Mitos (e hipérboles) del empleo tecnológico en España

La estimación de vacantes crece como un animal mitológico. Urge un análisis objetivo para explicar por qué el mercado laboral funciona mal en este sector

La digitalización de la economía y la sociedad requiere de profesionales especializados para mantener un flujo constante de nuevas aplicaciones, productos y servicios. Existe por la patronal sectorial una constante llamada de atención sobre la escasez de trabajadores del sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en España. La estimación de vacantes es elevada de modo recurrente, cual animal mitológico en continuo crecimiento. Hace unos días, el informe Radiografía de las vacantes en el sector tecnológico 2022 desvelaba un déficit de 120.400 profesionales TIC en España, incrementando la cifra dada en febrero de 100.000 vacantes.

La patronal ha realizado un intento loable de análisis del empleo en un sector tan heterogéneo, recurriendo a un amplio rango de fuentes, aunque obvie otras, como el análisis del servicio de estudios de UGT. En el ámbito TIC conviven actividades tan diversas como la ingeniería de redes e infraestructuras de telecomunicaciones o desarrolladores de aplicaciones software para distintas áreas verticales. Sin embargo, el informe adolece de detalle sobre la metodología seguida para alcanzar las conclusiones resaltadas. Existen indicios históricos que quizás haya una sobreestimación de las vacantes existentes por parte de la patronal.

Los últimos datos disponibles del INE indican que, en 2019, España tenía empleadas 527.731 personas en el sector TIC, lo que suponía que entre 2016 y 2019 se había registrado un crecimiento absoluto de 79.233 personas, con una variación media anual positiva del 5,8%. El crecimiento de personas empleadas en el sector TIC tuvo como respaldo un incremento de la cifra de negocios de 17.937 millones de euros, con una variación media anual del 6,4%. Consecuentemente, la necesidad inmediata de 120.400 personas adicionales en el sector TIC requeriría que el mercado estuviera en condiciones de proporcionar un estímulo añadido aproximado de 20.000 millones para respaldar ese crecimiento. Aún considerando como incremento neto las inversiones del Plan de Recuperación en Transformación Digital previstas para el 2022, en el entorno de los 4.000-6.000 millones de euros, resulta una previsión de crecimiento del negocio tecnológico en España altamente optimista.

Lejos de mi intención ser negacionista de la existencia de vacantes de empleo TIC. La evidencia de la diferencia entre oferta y demanda de empleo es el incremento de los salarios de los trabajadores del sector, mayor que la media en otras ocupaciones. Según los datos aportados por Infojobs, la variación entre 2016 y 2020 del salario promedio entre las vacantes del sector de Informática y Comunicaciones superó el 13,1% mientras en otros sectores fue tan sólo de un 8,6%. ¿Pero cuál es la magnitud de las vacantes existentes? Una estimación precisa es una tarea más propia de un departamento público de estudios, guiado por el interés general, que de una parte interesada en el mercado de trabajo TIC.

El análisis público no solo debería interrogarse por la dimensión del número de vacantes, también por qué junto a las mismas existe, según datos del SEPE de diciembre de 2021, una bolsa de alrededor de 35.000 personas desempleadas dentro de actividades económicas calificables dentro del área TIC. La patronal en su informe apunta hacia la falta de adecuación entre los perfiles profesionales ofertados por el sistema de formación y los demandados por las empresas, señalando como remedios la reforma de la FP y hacer uso de los recursos del Plan de Recuperación para realizar esta adecuación (algo ya en curso). Probablemente son medidas necesarias, aunque también existe margen para otras como fortalecer la inversión en capital humano de las empresas, ya que España se sitúa en el puesto quince de la Unión Europea en esta materia.

La bolsa de desempleo TIC nos lleva a otro concepto cuyo mito o realidad solo puede discernir un profundo análisis público: la existencia de una Gran Renuncia motivada por las condiciones de trabajo. A pesar de los sueldos comparativamente más altos que en otros sectores, un informe reciente del servicio de estudios de UGT subrayaba las amplias diferencias en los salarios de los trabajadores españoles del sector TIC y sus colegas en Francia (50%), Reino Unido (86%), Alemania (82%) o Estados Unidos (169%). También en las últimas semanas ha habido una emergencia del descontento de los profesionales TIC con su entorno laboral durante la negociación del convenio colectivo sectorial. Existen fallos en el funcionamiento del mercado de trabajo en el sector TIC. Junto a una aparente oferta de empleo no satisfecha existen potenciales demandantes que no se incorporan al sistema. Se agota el tiempo para realizar una radiografía y diagnóstico del empleo sectorial, que, más allá de mitos e hipérboles, permita extraer las evidencias que faciliten identificar las causas de las tensiones del mercado y las políticas y medidas en el corto y medio plazo para remediarlas. No podemos permitirnos una escasez del elemento básico para construir la transformación digital: sus trabajadores y trabajadoras.

Emilio García García es Funcionario. Ex-Director de Gabinete de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales.