Bruselas mantiene el alza del PIB en el 4% para 2022 pero eleva al 8,1% el IPC

La Comisión Europea rebaja del 3,4% al 2,1% el crecimiento en 2023

El Gobierno revisará las previsiones de inflación en los Presupuestos

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El crecimiento económico de España se ralentiza irremediablemente lastrado por la elevada inflación. La Comisión Europea, que ha publicado este jueves sus previsiones de verano, ha empeorado sus proyecciones para el índice de precios al consumo (IPC), elevándolo en casi dos puntos en cuestión de dos meses. Si en mayo Bruselas esperaba que el avance anual del indicador en el conjunto de 2022 se situase en el 6,3%, ahora prevé una subida del 8,1%, cinco puntos porcentuales más que la registrada en 2021. En consecuencia, el avance del producto interior bruto (PIB), que se mantendría en el 4% en 2022, perdería fuelle durante el ejercicio próximo, pasando del 3,4% al 2,1%.

El panorama que dibuja el Ejecutivo comunitario no es exclusivo de España. Tal y como explica la Comisión, la guerra de Ucrania "continúa afectando negativamente a la economía de la UE, colocándola en un camino de menor crecimiento y mayor inflación en comparación con el pronóstico de primavera". Muchos de los riesgos que se barruntaban hace meses, continúa, se han "materializado". Bruselas se refiere en concreto a las presiones alcistas adicionales que ha provocado el conflicto bélico sobre los precios de las materias primas energéticas y alimentarias. "Estos están aumentando las presiones inflacionarias globales, erosionando el poder adquisitivo de los hogares y provocando una respuesta en la política monetaria más rápida de lo que se suponía inicialmente".

En consecuencia, si hace dos meses se preveía que la UE y la Eurozona creciesen a un ritmo idéntico del 2,7% y el 2,3% en 2022 y 2023, las proyecciones se desinflan al entorno del 1,5% para el ejercicio que viene. A su vez, se prevé que la inflación media anual alcance máximos históricos en 2022, con un 7,6% en la zona euro y un 8,3% en la UE, antes de disminuir en 2023 al 4% y al 4,6%, respectivamente.

El Ministerio de Asuntos Económicos ha destacado que España crecerá por encima de la media europea y por encima de países como Francia, Alemania, Italia y Países Bajos tanto en 2022 como en 2023. "Pese a las incertidumbres actuales y la rebaja de la previsión de crecimiento del conjunto de la UE, España mantendría en 2022 una tasa de crecimiento del 4% y del 2% en 2023, la mayor entre las grandes economías de la Unión Europea", subraya el departamento que dirige Nadia Calviño. A su vez, ha incidido en que la previsión de inflación para España está por debajo de la Unión Europea tanto en 2022 como en 2023. Economía también ha avanzado que revisará "al alza" las previsiones de inflación cuando el Ejecutivo prepare los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2023.

Echando un vistazo a las principales economías del club comunitario, los avances anuales medios del IPC alcanzan cotas inusualmente elevadas. Es el caso de Alemania, que tendría una inflación del 7,9% según Bruselas, de Italia (7,4%) o de Francia (5,9%). En algunos Estados miembros, de hecho, se superan las dos cifras, llegando al 17% en Lituania y Estonia y al 15,5% en Letonia.

La inflación general hasta junio, reconoce la Comisión, ha alcanzado máximos históricos a medida que los precios de la energía y los alimentos continuaron creciendo y las presiones sobre los precios se ampliaron a los servicios y otros bienes. Por ello, la previsión de inflación se ha revisado considerablemente al alza: "Además del fuerte aumento de precios en el segundo trimestre, se prevé que un nuevo aumento en los precios del gas en Europa se traslade a los consumidores también a través de los precios de la electricidad", apunta el Ejecutivo de Ursula von der Leyen.

Desde Bruselas no se descarta que la situación pueda complicarse más. Por un lado, nuevos aumentos en los precios de la gasolina "podrían impulsar aún más la inflación y sofocar el crecimiento". En paralelo, los efectos de segunda ronda "podrían, a su vez, amplificar las fuerzas inflacionarias y conducir a un mayor endurecimiento de las condiciones financieras que no solo pesaría sobre el crecimiento, sino que también conllevaría mayores riesgos para la estabilidad financiera". Tampoco hay que olvidar la situación sanitaria, ya que "no se puede excluir la posibilidad de que el resurgimiento de la pandemia en la UE traiga nuevas perturbaciones a la economía", recuerdan desde la Comisión.

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