Un mercado de telecos que necesita nuevas costuras normativas

Las grandes compañías de telecomunicaciones europeas llevan mucho tiempo reivindicando una mejora normativa que no solo flexibilice y favorezca la actividad del negocio, sino que mejore la competitividad, reconozca el esfuerzo inversor en infraestructuras que ha llevado a cabo el sector y le conceda el mismo trato regulatorio y fiscal que a los grandes gigantes de internet. La jornada inaugural del DigitalES Summit 2022, que organiza la patronal tecnológica, ha servido de ocasión para volver a plantear unas demandas que comparten las principales telecos del continente y que, de momento, no han tenido la respuesta que precisan. Desde la patronal tecnológica se señaló ayer la necesidad de mejorar el entorno normativo también en el mercado español, para que favorezca la libre competencia, aliente la innovación y favorezca la flexibilidad como fórmula para hacer de España un referente en el escenario digital mundial. En esa hoja de ruta debe ocupar un lugar destacado el modelo de colaboración público-privada, el deber de las administraciones públicas de mantener sus compromisos en la aportación de fondos para llegar a las zonas territoriales donde las inversiones no son rentables y la mejora de los trámites burocráticos.

El mercado español de telecomunicaciones, considerado como el más competitivo del continente, tiene sin duda un margen de mejora regulatoria generoso en todos esos ámbitos, así como en los necesarios para ayudar a las compañías del sector a luchar contra algunos de sus grandes retos. Es el caso de la excesiva fragmentación del mercado y de la importancia de avanzar hacia una mayor consolidación como medio para mejorar los ingresos, ampliar los márgenes y competir con mayor fortaleza.

También Europa tiene importantes asignaturas pendientes. La UE no ha cometido todavía la construcción de un marco regulatorio estable, claro y sostenible para el sector de las telecomunicaciones, lo que incluye establecer unas reglas de juego justas y equilibradas respecto a los grandes gigantes de internet que permitan a las grandes telecos europeas no solo crecer en los mercados nacionales, sino plantar cara frente a los grandes actores globales. El gran reto de Europa a día de hoy es acompasar su regulación normativa al dinamismo y las necesidades de las telecos del continente, así como dejar de ignorar el hecho evidente de que el sector ha crecido y se ha globalizado a una velocidad de tal magnitud que necesita con urgencia contar con nuevas costuras.