Política monetaria

Los inversores descuentan una subida agresiva de tipos y los bonos suben a máximos de 2014

El mercado ve la facilidad de depósito del BCE en el 0,75% para octubre

Bono español pulsa en la foto

Los inversores se dejan llevar por los nervios y no dudan en apretar el botón de venta. Aunque las pérdidas están siendo la tendencia imperante tanto en la renta fija como en la renta variable, el de deuda está siendo el epicentro de las tensiones. Las expectativas de que los bancos centrales aceleren la normalización monetaria prolongan las subidas de las rentabilidades de los bonos soberanos. Ningún país escapa a la tendencia, pero vuelve a ser la periferia europea la que sobresale al frente de los ascensos. El rendimiento del bono español a 10 años sumó ayer 21 puntos básicos y se sitúa al filo del 3%, máximos de mayo de 2014. Más destacado fue el incremento de la deuda a plazos cortos, la más sensible a la subida de tipos. El bono español a dos años se aproxima al 1,63%, niveles que no se veían desde diciembre de 2013. De poco ha servido que el viernes, con los mercados ya cerrados, Fitch mantuviera sin cambios el rating de España, que se sitúa en A- con perspectiva estable.

También en máximos de ocho años se sitúan la deuda italiana con vencimiento en 2032 (4%) y la de países core como Alemania con los bonos a 10 años en el 1,6%. Así, la prima de riesgo española escaló ayer a los 136 puntos básicos y la italiana, a los 240.

La semana pasada el BCE adelantó al mercado los planes de normalización monetaria y aseguró que el próximo en septiembre la zona euro dirá adiós a los tipos cero. Christine Lagarde, en sintonía con lo realizado por sus homólogos estadounidense y británico, se mantiene fiel a su compromiso de devolver la estabilidad a los precios y prevé subir las tasas en 25 puntos básicos en julio, la primera alza de tipos en la eurozona desde 2011. Aunque la institución europea se ha comprometido a realizar una subida paulatina y diseñar un mecanismo para evitar la fragmentación del euro, la falta de concreción no acaba con las especulaciones. Algunas firmas como Goldman Sachs van un paso más allá y descuentan dos subidas consecutivas de 50 puntos básicos en las reuniones de julio y septiembre. Según estas previsiones la facilidad de depósito, que se sitúa en el -0,5% desde 2016, pasará a rondar el 0,75% en octubre y los tipos de interés nominales el 1,25%, máximos de noviembre de 2011.

Las subidas agresivas de los tipos no se limitarán al BCE. En las próximas jornadas la Reserva Federal acaparará las miradas. Una semana después de conocerse que la inflación estadounidense está lejos de tocar techo –cerró mayo en el 8,6%, máximos de 40 años– el comité de mercado abierto de la Fed (FOMC) se reúne para actualizar las previsiones macroeconómicas y adoptar las medidas para poner freno al alza de los precios. Hasta la fecha el presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell, se había mostrado en contra de subir los tipos en 75 puntos básicos, una idea que han venido reclamando algunos de los miembros. Aunque el consenso del mercado sigue descontando un alza de 50 puntos básicos en la cita de este miércoles, los operadores de mercado se han apresurado a poner en precio un alza de 75 puntos para julio. Más agresivos se muestran los expertos de Barclays. La entidad británica ha sido una de las primeras firmas en apostar por un aumento de tres cuartos de punto en las próximas sesiones. “Creemos que el banco central de Estados Unidos ahora tiene una buena razón para sorprender a los mercados con un aumento más agresivo de lo esperado en junio”, señala en un informe publicado el viernes.

Las proyecciones son muy inciertas, pero las simples especulaciones han servido para acelerar el alza de los rendimientos. En niveles intradía el bono estadounidense a dos años se situó por encima de la deuda a 10 años por primera vez desde abril. Que la deuda a plazos más cortos pague más que los bonos con vencimientos superiores no es normal e históricamente se considera una señal de recesión. La preocupación de que el aumento de la inflación exija un endurecimiento más rápido por parte de la Fed ha aumentado. Si se produce esto reducirá el gasto de los consumidores y la actividad empresarial y la recesión será mucho más probable.

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