Renault es un extraño conejillo de indias para repetir el truco de Tesla

Escindir su división de eléctricos puede complicar el final de su negocio de combustión

Renault Megane E-Tech, 100% eléctrico.
Renault Megane E-Tech, 100% eléctrico. reuters

Todos los directivos del motor sueñan con valoraciones como las de Tesla. Puede que Luca de Meo, jefe de Renault, tenga un plan audaz para conseguirlo: va a separar su negocio eléctrico (VE) del de combustión, y puede que algún día lo saque a Bolsa. Es lógico, pero también problemático.

 

La salida a Bolsa de su unidad de VE podría dar un empujón a los sufridos accionistas y crear una acción más valiosa para financiar la transición verde. Renault prevé gastar 23.000 millones en cinco años para alcanzar su objetivo de una oferta solo eléctrica en Europa para 2030. Su unidad de baterías es pequeña y carece de la rentabilidad de Tesla. Pero una escisión aún podría generar valor. El grupo no publica cifras separadas de las ventas o los beneficios de sus eléctricos, pero los analistas calculan que apenas aportaron el 10% de los 46.000 millones de ingresos en 2021. La firma está valorada, incluyendo deuda, en menos de un año de ventas. Compárese con las 19 veces de Tesla. Si la unidad de VE de Renault alcanzara, digamos, la mitad del múltiplo de la empresa de Elon Musk, valdría 44.000 millones, casi igualando el valor empresarial actual del grupo francés.

Pero, a diferencia de Tesla, Renault también tiene que gestionar el final de su negocio heredado. Y una escisión podría dificultar esa tarea. Una vez separada de la división eléctrica, la antigua Renault podría tener dificultades para atraer el interés de los inversores, y los bonistas podrían exigir más para financiarla. El escaso margen de beneficio operativo del grupo francés, del 5% este año, podría reducirse aún más a medida que caigan las ventas de coches de combustión. La vieja Renault puede necesitar nuevo capital.

Aquí es donde los problemas de gobernanza podrían volver a perseguirla. Su socio Nissan, que posee un 15% de las acciones sin derecho a voto, podría negarse a ser accionista de una empresa moribunda. El Gobierno francés, con su 15%, querría opinar sobre la rapidez con la que se eliminan los coches de combustión. Y, sobre todo, no querrá pagar la factura en un futuro no muy lejano si el negocio necesita otro rescate. De Meo tendrá que tirar de persuasión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías