El desempleo se ceba con el colectivo transexual en España

Es el grupo con mayor tasa de paro dentro de la comunidad LGTBI, alcanzando un 80%

El 42% afirma sentirse discriminado durante su búsqueda de empleo o en su entorno laboral

Ellis Cuesta, persona no binaria, durante su participación en la presentación del proyecto ‘Transparentes’, en Madrid.
Ellis Cuesta, persona no binaria, durante su participación en la presentación del proyecto ‘Transparentes’, en Madrid.

El 86,6% de la comunidad LGTBI en España considera necesario ocultar su orientación sexual o identidad de género en las entrevistas de trabajo. La tasa de desempleo más alta se encuentra dentro del colectivo transexual, donde alcanza el 80%, según los datos de UGT. Tardan, de media, más de tres años en encontrar empleo, un promedio que, además, crece considerablemente en cada tramo generacional a partir de los 30 años.

Así lo demuestra la encuesta desarrollada por Fundación 26 de Diciembre, REDI y Fundación LLYC, que este miércoles han presentado el proyecto Transparentes con el objetivo de concienciar sobre las barreras de inserción sociolaboral del colectivo trans en España. La iniciativa se ha materializado en la instalación de 15 sillas transparentes frente a la Oficina de Empleo de la madrileña plaza de Pablo Ruiz Picasso. En cada respaldo figuraban los nombres y periodos reales de desempleo de personas trans que han querido, de esta manera, representar su respectivo desafío personal en la búsqueda de empleo.

Es el caso de Ellis Cuesta, que ha tomado asiento en la silla que marcaba sus dos años y seis meses de invisibilidad para el mercado laboral. “Hay gente a la que al verles como trans no les contratan, pero en mi caso fue un poco lo contrario. Tuve que ocultar mi identidad para conseguir que me contratasen. Fue una experiencia bastante incómoda porque las compañeras no se cortaban nada con sus opiniones ofensivas, las jefas no les paraban y lo acabé dejando”, explica. Ahora, en cambio, trabaja en una academia de inglés gracias al Proyecto Ámbar impulsado por la Fundación 26 de Diciembre con el fin de facilitar la incorporación laboral de las personas transexuales en las empresas. “Me encontré con un ambiente laboral totalmente contrario al anterior, gente que quería escuchar y aprender. Por ejemplo, me tratan con pronombres neutros, cosa que no me ha pasado nunca en un trabajo”, sostiene Cuesta.

No es un caso aislado, ya que el Eurobarómetro LGTBI indica que el 42% de las personas trans en España afirma haberse sentido discriminada durante su proceso de búsqueda de empleo o en su entorno laboral. Además, los expertos advierten de que al intento de encontrar trabajo se suma otro problema: el mantenimiento del mismo. En ese sentido, dicen, este colectivo sigue afrontando severas formas de discriminación laboral, que van desde la reticencia de los empleadores a aceptar su forma de identidad hasta una mayor exposición al acoso por parte de sus compañeros de trabajo.

Por eso, para el presidente de la Fundación 26 de Diciembre, Federico Armenteros, lo principal es dar visibilidad y voz a estas personas. “Que no tengan que estar tuteladas, sino verlas como personas capaces de colaborar en esta sociedad y participar en la creación de empleo igual que cualquier otra”, advierte. Así, Armenteros considera que iniciativas como Transparentes suponen “una llamada de atención que busca sensibilizar a las empresas sobre el valor de apostar por entornos laborales diversos y proponer soluciones en este ámbito”.

Formación y sensibilización

En lo que respecta al papel de los empleadores, el proyecto plantea varias medidas para contribuir a revertir la situación: la formación y sensibilización de los empleados y de la capa directiva acerca de la realidad, desafíos y necesidades de las personas trans; un apoyo explícito de la alta dirección que sea transmitido al resto de la plantilla; la sensibilización específica a los departamentos de recursos humanos para ayudar a normalizar la incorporación de estas personas; la implementación de políticas y prácticas inclusivas dentro de la estrategia de la compañía, o ir de la mano de asociaciones civiles. “Las empresas tienen un gran papel de responsabilidad social corporativa”, admite Armenteros. “Están dando un paso adelante para cambiar el mundo y, si los que tienen mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral son estas personas, habrá que ayudarles”.

Cuesta coincide con que la formación es la clave. “Creo que las nuevas generaciones empiezan a tener acceso a la información y conocen esta realidad. Pero la gente que nos hace hoy en día entrevistas de trabajo tiene más de 30 años y todavía no tiene esa formación. Las personas que van a acceder al mercado laboral tienen una educación diferente, pero las que están en puestos de contratación, no tanto”, lamenta. Antes que cambiar la mentalidad de la dirección, sugiere que primero hay que cambiar la de los responsables de recursos humanos.

Normas
Entra en El País para participar