El peor momento para proponer una subida del impuesto de matriculación

El libro blanco sobre la reforma tributaria que el grupo de expertos fiscales presentó a principios de este mes al Ministerio de Hacienda incluye tres propuestas de rediseño del impuesto de matriculación que, de aplicarse, elevarían de forma exponencial la recaudación de este tributo y encarecerían considerablemente el precio de los vehículos. Se trata de un gravamen cuyo montante está relacionado con las emisiones contaminantes de los automóviles y que el año pasado abonó solo un 7% de compradores de vehículos nuevos, como consecuencia de la moratoria fiscal aprobada durante la pandemia, la cual fijó en menos de 140 gramos de CO2 por kilómetro el mínimo a partir del cual era obligado tributar. La reforma del comité de sabios plantea ahora tres opciones, cada una de ellas con varios tramos, cuya implantación daría como resultado una horquilla de recaudación de entre 862,6 y 2.335 millones de euros, lo que supone un aumento exponencial respecto a los 468 millones ingresados el año pasado. Una de las tres propuestas fija además un umbral de tributación que, según fuentes del sector, supondría que solo los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables estarían exentos de abonar el tributo –los cuales supusieron menos del 8% de las matriculaciones en España el año pasado– mientras que todos los demás coches nuevos tendrían que abonarlo, con el consiguiente aumento de precios.

Los concesionarios estiman que el actual impuesto de matriculación –tras el fin de la moratoria por el Covid– reducirá las ventas de coches nuevos en 2022 en una horquilla de entre 70.000 y 100.000 unidades y encarecerá su precio entre 800 y 1.000 euros más. Un coste que aumentaría considerablemente más en caso de llegar a aplicarse la reforma presentada por el comité de expertos fiscalistas, con el agravante de hacerlo en medio de un contexto económico inflacionario cuya evolución a día de hoy es difícil de calibrar.

Aunque la entrega de vehículos nuevos volvió a subir por segundo mes consecutivo en febrero respecto a 2021, las matriculaciones continúan todavía un 38% por debajo de las cifras que se registraban antes de la pandemia. Unos números que no se explican solo por la la incertidumbre de una recuperación que no termina de llegar a algunos sectores económicos, sino también por los efectos que está teniendo la crisis mundial de suministros de semiconductores en la industria, que ha obligado a paralizar la producción de coches y provocado rupturas de stock, tanto en las fábricas como en los concesionarios. Una coyuntura de creciente incertidumbre que no parece el momento adecuado para plantear una subida de impuestos que lastre todavía más la recuperación del sector.