Economía

¿Hasta qué punto puede Rusia aguantar las sanciones internacionales?

El país ha estado acumulando reservas para este escenario

Un apoyo económico decisivo de Pekín a favor de Moscú se muestra poco probable

Clientes hacen cola en una sucursal de Sberbank situada en Moscú. La imagen, correspondiente al 25 de febrero, se tomó un día después de que se abriera la veda de sanciones.
Clientes hacen cola en una sucursal de Sberbank situada en Moscú. La imagen, correspondiente al 25 de febrero, se tomó un día después de que se abriera la veda de sanciones. Getty Images

La invasión de Ucrania le está saliendo muy cara a Rusia. Desde el punto de vista diplomático, Moscú está prácticamente solo. El miércoles, la Asamblea de la ONU así lo demostró. De los 193 países miembros, 141 votaron a favor de la resolución de condena del ataque, instando con ello a que Rusia se retire de Ucrania sin condiciones. 35 países se abstuvieron, 12 no asistieron y solo cinco votaron en contra (Bielorrusia, Corea del Norte, Eritrea, la propia Rusia y Siria). Pero este aislamiento en la ONU es tan solo un reflejo más de la oposición que ha surgido contra el Kremlin.

La presión internacional se ha traducido en una auténtica guerra económica en la que las sanciones hacen las veces de misiles. La crudeza del cerco financiero hace preguntarse si Rusia será capaz de soportar este particular asedio. Por el momento, ellos mismos admiten que no está siendo sencillo. “Desde luego, la economía de Rusia sufre una gran presión, un golpe importante”, llegó a reconocer el miércoles el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Las sanciones que están presionando a Rusia proceden de distintos países y organizaciones, pero principalmente están impulsadas por Estados Unidos y por la Unión Europea. La lista de medidas ha ido aumentando mientras el conflicto en Ucrania se recrudecía y, al igual que la lucha allí, los combates también se suceden en varios frentes.

Prohibiciones de exportación hacia Rusia, restricciones para empresas rusas a la hora de operar en el extranjero, limitaciones a la capacidad de financiación del país, la exclusión de parte de su sector financiero del Swift (el sistema internacional que posibilita las transacciones) y la expulsión del espacio aéreo europeo para las aerolíneas rusas fueron algunas de las principales en el aspecto económico.

La medida estrella fue la congelación de sus reservas. En una acción coordinada, se procedió a bloquear aproximadamente la mitad de los 630.000 millones de dólares que conformaban la reserva del banco central ruso. Nunca antes se había producido un movimiento semejante. Se trata del intento de expulsar de la economía mundial moderna a un país.

¿Preparado para resistir?

Desde que Rusia se anexionara Crimea en 2014, el país se ha estado preparando para una guerra económica. La ficha sobre Rusia disponible en la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Exteriores español aporta el contexto que rodea al gigante euro­asiático. “Con el objetivo de diversificar su economía y disminuir la dependencia de los hidrocarburos, que representó en 2018 el 9,9% de su PIB y el 46,8% de sus exportaciones, el Gobierno ruso ha venido adoptando en los últimos años una estrategia de sustitución de importaciones y autoabastecimiento a través de políticas que incentivan la inversión extranjera y ponen trabas técnicas a la importación. Se facilitan ayudas a los inversores que incorporen en su producción un determinado porcentaje de productos de fabricación rusa y se favorecen las ofertas de empresas establecidas en Rusia en las compras públicas, frente a las ofertas presentadas por empresas radicadas en el extranjero”, detalla el documento.

Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, se muestra escéptico ante la efectividad de este viraje hacia el autoabastecimiento en Rusia. "La autarquía es imposible hoy en día. Estamos en un mundo totalmente conectado. Rusia depende de tecnología occidental para sectores absolutamente básicos. Estamos hablando por ejemplo de chips, de tecnología para aviación militar y civil, cosas absolutamente básicas. La idea de Rusia es que va a cambiar todo eso de occidente a China y eso llevaría también un tiempo de acoplamiento. Pero es que China también depende de Occidente para seguir creciendo. Rusia no tiene capacidad para responder autárquicamente a las necesidades de una economía compleja. Nadie la tiene. Ni siquiera Estados Unidos. Lo que podemos ver es como en nombre de la autarquía Rusia vuelve a una economía parecida a la que tenía la Unión Soviética. Es literalmente imposible y ser un país rico estando desconectado del mundo", defiende.

Con un régimen político que gira alrededor de la figura de Vladimir Putin, el sector empresarial público representa un 33% del PIB, según el FMI. Inmobiliario, minería y manufacturas constituyen los tres principales pilares de su economía. Las exportaciones de hidrocarburos son fundamentales para el país y, gracias a ellas, Rusia logra una balanza comercial positiva año tras año.

En base a los datos del International Trade Center, en 2019, Rusia exportó bienes por valor de 422.777 millones de dólares, mientras que importó mercancías valoradas en 220.845 millones. Este superávit recurrente combinado con una política fiscal contenida permitió a Rusia incrementar sus reservas hasta los 630.000 millones de dólares. La deuda pública de Rusia solo representaba un 15,8% del PIB en 2019.

Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, afirma que, pese a los intentos por cambiarla, la economía rusa sigue siendo fundamentalmente de monocultivo. “Sobre todo se basa en los hidrocarburos. Los hidrocarburos han estado caros mucho tiempo, Moscú ha sido fiscalmente responsable y, por ende, han ido acumulando reservas. Ellos no se esperaban estas represalias económicas, especialmente el hecho de bloquear parte de las reservas del banco central”, asevera.

Apoyo exterior

Tras estudiar las armas y los elementos de resistencia, queda por ver si Rusia puede esperar apoyos externos en la guerra económica que asedia a Moscú como consecuencia de su agresión. A este respecto, las miradas se posan sobre China, país al que Rusia se ha acercado.

“La posibilidad de recibir apoyo económico de otros países es limitada. Lo que estamos viendo es que China está muy incómoda con esta situación. Pekín se abstuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU. Para ellos, eso equivale a estar en contra. La diplomacia china entiende que abstenerse de algo significa no estar a favor. Se ha prestado como mediador, pero en el fondo a China no le interesa estar alineado con un país que se comporte así”, analiza Steinberg.

“En la medida en la cual China está en una competición geoestratégica con Occidente y con EE UU, parece que ahora China está más cerca de Rusia. Pero tengo dudas respecto a que acuda a ayudarle. Otra cosa distinta es que China piense que se puede beneficiar de esto. Por ejemplo, como Alemania no quiere comprar tanto gas como antes tras el cierre del Nord Stream 2, pues hace que China le compre el gas a Rusia entonces. Pero haciéndolo en términos chinos. Con contratos chinos, a precios chinos y con la gobernanza China. Para China no existe el concepto de ayudar porque sí, de aliado, China opera en términos de intereses. Si ve que ayudar a Rusia puede ser beneficioso en el largo plazo podrá plantearlo, no hay que olvidar que Rusia siempre va a ser un lugar lleno de recursos naturales”, prosigue el experto.

Del Pozo coincide en la lectura de que China se está distanciando de Moscú. Incluso en el caso de que hubiera voluntad en Pekín de asistir a Rusia, sería difícilmente posible, según explica del Pozo, ya que las infraestructuras de Rusia están volcadas hacia el mercado europeo, y redefinir la red de infraestructuras del país es algo que llevaría mucho tiempo y recursos. Pese al intento del Kremlin de apoyarse en China, los datos del Internacional Trade Center muestran que en 2019, por valor económico, el 41% de las exportaciones rusas tuvo como destino la Unión Europea, mientras que a China se dirigió un más modesto 13,4%.

Aun con estas perspectivas de soporte exterior limitadas, Steinberg asegura que Rusia puede resistir a la lluvia de sanciones, pero a cambio de un alto coste. “De un lado, los ingresos por exportaciones de petróleo y gas se siguen produciendo. No todas las reservas están bloqueadas. La economía doméstica puede seguir funcionando. Rusia es un país muy grande con su propia economía. Por otro lado, aunque hayan buscado alternativas al Swift, otra cosa es que les funcione correctamente. Esto es como un aislamiento, es cerrarse, renunciar a todas las ventajas de la integración económica internacional y, por tanto, empobrecerse. Rusia puede resistir mucho, pero implicando esto una renta per cápita más baja y un mayor nivel de pobreza”, concluye el investigador.

Talón de Aquiles

Descontento

Steinberg apunta al objetivo final de las sanciones económicas. “Son medidas diseñadas para frenar la invasión. Esa es la estrategia. Ya sea presionar a la propia economía en sí o a la población y élites rusas que podrían entrar en desacuerdo con Putin”.

Élites

El informe diplomático recoge que, de acuerdo con la Higher School of Economics de Rusia, un 3% de la población ostenta el 89% de los activos financieros, el dinero y el ahorro, “lo que muestra de manera inequívoca las desigualdades que sustentan el sistema social ruso”. Las élites tienen un gran poder y desde el primer momento han sido objeto de sanciones económicas por culpa de la invasión sobre Ucrania.

Población

El experto de Elcano teme que el descontento de la población rusa pueda ser ignorado. “El país se va empobreciendo, pero como es un régimen autoritario, las protestas pueden ser ignoradas. Si fuera un sistema democrático, esta debacle económica sería más difícil de soportar”.

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