La pandemia retrasa tres años el cierre de la brecha de género

Esta se ha incrementado en 0,8 puntos porcentuales y la paridad no se alcanzará hasta 2058, según Closingap

La pandemia retrasa tres años el cierre de la brecha de género
GETTY IMAGES

Durante las crisis se dan pasos atrás en cuestiones sociales. Los segmentos más vulnerables del tejido productivo son quienes más sufren las consecuencias de estos retrocesos. El Covid no ha sido una excepción. La pandemia ha incrementado en 0,8 puntos porcentuales la brecha de género entre hombres y mujeres. Mientras que, según las estimaciones del año pasado del clúster Closingap, esta brecha no se cerraría hasta 2055, como consecuencia del retroceso de este año, la paridad plena no se alcanzaría hasta 2058.

Así, el II Índice Closingap fija la brecha de género en un 63,3%, lo que implica que aún queda un 36,7% por cerrar frente al 35,9% de la pasada edición. El aumento de esta desigualdad no es solo una cuestión de justicia social, sino que también tiene un impacto claro en el PIB: el coste de oportunidad de esta resta a la economía 213.299 millones de euros al año, lo que equivale al 19% del PIB de 2020. Hasta ahora, esta cifra había decrecido de manera continuada desde 2015, cuando marcó 18,5%.

Este retroceso llega, además, en un momento en el que contar con la fuerza productiva de toda la población es más importante que nunca. “Se necesita implementar medidas urgentes para aprovechar todo el talento femenino. La transformación lleva nombre de mujer y es una palanca clave para el crecimiento y la recuperación económica que todos ansiamos”, apuntó Marieta Jiménez, presidenta de Closingap y vicepresidenta de Merck para Europa.

En concreto, la pandemia ha incidido de manera especialmente negativa en la conciliación. El estudio refleja que las mujeres asumieron más peso que los hombres en las tareas domésticas durante el confinamiento provocado por el Covid, a pesar de que el teletrabajo era el contexto idóneo para que esto no hubiera sido así. Se ha apreciado notablemente un incremento en la tasa de parcialidad del empleo femenino. Todo ello ha desembocado en que el indicador de paridad en el ámbito de la conciliación se ubique en el 40,8%, quedando por cerrar una brecha del 59,2%, lo que supone un retroceso de 3,2 puntos porcentuales respecto a hace un año. Esta métrica es la única de todas las estudiada que aún se sitúa por debajo del 50%.

La conciliación es un factor especialmente sensible por su correlación con el resto de variables; un vínculo que se hará especiallmente patente en los próximos años. “Habrá mujeres que decidan dejar de trabajar fuera de casa porque ven que ganan menos y encima tienen que seguir con la carga de las tareas domésticas y el cuidado de terceros”, comentó Anna Merina, directora del equipo de estrategia y economía en el área de consultoría estratégica de PwC.

Pero ninguno de los compartimentos es estanco, como reivindicó Ana Polanco, responsable de operaciones de Merck para Europa, sino que son transversales. La mayor implicación de las mujeres en los cuidados también tiene su impacto en el ámbito de la salud, pues son ellas las que sufren en mayor medida estrés y problemas psicológicos, fruto de esta sobrecarga. Incluso en el ocio, pues cuentan con menos tiempo para dedicar a estas actividades, como han reflejado anteriores informes de Closingap.

En el lado contrario, la brecha en el empleo ha experimentado una mejoría de 1,1 puntos porcentuales como consecuencia de una menor precariedad laboral. Este efecto guarda una estrecha relación con el aumento del salario mínimo interprofesional, que afecta especialmente a las mujeres. Así lo reivindicó la ministra de Economía, Nadia Calviño, a través de un vídeo, quien también insistió en que “la incorporación de la mujer al mercado laboral ha sido uno de los principales vectores de desarrollo de la economía desde la transición”.

Por su parte, la educación ha permanecido estable respecto a la pasada edición en un 67,9%. En este sentido, resulta especialmente alarmante la baja presencia femenina en el ámbito de las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). Esta industria cuenta con mejor proyección, por lo que la brecha de género solo aumentará si no se invierte esta tendencia. “Si no se pone remedio ya, será dramático y tendremos un problema muy serio en 15 años”, alertó el socio responsable de mercados de PwC, Manuel Martín Espada.

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