Un buen punto de partida para renovar el parque español de viviendas

Acelerar el ritmo de las rehabilitaciones gracias al impulso de los fondos europeos permitiría crear hasta 400.000 empleos

En momentos de cambios profundos y disruptivos como el que vivimos, marcados por dificultades y grandes incertidumbres, la mayoría de las personas devolvemos la mirada centrándola en lo esencial, en lo que nos ofrece un apoyo y nos brinda bienestar y seguridad y, en el ámbito material, nuestras viviendas y edificios son ese refugio, tal y como hemos constatado especialmente durante los confinamientos provocados por la pandemia de Covid-19.

El conjunto de nuestro entorno construido existente, levantado para responder a las necesidades y previsiones propias del momento en el que se erigieron, se está quedando atrás de forma acelerada. Nuestras viviendas, edificios y ciudades están perdiendo la capacidad de responder a nuestras necesidades reales y a desafíos como el calentamiento global, lo que provoca una depreciación progresiva de dichos activos, que deberemos revalorizar con su renovación.

Ante un siglo XXI que nos plantea formas de vida, trabajo y ocio cada vez más alejadas de las de generaciones anteriores y, por tanto, del entorno construido que estas nos han legado, nos preguntamos cómo deberían ser las nuevas ciudades del futuro. En España existen más de 25 millones de viviendas y, aunque podamos construir o reponer algunas de ellas (actualmente se construyen alrededor de 100.000 viviendas nuevas al año), la proporción indica claramente que la gran mayoría de las viviendas donde vamos a vivir en el futuro seguirán siendo las actuales. Las ciudades del futuro son, por tanto, las ciudades actuales, pero renovadas en muchos de sus aspectos. Su transformación es urgente, y es el mejor legado que podremos dejar a las próximas generaciones.

Nuestro parque construido está envejecido, más de 10 millones de viviendas requieren ser rehabilitadas energéticamente teniendo en cuenta que la edificación genera el 42% del total de las emisiones de CO2, pero también es necesario mejorar su habitabilidad, su accesibilidad y sus facilidades para acogernos en edades cada vez más avanzadas, su contribución a nuestra salud, y en definitiva, su utilidad real y capacidad para dar respuesta al derecho efectivo de disponer de una vivienda digna y adecuada.

Hasta ahora, en España y de acuerdo con los datos oficiales, cada año se rehabilitan unas 30.000 viviendas, lo que choca con las tasas de países como Francia, Alemania, Italia, Bélgica o Portugal, que llevan años rehabilitando sus respectivos parques edificados a un ritmo del 1,5%-2% anual en gran rehabilitación, situándonos en tasas 10 veces inferiores. Acelerar este ritmo, necesario para mejorar nuestro bienestar y el reequilibrio medioambiental, también repercutirá sobre la economía del conjunto del país, pues alcanzar las cifras definidas en Europa permitiría crear acerca de 400.000 nuevos empleos.

La aplicación de los fondos Next Generation, a través de la componente 2 del plan de recuperación, transición y resiliencia, plantea un fuerte impulso a la rehabilitación de edificios y barrios con subvenciones en diversos ámbitos, desgravaciones fiscales, y acciones legislativas, como la Ley de Calidad de la Arquitectura, con el objetivo de poner en marcha esta ola de renovación de edificios que también dinamizará el flujo económico gracias al empleo que genera el sector de la edificación.

Pero es preciso acometer de manera adecuada el difícil reto de la renovación y mejora del inmenso parque de viviendas y edificios de nuestro país para que alcance, aprovechando eficientemente tanto los recursos públicos como los privados, las prestaciones que hoy necesitamos, mejorando a su vez el conjunto de las ciudades, su sostenibilidad, su belleza y su capacidad para generar cohesión social, con visión integral y no segmentándolo en aspectos inconexos, tal como plantea la iniciativa New European Bauhaus impulsada por la Presidencia de la Unión Europea.

Si analizamos nuestras viviendas, además de las cuestiones energéticas también encontraremos características y prestaciones que ya no cumplen bien su función respecto a nuestras necesidades presentes o futuras, o modificaciones que nos permitirían vivir mejor en ellas. Es el momento de aprovechar las ayudas europeas para acometer estas mejoras, pero para aprovechar todos los recursos disponibles y conseguir la mejor respuesta a nuestras necesidades, conviene contar con el asesoramiento de un arquitecto, quien nos ayudará a evaluar previamente el conjunto de necesidades y las posibilidades de mejora con una visión integral. Para ello, las ayudas europeas incluyen recursos como el libro del edificio existente, instrumento que permitirá al arquitecto programar el conjunto de actuaciones las fases necesarias, optimizándolas para conseguir aprovechar al máximo las ayudas públicas y obteniendo las mayores mejoras con la mínima inversión.

La rehabilitación integral de nuestro parque edificado es un reto con un gran potencial para para aumentar nuestro bienestar, mejorar la sostenibilidad e impulsar un sector de la construcción renovado como motor económico estable. Es un reto apasionante para los arquitectos, que se sitúa en el núcleo de nuestra misión profesional y para el que estamos preparados, primero, en el asesoramiento a familias y comunidades, identificando necesidades, objetivos y el potencial real de nuestros edificios y gestionando las ayudas disponibles que faciliten su renovación, y, después, elaborando los proyectos y asegurando la eficacia de las obras, en beneficio de nuestro bienestar, del medio ambiente, y del valor y la utilidad del patrimonio edificado.

Marta Vall-llossera Ferrán es Presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España