Gestión de activos

Rusia cambia el paso de la economía y los mercados, ¿qué esperar para la inversión?

El ataque a Ucrania augura más inflación y menos crecimiento, aunque la magnitud del daño dependerá de la duración del conflicto

Los gestores aconsejan cautela puesto que el impacto en mercado aún no habría tocado fondo y domina la volatilidad

Tropas rusas circulan por una carretera en Crimea este viernes 25 de febrero
Tropas rusas circulan por una carretera en Crimea este viernes 25 de febrero Efe

El mundo estaba empezando a superar una pandemia y ha estallado la guerra. El ataque militar lanzado por Rusia sobre Ucrania ha desatado un conflicto geopolítico de alcance mundial en el que lo económico tiene un papel protagonista, con implicaciones evidentes para los dos países enfrentados pero también para el conjunto de la economía global y en especial para Europa. Estados Unidos y sus aliados de la OTAN no prevén enviar tropas militares a suelo ucraniano pero sí han activado una oleada de sanciones económicas con las que estrangular las finanzas rusas. Rusia sin embargo cuenta con la baza de ser una potencia energética, de la que Europa depende, y tiene como aliado a China, la segunda mayor economía mundial, que le facilitará respiro financiero con el que afrontar las sanciones occidentales.

El pulso económico está servido, en una disputa no solo militar y en la que se libra la batalla por un nuevo orden mundial. La magnitud del impacto que la guerra en Ucrania va a tener en el crecimiento mundial va a depender directamente de la dureza de las sanciones a Moscú y de la capacidad de resistencia del Kremlin. De entrada, la consecuencia principal y más inmediata es la fuerte subida de los precios del gas natural y el petróleo, que augura aún más inflación en la zona euro y menos crecimiento económico. La factura energética va a subir y ante ese encarecimiento Europa es especialmente vulnerable, ya que el 40% del gas que importa es ruso. Además del coste en vidas humanas, la guerra en Ucrania va a tener un efecto directo en la factura de la luz y en los bolsillos de los ciudadanos europeos.

Las Bolsas también están patas arriba estos días. El factor geopolítico era uno de los ingredientes con los que contaban los inversores para 2022, un año en que toda la atención estaba puesta en la inflación y las subidas de tipos y en cómo retirar los estímulos monetarios sin dañar el crecimiento ni tensar de nuevo las primas de riesgo. El alza de precios y sus efectos era ya un temor antes de la guerra en Ucrania pero ahora esa inquietud se ha multiplicado, sin que el terreno de juego para la inversión esté claro. Putin de hecho ha sorprendido a los mercados, que en el inicio de esta misma semana habían reaccionado casi con alivio tras conocerse que Rusia reconocía la independencia de las regiones prorrusas de Ucrania, creyendo que la situación no iría mucho más allá.

La subida de tipos podría retrasarse en la zona euro pese al alza de la inflación

El ataque militar ha acentuado sin embargo la aversión al riesgo, aunque el viernes regresaran las alzas ante la idea de que la ofensiva militar puede ser rápida y a la vista de que las sanciones no han sido, de entrada, demoledoras. Pero en el balance semanal, las Bolsas caen con fuerza y el dinero ha buscado de nuevo refugio en la deuda soberana, el dólar y el oro. Además, ya no se esperan alzas de tipos de interés con la misma alegría. La ruta de la vuelta a la normalidad tras la pandemia se ha desdibujado y los bancos centrales, especialmente el BCE, afrontan ahora un dilema mucho más difícil. Retirar estímulos monetarios a riesgo de dañar el crecimiento o retrasar ese repliegue en economías recalentadas por la inflación.

Con pies de plomo

En materia de inversión, la primera receta de los expertos es la cautela, ante un nuevo escenario para el que hoy día no es posible adivinar un desenlace. La cuantía de los daños económicos y financieros va a depender de la duración del conflicto, sin que de momento esté claro ni mucho menos el punto en que el castigo a los activos de riesgo puede haber tocado fondo. “No creemos que hayamos alcanzado todavía el “pico de incertidumbre”. En este momento, no recomendaríamos intentar predecir cuándo el mercado va a tocar suelo”, señala Johanna Kyrklund, directora de inversiones de Schroders.

En la gestora Loomis Sayles, del grupo Natixis Investment Managers, señalan que “la respuesta del mercado ha sido sorprendentemente modesta hasta ahora. Nuestra perspectiva a largo plazo depende de la duración y la gravedad del conflicto, pero esperamos una situación bastante prolongada”. En la gestora española Trea AM, su director de inversiones Ricardo Gil coincide en que “no sabemos cuándo el mercado alcanzará el punto mínimo ni cuánto va a durar el conflicto”. Reconoce que el ataque a Ucrania les ha sorprendido, como a una gran mayoría de gestores que tenían como escenario base un conflicto de episodios bélicos puntuales, no una invasión inédita en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Las caídas también abren oportunidades de compra, en especial en Europa, mucho más vulnerable que EE UU

“La solución va a ser lenta y va a dejar menos crecimiento y mucha inflación. En los próximos meses habrá un flujo negativo de indicadores económicos que sí podría ofrecer una oportunidad de compra. Pero el entorno para los activos financieros es complicado”, explica Gil. La firma ya estaba infraponderada en Bolsa y son precisamente aquellos que habían decidido recoger beneficios a quienes se le abren ahora mayores opciones de compra. “Para quien venga de una posición defensiva, puede ser el momento de tomar riesgo. Pero quien ya esté expuesto a la Bolsa, debe tener mucho cuidado”, resume Gonzalo Lardiés, gestor de renta variable española y europea de Andbank.

La oportunidad de un conflicto corto

El mejor de los supuestos para la inversión sería un desenlace como el de la anexión de Crimea en 2014, relativamente breve. Pero si la ofensiva militar de Putin es mucho más ambiciosa, las caídas bursátiles podrían derivar en un mercado bajista, después de que los principales índices ya sumen descensos superiores al 10% desde sus últimos máximos.

Roberto Ruiz Scholtes, director de estrategia en UBS, es relativamente optimista y aconseja mantener la inversión. “Creemos que las Bolsas están sobrerreaccionando si el conflicto militar es limitado y no se interrumpe el suministro de energía. Es más, las Bolsas europeas están siendo más castigadas y las valoraciones son ahora muy atractivas, así que recomendamos sobreponderar Europa”, asegura.

La Bolsa europea cotiza a un PER de 13,1 veces el beneficio estimado y la española de 12,4 veces, según apuntan desde UBS. Pero tales ratios podrían no ser suficientes para neutralizar un riesgo que es mayor para la renta variable europea si el conflicto se complica. “Puede estar justificada una mayor cautela respecto a la renta variable europea”, afirma Luca Paolini estratega jefe de Pictet AM. Añade que no está claro si Rusia se conformará con una incursión limitada y que la situación es claramente volátil. “El conflicto y las sanciones económicas pueden ser más graves, con consecuencias más significativas para la economía y los mercados globales”, advierte.

Los gestores no contemplan un corte en el suministro de gas a Europa

Goldman Sachs y Bank of America ya han decidido rebajar su valoración para los índices europeos. “Los mayores precios de la energía elevarán la inflación y cualquier tensión o disrupción en el suministro de energía, especialmente gas, tendrían en Europa implicaciones en el crecimiento”, señalan desde Goldman Sachs, que recorta su precio objetivo para el Euro Stoxx 50 de 4.800 a 4.300 puntos. En Bank of America son más tajantes aún y dejan sin recorrido ninguno al Stoxx 600.

Lo que suceda en el mercado del gas va a ser determinante. El escenario base que manejan los inversores es que no habrá un corte del suministro hacia Europa pero, según señalan desde Loomys Sales, “es una estrategia que Rusia podría emplear como táctica de represalia o si los acontecimientos no le son favorables”. De hecho, la dependencia energética de Europa hoy día es total: compra a Moscú más de un tercio de su consumo de gas natural y alrededor del 25% del de petróleo. Para Rusia, Europa es también hasta el momento el destino del 90% de sus exportaciones de gas y cerca del 50% de las de petróleo. El pulso energético es tan estratégico que por el momento, las primeras sanciones de Occidente no afectan a la industria petrolera ni gasista rusa, más allá de que Alemania haya paralizado la autorización para el gasoducto Nordstream 2.

Precedentes bélicos anteriores

Los gestores echan la vista atrás estos días a lo sucedido en el mercado en otros momentos de máxima tensión geopolítica, como el 11 de septiembre o la invasión de Irak. “En eventos donde existe un período previo de preguerra, la duración del enfrentamiento es corta y no hay una propagación geográfica del mismo, el comportamiento de los mercados de renta variable en los meses siguientes es positivo”, apuntan desde atlCapital.

En otros episodios bélicos, el impacto en mercado fue breve pero esta vez el factor energético tiene mucho peso

En Citi también señalan que las correcciones bursátiles relacionadas con guerras y con disrupciones en el mercado de petróleo pueden ser agudas pero generalmente de corta duración. Sin embargo, reconocen que en esta ocasión no son tan optimistas, aunque descartan un mercado bursátil bajista a consecuencia del conflicto. Su previsión es que el Brent se sitúe en niveles de entre 116 y 120 dólares, para moderarse después gracias a un mayor suministro de la OPEP y del posible regreso de Irán al mercado. En Schroders creen que 120 dólares podría ser el nuevo precio objetivo en este escenario y Moody’s augura un Brent en 150 dólares si la invasión rusa se prolonga en el tiempo.

En el horizonte más inmediato, el alza de la energía va a impulsar la inflación y promete moderar la velocidad a la que los bancos centrales van a subir tipos. El mercado ya no espera que la Fed eleve en 50 puntos básicos los tipos en la cita de marzo y la expectativa de que el BCE los eleve este año se enfría, aunque sí se espere la continuidad en la reducción de las compras de deuda. Aunque Rusia resuelva rápido la invasión de Ucrania, quedará para los próximos meses una factura energética más elevada, una huella de menor crecimiento y un pulso de sanciones a Rusia de inciertas consecuencias.

Normas
Entra en El País para participar