¿Qué correlación hay entre empleo y actividad económica?

Cuando se sale de una crisis primero crece la actividad y luego el empleo. Esta es la primera vez que ocurre lo contrario. La explicación es la productividad

Para observar la relación entre el empleo y el crecimiento, los economistas recurren a la ley de Okun, según la cual un mayor crecimiento económico da lugar a un menor desempleo. De este modo, debe existir una correlación bilateral entre el crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) y el del empleo. No hay el uno sin el otro.

Por todo ello, el crecimiento económico es un requisito previo para aumentar el empleo productivo; es el resultado combinado de incrementos en el empleo y en la productividad laboral. Es decir, si crece el PIB puede aumentar el empleo, pero si decrece es muy difícil que aumente el empleo.

En este sentido, lo habitual es que cuando se sale de una crisis primero crezca la actividad y posteriormente el empleo. Más en concreto, el empleo es siempre el último invitado al baile.

Una economía, como el agua de la ducha, no siempre está a la temperatura correcta. La relación entre el crecimiento del PIB y el del empleo en la economía española no es constante en el tiempo. Es la primera vez que el empleo se recupera antes que la actividad económica, lo que contrasta con lo sucedido en anteriores crisis. Así, durante el período de expansión económica que tuvo lugar entre 1995 y 2008 los incrementos del empleo fueron inferiores a los registrados por el PIB. Posteriormente, durante el periodo de recuperación (2014-2019) tanto el crecimiento del empleo como del PIB fueron muy similares (en promedio 2,7% y 2,6% anual, respectivamente).

Sin embargo, los resultados del Instituto Nacional de Estadística (INE), tercer trimestre de 2021, reflejan que en los últimos doce meses se ha acelerado el empleo, con la creación de 854.000 puestos de trabajo (4,45%), lo que contrasta con un ritmo de crecimiento de la actividad económica menor (2,7%). En este contexto, extrapolando dichos datos, el crecimiento del PIB se debería haber situado en torno al 4,6 % en lugar del 2,7 % actual. En caso de continuar esta tendencia, en los próximos meses, significaría que para un menor nivel de actividad económica necesitamos más empleos y, por lo tanto, estamos saliendo de la crisis actual con unos puestos de trabajo con menor productividad de los que teníamos previos a la crisis pandémica. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la productividad laboral es la relación entre el PIB y recursos laborales consumidos. Por lo tanto, es una medida fundamental del rendimiento de la economía.

Tengamos en cuenta que el crecimiento económico por sí solo no se traduce necesariamente en una mejor calidad de los empleos, especialmente para aquellas personas más vulnerables. El impacto del crecimiento económico en la creación de empleo productivo no solo depende de la tasa de crecimiento, sino también de la eficiencia con la cual el crecimiento se traduce en empleos productivos. Como, por ejemplo, entre otros factores, por la composición sectorial del empleo.

Por este motivo, hemos analizado la evolución del empleo por sectores económicos entre distintas comunidades autónomas para obtener una perspectiva clarificadora. A nivel general, la primera conclusión es que casi un 90% del empleo creado en los últimos doce meses corresponde al sector servicios, impulsado por el comportamiento de la hostelería que aglutina un tercio del aumento en dicho sector (204.000 puestos de trabajo adicionales). Si se analiza por comunidades solo Madrid, Andalucía y Cataluña aglutinan casi el 60 % del total servicios.

El resultado por ramas de actividad y autonomías es bastante desigual, como consecuencia de la rama de hostelería, ya que nos lleva a la conclusión de que aquellas autonomías donde el empleo ha crecido más que la actividad son aquellas donde esta tiene un peso específico importante en su creación de empleo. Es el caso de Andalucía (55.000), Madrid (43.000), y Castilla la Mancha (30.000). Por contrapartida, la Comunidad Valenciana ha destruido empleo en la actividad de hostelería (34.000), y eso explica que su crecimiento del PIB (4,3%) sea mucho mayor que el crecimiento del empleo (2,7%). En relación con Cataluña, hay una correlación muy estrecha entre los avances del empleo (4,6%) y los de la actividad económica (4,4%).

El hecho de que el empleo esté comportándose de una forma comparativamente más dinámica podría ser debido a que muchos de los empleos creados en el último año llevan asociado un nivel de productividad reducido por su propia naturaleza y excesiva temporalidad. Los trabajadores con contrato eventual han aumentado el 13% frente al 2,4% de los fijos. Otro factor importante son las personas en ERTE (200.000) que figuran como empleados, pero no producen.

Los datos demuestran un comportamiento asimétrico entre autonomías, ya que algunas de ellas están saliendo de la crisis con empleos de la rama de hostelería, que son menos productivos que otros sectores. Ello nos indica que, para determinadas comunidades, existe una dependencia muy grande de la hostelería. Sería deseable realizar esfuerzos en dicho sector, y utilizar los fondos europeos para mejorar la calidad de su oferta a través de una mayor sostenibilidad, como así mismo, mayor contenido tecnológico y digital por su elevada importancia en la economía española.

Esperemos, como indicaba recientemente la Comisión Europea que el consumo privado se recupere (disminuyó el 0,5% en el tercer trimestre) “por el impulso de los ahorros acumulados durante la pandemia y la recuperación del empleo”. “Además, la implementación del Plan de Recuperación y Resiliencia cogerá tracción e impulsará la inversión pública y privada”.

Vicenté Castelló Roselló es Profesor Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local