Deuda

Claves para exprimir rentabilidad ante el cambio de rumbo en la renta fija

Gestores de éxito explican las estrategias seguidas para obtener ganancias en un mercado que amenaza con pérdidas en 2022: rotación de plazos, bonos ligados a la inflación, subordinados y ‘high yield’ junto al regalo inesperado del alza del dólar

Los españoles tienen invertidos en fondos de inversión de renta fija (pública y privada) 74.586 millones de euros. Según los últimos datos de Inverco correspondientes a octubre de este año, las pérdidas han llegado para estos inversores, aunque no a todos. De media, los fondos de renta fija a corto plazo van cayendo el 0,24%, mientras que en los de largo plazo la pérdida se eleva al 0,71% de su patrimonio en 2021.

Las temidas minusvalías –tantas veces anunciadas para los inversores en renta fija– ya han llegado y tienen una fácil explicación: los tipos de interés en los mercados están subiendo, aunque los bancos centrales (Fed, BCE…) sigan con su política de tasas cero y compras de deuda. Respecto a la deuda pública, el bono español a 10 años comenzó el ejercicio con una rentabilidad del 0,056% y ahora se coloca en el 0,465%. En Estados Unidos, igual referencia ha subido desde el 0,926% al 1,57% actual y en Alemania, la rentabilidad del bund, aún en terreno negativo, empezó el año en el -0,575% y estos días cotiza en el -0,25%: todavía hay que pagar por hacerse con estos bonos.

Los precios de los bonos caen en paralelo al alza de sus rentabilidades. Y las previsiones de los expertos no mejoran para el cercano 2022 por culpa de una inflación desbocada, no vista en varias décadas. Los años de política monetaria laxa ven cercano su final con unas fortísimas subidas en los precios durante este año que, de momento, se califican como un fenómeno coyuntural. El IPC interanual de Estados Unidos escaló hasta el 6,2% a cierre de octubre y en España el dato se eleva al 5,4%, casi un punto más que en Alemania, con un 4,5%.

Con esos datos de inflación y esas rentabilidades en los bonos, es evidente que los tipos reales (nominales menos la inflación) son, mes a mes, más negativos. Sin embargo, la situación de excepcionalidad después de la crisis financiera y posteriormente la causada por la pandemia del Covid-19 puede aplazar el alza de tipos. Seema Shah, estratega jefe de Principal Global Investors, se pregunta si una inflación anual que ya supera el 6%, es suficiente para forzar la mano de la Fed a subir tipos. Y responde: “No solo hay un extenso periodo de inflación por encima del objetivo en las previsiones de la Fed, sino que su foco prioritario en lograr el máximo empleo sugiere que la Fed mantendrá una postura más paciente”.

Por su parte, Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, apunta que “el escenario a unos meses que se nos presenta va a estar dominado por la evolución de la inflación. Los bancos centrales no van a causar premeditadamente una crisis de deuda, pero en algún momento en los próximos meses, esa normalización monetaria comenzará a tener lugar, lo que deja en una situación incómoda la inversión en renta fija y supone un obstáculo para la renta variable”.

Los mejores ganan entre el 3% y el 7% este año, aunque la inflación rebaja esa rentabilidad

Con este panorama de elevada inflación y de reducción de compras de deuda (tapering), iniciada por la Fed este mes de noviembre, se tienen que mover los gestores de fondos de renta fija para evitar las pérdidas. La compraventa de bonos de empresas y el acierto en la entrada y salida de los mercados ha sido clave para que algunos fondos hayan conseguido este 2021 obtener ganancias. De los 226 fondos de inversión de renta fija europea, solo 75 han conseguido ganancias, aunque la estadística mejora para los de renta fija internacional ya que de 126, solo 39 registran pérdidas en el año.

Las gestoras de CaixaBank, Sabadell o Mutuactivos han logrado colocar sus fondos en los primeros puestos del ranking entre los fondos españoles –con rentabilidades que oscilan del 3% al 7% este año– y explican a CincoDías su operativa en 2021 y sus estrategias para el próximo ejercicio que se espera aún más complicado.

CaixaBank AM: fondos flexibles

Carmen Lumbreras, directora de Renta Fija en CaixaBank AM, espera una moderación de la inflación en los próximos meses y cree que la Fed subirá tipos mientras el BCE los mantendrá durante 2022. Las claves para la buena marcha de muchos de sus fondos han consistido en “ser muy flexible con la duración de las carteras, invertir en deuda subordinada y bonos high yield, así como apostar por bonos ligados a la inflación o swap de inflación. Además, nos hemos beneficiado en nuestros fondos internacionales de renta fija del buen comportamiento del dólar en el año”.

La visión de Carmen Lumbreras varía para 2022, sobre todo por esperar una moderación en la inflación. “Habrá que seguir siendo muy flexibles con la duración de las carteras y modular el riesgo porque el mercado estará convulso. Creemos interesante mantener deuda subordinada, aunque con mayor atención, y por último, habrá que tener cuidado con la divisa y con los activos beneficiados por un alza de la inflación”, explica. Recomienda al inversor particular no tener solo fondos de renta fija, sino vehículos para diversificar con otro tipo de fondos como los de renta variable.

Mutuactivos: más desafío en 2022

Gabriel Pañeda, director de renta fija de Mutuactivos, explica el buen comportamiento de sus fondos este año: “Nuestras apuestas se centraron en bonos ligados a los sectores del transporte, turismo o energía. Tanto en emisiones sénior como en deuda subordinada. Esto lo combinamos con un posicionamiento con poca sensibilidad a tipos de interés en Europa y con coberturas ante una posible subida de los tipos de interés americanos y de la inflación en general”.

Respecto a cómo ve 2022 para la renta fija, el experto de Mutuactivos considera que “va a suponer un buen desafío al no haber oportunidades tan claras como en los años anteriores. Las valoraciones están más ajustadas y prevemos que los tipos seguirán presionados. Hemos reducido mucho nuestra exposición a crédito. Nos sigue gustando el sector energético, pero gran parte de nuestra apuesta de retorno a la normalidad ya ha corrido su curso. Preferimos tener liquidez disponible por si hay correcciones en el mercado”. explica. En el bono americano mantiene posiciones cortas, mientras se muestra neutral con un BCE, que tardará en seguir los pasos de la Fed.

Sabadell AM: prudencia y variedad

José Antonio Pérez Roger, director de inversiones de Sabadell Asset Management, considera que estamos en un momento delicado donde los bancos centrales no se pueden permitir cometer errores de política monetaria. Además, considera que han situado los mercados de bonos, tanto soberanos como corporativos, donde quieren que estén y “en modo alguno van a permitir episodios de súbita y descontrolada caída de la liquidez”.

Explica buena parte del éxito de sus fondos en “tener bonos corporativos con un riesgo de crédito conservador y muy diversificado, sin renunciar a algunas tipologías de activo como las titulizaciones hipotecarias”. Apunta también el uso de derivados y explica que en los internacionales, han aprovechado un dólar que se ha revalorizado casi un 6% este año, que “ha más que compensado los desplazamientos al alza de la curva de tipos que nosotros hemos visto como una oportunidad”. En mercados emergentes se han apoyado en bonos soberanos denominados en dólares, “con una selección estricta, evitando los más inestables”, concluye.

El Tesoro todavía ahorra

Deuda. Las subidas de tipos en el mercado secundario acaban por encarecer la emisión de deuda. Sin embargo, aún queda mucho por ahorrar respecto a tiempos pasados. En enero de 2012, en plena crisis europea de la deuda, el Tesoro español emitía un bono a 10 años al 5,85% de rentabilidad. El vencimiento de este bono a comienzo de 2022 supondrá un importante ahorro para las arcas públicas al ser reemplazo por los tipos actuales en torno al 0,5%

Empresas. La elevación de los costes financieros de las empresas es otra de las preocupaciones de los analistas. Emitir a tipos cero o negativos ya se ha terminado para las grandes corporaciones. A diferencia de otras partidas del balance, la elevación de los costes de financiación empresarial afectan directamente a los beneficios. Las más endeudadas serán penalizadas.

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