El Brent sube a máximos de 2018 y amenaza con disparar la gasolina

El crudo alcanza los 86,43 dólares por barril e impulsa que los carburantes en España suban por octava semana consecutiva

Clientes compran combustible en una estación de gasolina.
Clientes compran combustible en una estación de gasolina. EFE

Los precios del petróleo acaparan este lunes todas las miradas al subir a un nuevo máximo histórico debido a la escasa oferta mundial y la fuerte demanda en el mercado. Los futuros del crudo Brent han alcanzado los 86,43 dólares por barril, su mayor precio desde octubre de 2018, mientras que el petróleo estadounidense (WTI) ha tocado su cota más alta en siete años, al llegar a los 84,76 dólares. Estos repuntes vaticinan una nueva escalada en los costes de la gasolina y el gasóleo, que la semana pasada ya marcaron su punto más alto desde marzo de 2013.

El precio de la gasolina superó la semana pasada los 1,48 euros el litro, según el Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE); se trata de la séptima semana consecutiva de ascensos. Algo similar ocurre con el gasóleo, que con un incremento del 1,7% (1,35 euros el litro) subió hasta niveles no vistos desde enero de 2014.

Desde que comenzó 2021 la gasolina se ha encarecido un 25% y el gasóleo un 27%, es decir, llenar un depósito con gasolina cuesta este mes 17 euros más que cuando empezó el año, y 16 euros más con gasóleo. Llenar un depósito medio de 55 litros con gasolina en España cuesta cerca de 82 euros, mientras que con gasóleo alcanza los 75 euros.

Esta subida en los precios de los carburantes amenaza con limitar la movilidad de la población en un momento en el que se aproximan dos puentes importantes: el de Todos los Santos y el de la Constitución. Además, de continuar la tendencia, podría incluso afectar las fiestas decembrinas, pues los altos precios de los carburantes coincidirán con los de la energía. Que ambos referenciales en el crudo (Brent y WTI) hayan marcado un nuevo récord este lunes a pesar de los crecientes casos de coronavirus en Reino Unido y Europa del este, fomenta las sospechas entre los inversores de que se aproxima un invierno difícil, marcado por la crisis energética y las presiones inflacionistas.

Sus miedos no son en vano; los precios del oro negro han repuntado más de un 75% en los primeros 10 meses del año, con el petróleo Brent cotizando sobre los 86 dólares y el petróleo West Texas en los 85. Se trata de un salto enorme en comparación a los precios que se venían manejando hace un año, cuando en plena pandemia el barril de Brent llegó a bajar de los 40 dólares.

En este escenario, hay voces que vaticinan que el precio del crudo superará con facilidad los 100 dólares. Goldman Sachs ha dicho este lunes que este fuerte repunte en la demanda mundial podría empujar el costo del barril por encima de su pronóstico de fin de año, que era de 90 dólares. Según el banco de inversión estadounidense, se “necesitaría que los precios subieran a 110 dólares el barril para sofocar la demanda lo suficiente como para equilibrar el déficit del mercado que se observa actualmente”. Su predicción contempla la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+), que pese a recibir presiones políticas, mantendrá un incremento moderado en su producción. Esto son 400.000 barriles diarios al mes hasta diciembre.

La decisión de la OPEP+ no hace más que reafirmar el déficit de suministro a medida que el mundo se recupera de la pandemia. Según la información recopilada por Bloomberg, en septiembre el grupo redujo su producción un 15% más de lo planeado en comparación con el 16% en agosto y el 9% en julio. Son cifras que reflejan las dificultades que están teniendo algunos de sus miembros, como Angola o Nigeria, para elevar la producción a los volúmenes acordados. Ante este escenario, la corredora londinense PVM Oil Associates pronostica “muchas caídas continuas de las acciones a nivel mundial que solo podrían cambiar por una mella en el crecimiento de la demanda”. Así lo ha explicado Tamas Varga, analista de petróleo de la empresa.

El alto precio del oro negro no es lo único que preocupa, existe una crisis en el mercado de los energéticos que mantiene en vilo a la economía mundial. Los futuros del gas natural de EE UU se han disparado este lunes en más del 10% por las expectativas de que las exportaciones de gas natural licuado (GNL) aumenten y los pronósticos de que el clima enfríe más de lo previsto y haya una mayor demanda de calefacción. Este es un ejemplo más de la extrema volatilidad que está viviendo el sector en las últimas semanas: a inicios de mes los costes se dispararon a su cierre más alto desde 2008, pero la semana pasada colapsaron un 25%. 

De media, el gas natural ha subido un 530% en Europa y 130% en Estados Unidos en lo que va de año; en Europa los precios del carbón han llegado a máximos no vistos desde hace 13 años y China busca a toda costa aumentar sus reservas de cara al invierno, toda vez que los problemas de suministro ya han provocado el cierre de algunas fábricas. 

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