Meliá prevé que volverá a los resultados precrisis a principios de 2023

La primera hotelera española retrasa la recuperación de los ingresos hasta 2024

Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá.
Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá.

La tímida recuperación del turismo, tras un verano impulsado por el tirón de los viajes nacionales, impide a las empresas tirar las campanas al vuelo y dar por finiquitada la mayor crisis de la historia de la actividad turística.

Y un buen ejemplo se ha producido en el caso de Meliá, la primera hotelera española, que cerró 2020 con unas pérdidas históricas de 425 millones de euros y que ha tenido que esperar otro medio año para dejar de quemar caja. Esa mejoría es la principal conclusión del informe elaborado por Renta 4 tras una conferencia de la compañía con analistas, al que tuvo acceso Europa Press, que adelanta la vuelta a niveles precrisis hasta principios de 2023. “La compañía espera retener gran parte de los ahorros de gastos conseguidos con el covid-19 de cara al futuro. Esto les ayudará a recuperar los niveles de ebitda antes, en principio en 2023. La recuperación de los ingresos es más difícil de determinar y probablemente será en 2024”

Frente a un endeudamiento que no ha parado de crecer para hacer frente a la caída de ingresos, la hotelera contrapone una posicion de liquidez solida en el primer semestre, con 405 millones de euros en junio y anticipa para el tercer trimestre unos resultados muy diferenciados, “con diferentes grados de recuperación por segmentos de negocio y destino, en los que predominan las reservas de último minuto, el cliente local y un repunte acusado de las reservas directas a través del canal de la hotelera (melia.com)”

Una brecha que se hace más evidente en la comparación entre el segmento vacacional y el urbano. El primero ya está, según Meliá, apenas a un 30% del nivel precrisis, con precios medios algo más elevados, gracias a las marcas del segmento más lujoso, que han servido para compensar una ocupación más baja. El tirón del turismo nacional se ha visto acompañado por una buena evolución de los viajeros franceses y alemanes y una escasa afluencia de los británicos.

El segmento urbano está muy lejos de recuperar los niveles de 2019, debido al pinchazo de las grandes capitales, que dependen del turista extranjero, y que solo ha sido compensado parcialmente por el tirón en ciudades secundarias. Meliá alerta sobre la falta de actividad ligada al turismo de reuniones y convenciones.

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