Meliá perdió 426 millones en 2020 y prevé un fuerte repunte de demanda en mayo y junio

La primera hotelera de España cuenta con una liquidez de 316 millones y recalca que toda la deuda de 2021 ha sido refinanciada

Meliá perdió 426 millones en 2020 y prevé un fuerte repunte de demanda en mayo y junio

Meliá sufrió en su cuenta de resultados el impacto de la crisis sanitaria del coronavirus, la más lesiva en toda la historia de la compañía. En 2020, la primera hotelera española perdió 426 millones de euros, como consecuencia de un derrumbe sin precedentes de los ingresos, que se desplomaron un 70,7%. Ese resultado se sitúa por encima de los 371 millones de euros perdidos por NH y muy por encima de los 137 millones perdidos por Barceló.

Pese a ese deterioro, Meliá cuenta con un colchón de liquidez que le permite afrontar con tranquilidad los próximos trimestres. En concreto acabó 2020 con una tesorería de 316 millones de euros, a lo que se une que todo el pasivo está refinanciado más allá de 2021. A ese importe se le une, tal y como destacó la compañía en la nota de resultados, el hecho de que 43 de los 360 hoteles que gestiona son propiedad de la firma dirigida por la familia Escarrer. La cartera entera está valorada en 3.758 millones, según la última valoración de Jones Lang Lasalle, mientras que en los 43 hoteles en propiedad solo queda pendiente de pago una hipoteca de 260 millones, que apenas representa el 7% del valor total de esos inmuebles.

Tras el peor año de su historia, Meliá afronta 2021 con optimismo. "Desde la prudencia, Meliá ve con moderado optimismo el fuerte repunte de reservas a partir de mayo y junio, inducido por las mejoras en el control de la pandemia y la apertura de fronteras en Reino Unido". Desde que el primer ministro Boris Johnson anunció hace una semana que el próximo 17 de mayo se acabará el estado de alarma, la euforia por viajar se reactivó y provocó que las plazas ofertadas fueran insuficientes. De hecho, Jet2, uno de los principales turoperadores británicos con destino a España, recordó a principios de semana que las reservas a España se dispararon un 600%.

El desplome del negocio ha llevado a un ajuste salarial de los directivos. Si en 2019, el consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, cobró 2,7 millones, un 90% más que en 2018, el pasado ejercicio toda la cúpula directiva cobró 1,47 millones y el consejero delegado se redujo su salario un 75% hasta los 719.000 euros.

Para todo el 2021, la compañía tiene prevista la apertura de 15 nuevos hoteles, un 40% de los cuales se concentra en las zonas de China y el Sudeste Asiático, acreditando que la apuesta del Grupo por el crecimiento en esta importante región del mundo continua con más fuerza que nunca.

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