Bitcóin, Tesla y el consumo de energía

Si la preocupación es el medio ambiente, el sistema financiero tradicional gasta mucha más electricidad que las criptomonedas

A raíz de las declaraciones de Elon Musk (CEO de Tesla), se desató un debate sobre el consumo de energía eléctrica del bitcóin, aunque quizá en primer lugar la que debería aclarar sobre cuál es su postura y la coherencia de sus actos y declaraciones es Tesla. A principios de febrero, anunció la compra de 1.500 millones de dólares en bitcóins, indicando que planeaba aceptarlo como medio de pago, lo que llevó a cabo en marzo.

En abril, Musk corroboraba las palabras del CEO de Twitter, Jack Dorsey, cuando escribió que el bitcóin incentivaba la energía renovable. En el mes de mayo difundió una nota en la que comunicaba que Tesla dejaba de aceptar bitcóins para la compra de sus vehículos debido a la “preocupación por el rápido incremento del uso de combustibles fósiles en el minado de bitcóin”. A finales de ese mismo mes se produjo una reunión en la que estuvieron presentes el propio Musk, Michael Saylor (CEO de MicroStrategy) y representantes de las principales compañías de EE UU de minería de bitcóin para promover la transparencia y sostenibilidad de esta actividad. En julio Musk indicó de nuevo que en un futuro Tesla volverá a aceptar el bitcóin.

Que el bitcóin consume cada vez más energía es un hecho irrefutable, lo que me lleva a plantear las siguientes preguntas: ¿Gastó Tesla 1.500 millones de dólares sin conocer en profundidad dónde los estaba invirtiendo? ¿En abril el bitcóin era bueno para el medio ambiente porque estimulaba la generación de energías renovables y en mayo era un gran coste para el planeta?

El bitcóin consume energía porque los mineros, para añadir un bloque a la cadena, tienen que usar poder computacional para resolver un puzle matemático, es decir, tienen ordenadores encendidos consumiendo electricidad. Cuando un minero halla la solución, es recompensado con bitcóins.

Existen grandes empresas dedicadas exclusivamente a la minería y, como en cualquier empresa, el objetivo es maximizar su beneficio. ¿Qué pueden hacer para ello? Lógicamente, tratar de abaratar costes. ¿Qué costes tienen? El hardware empleado y, sobre todo, la electricidad consumida. ¿Cuál es la electricidad más barata? La que proviene de fuentes renovables, como la solar, eólica o hidráulica. Entonces, ¿tienen incentivos los mineros para tratar de emplear al máximo fuentes renovables? Obviamente sí. Los mineros usan la energía que está a su disposición y, si hubiese más energía limpia, la emplearían. ¿Acaso es culpa del bitcóin que las fuentes renovables no estén más extendidas? Más bien lo contrario.

En realidad, el problema no es el consumo de energía, sino cómo se obtiene esta. Criticar el consumo de energía del bitcóin es un claro ejemplo de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Según un estudio realizado por el CCAF de la Universidad de Cambridge, en 2018 el 28% de la energía empleada por los mineros provenía de fuentes renovables; en 2019 era un 39%; y un 76% de los mineros usaba parte de este tipo de energía dentro de su mix. Las estimaciones actuales indican que este % de energía limpia supera con creces el 50% e incluso podría rondar el 70%.

Quiero pensar que, a quienes hacen estas críticas, su conciencia ecológica no les permite encender el aire acondicionado en verano salvo que tengan la certeza de que su compañía eléctrica emplea fuentes de energía 100% renovables, o que en su casa tienen todos los aparatos eléctricos desenchufados cuando no los usan, porque según el mismo estudio mencionado antes, y solo en EE UU, la cantidad de electricidad consumida anualmente por estos aparatos en standby, como la TV, es mayor que la del bitcóin. Hay mucha hipocresía.

Tras las últimas prohibiciones sobre la actividad minera en China, el consumo de energía se ha reducido temporalmente (sobre todo el de fuentes no renovables) hasta que los mineros vayan estableciéndose en otros países, lo cual es bueno para el bitcóin, ya que, si había algo poco descentralizado en su red, era la actividad minera concentrada en China.

El consumo eléctrico del bitcóin se estima en un 0.35% del total mundial, siendo cerca de la mitad que la empleada en la industria del oro y aún mucho menos que la utilizada por el sistema bancario con diferentes bancos centrales, fábricas de monedas y billetes, resto de bancos con todas sus sucursales, centros de datos, cajeros y un largo etcétera.

En resumen, si la preocupación es el medio ambiente, Tesla está tardando en anunciar que deja de aceptar dólares, euros o cualquier otro tipo de dinero fiduciario para la compra de sus vehículos, porque el sistema financiero tradicional consume muchísima más energía que el bitcóin.

Javier Castro-Acuña es 'business controller’ de Bitnovo