Alemanes sin dinero para vacacionar, cerca de las elecciones

El país está saliendo muy bien de la crisis, pero está aumentando la desigualdad, con una importante subida de la vivienda en alquiler

Unos 4,5 millones de alemanes no tienen dinero para salir de vacaciones. En Europa son 35 millones los ciudadanos que no pueden permitirse ni siquiera una semana fuera de casa, según la European Trade Union Confederation (ETUC). Sobre todo la población que antes de la pandemia ya cobraba poco dinero ha perdido ingresos a raíz de la crisis sanitaria. La mitad de los hogares germanos con ingresos inferiores a 2.000 euros netos mensuales ha registrado mayores pérdidas económicas. La razón es que durante la pandemia se ha perdido trabajo temporal y poco cualificado. Viajar por vacaciones no puede convertirse en un lujo, concluye Esther Lynch, secretaria general de la ETUC.

La mayoría de la población teme que aumente la desigualdad social en Alemania. Por un lado, se está saliendo muy bien de la crisis económica; pero por otro aparecen nuevas desigualdades y la gente registra los vacíos en los sistemas de seguridad social que la pandemia ha puesto en evidencia. Los mecanismos de seguridad del Estado social no deben debilitarse más, defiende Bettina Kohlrausch, directora del Instituto Económico y Social (WSI), de Düsseldorf. La mayoría de los trabajadores no está satisfecha con la gestión gubernamental de la crisis, lo que se refleja en la nueva prioridad política expresada de cara a las elecciones federales del 26 de septiembre: el 91% quiere un gobierno social. Pero la actual canciller Angela Merkel, una política conservadora con claro perfil social, no se presentará a las elecciones.

Hoy los ciudadanos apenas se sienten identificados estrechamente con un partido político. Según un estudio de la Fundación Konrad-Adenauer-Stiftung, próxima a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), cada vez más gente cambia de partido; excepto los electores de la ultraderecha de Alternativa para Alemania, que son fieles a su formación política. En Alemania la gente se sigue posicionando en torno a los dos grandes bloques clásicos, el conservador, formado por la CDU de Merkel y los liberales del FDP, y por otro, el progresista configurado por los socialdemócratas del SPD y Los Verdes. Pero aumenta la tendencia a cambiar de bando. Es el caso de los cristianodemócratas, cada vez más dispuestos a pasarse a los ecologistas.

Para la Fundación, esta actitud significaría que los partidos deberían mostrar mayor flexibilidad a la hora de formar coaliciones. ¿Qué quieren los alemanes? Capacidad política para resolver problemas, posiciones políticas convincentes y una visión social. El 91% dice que quiere un Gobierno social, según el estudio realizado en julio por la fundación; es el electorado de La Izquierda (ultraizquierda) el que está todavía más convencido de ello, el 98%. Y, en menor medida, los votantes del Partido Liberal, FDP, aunque incluso ellos desean en un 77% un Gobierno social.

Vacaciones, alquiler y vivienda, percepción de desigualdad social, aumento de la división tradicional de roles en la familia a causa del lockdown. Millones de trabajadores no puede viajar de vacaciones porque ganan poco: menos del 60% de los ingresos medios. Una de cada siete mujeres gana poco porque trabaja menos para cuidar a sus hijos durante la pandemia. Más de dos millones de personas pagan tanto por el alquiler de sus viviendas que viven al nivel llamado Hartz-IV: es decir, por debajo de la ayuda social para aquellos que no tienen trabajo ni paro o no pueden llevar una vida digna debido a la falta de ingresos y patrimonio. No solo en Berlín o en Múnich han subido los precios, sino en las poblaciones pequeñas. Mientras la inflación ha subido el 8% en los últimos cinco años, los precios del alquiler en 34 ciudades alemanas han escalado un promedio del 20% desde 2016. Sobre todo, se han encarecido Berlín, que ha pasado de 9 a 12,80 euros por metro cuadrado, y Múnich, de 15,5 a 19,20 euros. La polarización aumenta. La desigualdad social en el ámbito de la vivienda se está profundizando. Los expertos inmobiliarios y los institutos sociales consideran que una cuota de alquiler superior al 30% de los ingresos es problemática para la población de sueldos bajos. Pagar por una vivienda empobrece, concluye un estudio realizado por la Universidad Humboldt de Berlín.

Lo social y lo económico decidirán la victoria política en septiembre. Por el contrario, el perfil conservador pierde popularidad, según Norbert Lammert, expresidente del Parlamento y presidente de la Fundación Konrad-Adenuer, de perfil conservador y liberal.

La European Trade Union Confederation (ETUC) reclama subir el salario mínimo a por lo menos el 60% del sueldo medio. En Europa supondría un incremento de ingresos para 24 millones de europeos. En Alemania implicaría pasar de los casi diez euros la hora a doce, como exigen Los Verdes, los socialdemócratas (SPD) y La Izquierda en sus programas.

Todavía en agosto la población apuesta por igual por un Gobierno de gran coalición entre socialdemócratas y conservadores como por una alianza entre conservadores y verdes. Aunque el primer partido hoy por hoy sigue siendo la CDU de Merkel, tras las elecciones habrá prácticamente seguro un gabinete de coalición, en el que lo verde y lo social tengan peso. Si hubiera elecciones ahora, los dos partidos de la Unión conservadora CDU/CSU ganarían con un 28%, pero registrarían pérdidas (-2%), mientras el socialdemócrata SPD, con un 16%, y Los Verdes, alcanzando un 21%, se recuperarían. Según las encuestas de la televisión alemana Politbarometer ZDF, la mejor figura política sigue siendo la canciller Angela Merkel, seguida por Markus Söder, el presidente de Baviera, y Olaf Scholz, el actual ministro de Finanzas y candidato socialdemócrata. Como el mejor canciller para el futuro se sitúa Scholz ahora en primera posición, por delante del conservador Armin Laschet.

Mientras el rico sur de Alemania, Baden-Württemberg, votó verde la primavera pasada, el Estado de Renania-Palatinado, votó social, por la socialdemócrata y carismática presidenta Malu Dreyer, con casi el 36% de los votos. No obstante, ambas elecciones regionales no sirven para apuntar con exactitud por dónde irán los comicios de otoño. La razón es que los ciudadanos han votado en ambos casos por figuras políticas consideradas auténticas, transparentes y de elevada credibilidad.
En palabras del cristianodemócrata Wolfgang Schäuble, el presidente del Bundestag: “Alemania se centraliza, deja los extremismos, y Los Verdes se consolidan como un gran partido. Y se eligen fuertes personalidades políticas." Personalidades para el cambio verde y social.

Lidia Conde es analista de economía alemana