El futuro de los agentes cuando los futbolistas van por libre

Algunos jugadores prefieren estar representados por ellos mismos o por sus familiares

Los agentes advierten del riesgo que supone no estar asesorado por un profesional con experiencia en el sector

Kevin De Bruyne.
Kevin De Bruyne. Getty Images

En 2019 las comisiones de los agentes por transferencias de futbolistas alcanzaron en el mundo su máximo histórico: 653,9 millones de dólares (unos 579,2 millones de euros), según los datos de la FIFA. Pero la tendencia al alza se rompió en 2020, el año de la pandemia, cuando esta cifra bajó hasta los 496,2 millones de dólares (416,9 millones de euros). Lo que sí se mantuvo fue la participación de intermediarios en estas transferencias: el 20,4% de los traspasos se realizaron con un representante de al menos una de las partes.

La agencia de representación de futbolistas Promoesport es actualmente la que más volumen de negocio maneja en España y la séptima del mundo. Su fundador y director, José Rodríguez Baster, tiene más de 25 años de experiencia en esta industria y ha estado presente en las 2.000 operaciones que han llevado a cabo. “Es un sector en el que se escuchan las cifras y todo el mundo piensa que el agente hace pelotazos, pero no, detrás hay muchísimo trabajo. No somos intermediarios que colocan el jugador y nos olvidamos, sino que seguimos cuidando de él”, asegura. Sin embargo, hay jugadores que prefieren prescindir de los servicios de un agente. El caso más sonado es el de Kevin De Bruyne, del Manchester City, que anunció que llevaría personalmente las negociaciones con el equipo tras la detención de su representante, a quien él mismo denunció. “Es una tendencia que va a caer por su propio peso”, advierte Baster. Es más, el jugador belga renovó su contrato con la ayuda de analistas de datos, y a través del big data analizaron su rendimiento, su valor en el mercado y su potencial en el equipo.

Para el director de la empresa de representación de futbolistas IS Sports, Luis Carlos Fernández, “si eres Messi, Ronaldo o De Bruyne, no necesitas tanto a un agente que te esté moviendo por el fútbol europeo porque te vendes solo, pero esos jugadores representan al 2%, y el resto de futbolistas necesitan una empresa que esté por detrás”. En ese sentido, alerta también del peligro que conlleva que los futbolistas dejen sus carreras en manos de familiares. “Una cosa es que en casa se consulte y te puedan asesorar y otra, la necesidad de algunos familiares de tratar de vivir de estos chicos lo antes posible”, critica.

Leo Messi y su padre Jorge, que también es su representante.
Leo Messi y su padre Jorge, que también es su representante. Getty Images

A Leo Messi, por ejemplo, lo representa su padre, Jorge Messi, con quien ha protagonizado numerosos titulares: primero, por fraudes a Hacienda y, el año pasado, por la petición del jugador de salir del Barcelona a través de un burofax. Las gestiones también se quedan en familia en el caso de Sergio Ramos, a quien representa su hermano René Ramos, quien no pudo evitar la brusca salida del futbolista del Real Madrid al no llegar a un entendimiento con el presidente, Florentino Pérez. En ambos casos, Baster considera que el error está en no confiar en un profesional: “No me parece una gestión brillante que Ramos tenga que salir del Real Madrid porque le había caducado la oferta. O no me parece razonable que Messi haga lo que hizo el año pasado diciendo que está libre cuando realmente no lo está. Al final son ridículos espantosos que hacen familiares que, a lo mejor, no tienen ese conocimiento del sector”.

Otro de los frentes abiertos para los agentes tiene que ver con los cambios que pretende introducir la FIFA en su nueva normativa sobre las relaciones con los intermediarios. Uno de los puntos más polémicos del nuevo reglamento, que entrará en vigor a partir de enero de 2022, impone una serie de límites en la remuneración de los agentes: un 10% sobre el importe total de la transferencia para aquellos que actúen a favor del club vendedor, un 3% sobre el salario del jugador en favor de los representantes que actúen en nombre de un jugador, y un 3% sobre el salario del deportista en favor de los mánager que actúen en representación del club comprador.No somos intermediarios que colocan el jugador y nos olvidamos, sino que seguimos cuidado de él.

El problema es que se tiende a confundir representación e intermediación, explica el director de la agencia Emart&Soccer, Eduardo Llanos, que encuentra excesiva la nueva norma. “Lo nuestro es lo primero porque se trata de dar una atención integral al futbolista. No solo hablamos de contratos, sino de prestarles atención personalizada, aconsejarles en sus trámites fiscales, en su búsqueda de domicilio, en sus dudas, hablamos semanalmente con todos ellos y eso es algo más del 3 o del 10%”, lamenta.

Sergio Ramos y su hermano René, que también es su representante.
Sergio Ramos y su hermano René, que también es su representante. Getty Images

El objetivo de la modificación es regular un sector que mueve cientos de millones en comisiones cada año, con la tentación que eso supone. “Haciendo un poco de autocrítica, se han hecho cosas muy mal dentro del propio sector. Estamos siendo y vamos a ser muy perseguido por las haciendas y gobiernos, que en cierto modo me parece lógico, pero lo que no se puede pasar es de cero a 100”, reconoce Fernández, de IS Sports. La tarea pendiente de los representantes, por tanto, es restaurar la confianza no solo en los jugadores, sino en el sector en general. Aun así, el agente de la agencia N-360, Miguel Ángel Sancho, asegura que los clubs también tienen su parte de culpa a la hora de proyectar desconfianza al exterior. “Si un club condiciona un fichaje o la salida de un jugador de manera negativa o enmascara las condiciones del fichaje en su propio interés, también perjudica al agente, que muchas veces está atado de pies y manos. En cuanto a los propios agentes, la desconfianza se genera cuando no hay claridad ni empatía a la hora de firmar un contrato adecuado para tratar de conseguir las condiciones más favorables para el jugador”, admite.

Con todo, los colegas coinciden en dos aspectos. Uno, que no hay ningún jugador que se pueda representar por su propia cuenta. “Todos los jugadores, también cuando les representan familiares o se representan solos, tienen equipos de trabajo en su entorno, fiscalistas, abogados. De manera unitaria tienen que tener un equipo de trabajo que los asesore y los lleve”, sostiene el responsable de Promoesport. El otro, que las agencias son las mejores aliadas para dar ese asesoramiento nutricional, fiscal, físico... más allá de la mera firma contractual. “La mayoría de familiares que representan a jugadores acaban, cuando tienen un problema, subcontratándonos a nosotros para que le encontremos solución”, continúa Baster. Y remata: “somos un mal necesario”.

De Bruyne no es el único jugador independiente

El futuro de los agentes cuando los futbolistas van por libre
  • Joshua Kimmich. El futbolista del Bayern de Múnich anunció a mediados de abril su intención de prescindir de los servicios de su agencia para ser él quien se autorepresente en un futuro. “He decidido por mí mismo que quiero defender aún más mis valores y mis puntos de vista y estar a la altura de mi responsabilidad personal. También estoy convencido de que soy yo el que puede representar de la mejor manera mi postura ante los demás”, afirmó.
  • Mikel Oyarzabal. La autorrepresentación también está presente entre los equipos de LaLiga y el centrocampista de la Real Sociedad es el caso más conocido. El futbolista vasco nunca ha querido tener representante porque considera que entre sus padres y él pueden arreglarse para firmar sus contratos y decidir lo mejor para su carrera. “No veo a nadie mejor que mis padres para aconsejarme porque desean lo mejor para mí. Y no me ha ido mal. Creo que es la mejor opción”, comentó en una entrevista a El Diario Vasco.
  • Poco más del 10%. Según el portal web Transfermarkt, en LaLiga solo hay 57 de 500 jugadores sin representante, cifra que equivale al 11,4% del total. De los 20 equipos de la competición, solo tres, el Real Madrid, el Valencia y el Sevilla, tienen sus plantillas con todos los futbolistas representados. En el lado opuesto está el Athletic Club, que cuenta con nueve jugadores sin representación alguna.
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