La conciliación es un caramelo envenenado para las mujeres

Ellas han continuado realizando el 75% de las tareas en el 33% de los hogares

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Las medidas de conciliación han facilitado la incorporación de las mujeres al mercado laboral, pero no han conseguido que esta sea en igualdad de condiciones. Es una de las conclusiones que arroja el informe II Observatorio sobre igualdad, presentado este miércoles por Adecco Group Institute. Incluso en un escenario tan propicio para no mantener los roles de género relativos a los cuidados como ha sido el confinamiento, estos se han mantenido con fuerza, criticó el director del Adecco Group Institute, Javier Blasco, quien comentó que, según la Comunidad de Madrid, el peso de las tareas domésticas recayó más en las mujeres (96,4%) que en los hombres (84,3%) en ese tiempo.

Estos datos reflejan cómo las políticas de conciliación pueden ser un caramelo envenenado para la promoción de la igualdad, ya que son ellas las que solicitan en mayor medida este tipo de medidas. De hecho, según el mencionado informe de Adecco, durante el confinamiento cayó el porcentaje de varones que pidió una reducción de jornada: en el 82% de las empresas, menos del 5% de estas peticiones han sido realizadas por hombres.

El Consejo de Ministros aprobó, en marzo de 2020, el Plan Me Cuida, mediante el cual se podría flexibilizar la jornada laboral para ejercer el deber de cuidado del cónyuge o pareja de hecho, así como de los familiares de hasta segundo grado de consanguinidad con la persona trabajadora, con motivo de las actuaciones necesarias para evitar la transmisión del Covid-19. Un ejemplo es el cuidado de los hijos tras la cancelación de las clases presenciales. La acogida de este programa ha sido muy minoritaria, pero la inmensa mayoría de las personas que lo han solicitado han sido mujeres: el 16% de las empresas encuestadas por Adecco asegura que las mujeres han firmado más del 90% de las solicitudes y todas las compañías donde se han registrado este tipo de peticiones (40%) reconocen que más de la mitad de ellas han sido impulsadas por madres o hijas.

En un primer momento, el teletrabajo se postulaba como una opción de conciliación, pero el 70% de las empresas percibe que las tareas domésticas han sido asumidas mayoritariamente por las mujeres de todas formas. Solo el 30% defiende que ha habido corresponsabilidad en los hogares, mientras que el 33% reconoce que ellas han realizado más del 75% de las tareas.

Para la profesora de Derecho del Trabajo en la Universidad Carlos III Eva María Blázquez, esto se debe a que se ha malinterpretado el teletrabajo como una medida de conciliación: “Parece que así uno se puede quedar en casa cuidando a los hijos, pero yo creo que eso es un problema porque cuando uno está trabajando no puede hacer otra cosa. Si esto se mantiene así, volveremos al punto de partida: las mujeres teletrabajaremos más para intentar conciliar”, recalcó.

Una visión con la que coincidió su compañera Patricia Nieto, profesora de Derecho del Trabajo en la misma universidad. “El teletrabajo no debe ser una medida de conciliación porque es cambiar el lugar desde el que se realizan las tareas, pero perpetúa los roles”, justificó. La experta alertó sobre que si solo las féminas se acogen a este tipo de programas, se perpetuará la peor situación de partida. “Se producirá un efecto bumerán como con todas las medidas de conciliación que han acabado frenando la carrera de las mujeres”, añadió la docente.

Por el contrario, Nieto celebró medidas como la obligatoriedad de contar con un plan de igualdad para las empresas de más de 50 trabajadores (el 64% de ellas ya cuenta con uno), así como el registro salarial que, recalcó, sitúan a España a la vanguardia legislativa. La experta se mostró especialmente partidaria del registro salarial, pues obliga a identificar los puestos de la organización que tienen un igual valor y, por consiguiente, deberían estar retribuidos de la misma manera. “Se tiende a infravalorar el trabajo que realizan mayoritariamente las mujeres”, apuntó.

El informe de Adecco refleja que el 83% de las compañías considera que la inclusión de todos los talentos mejora la competitividad, mientras que el 38% reconoce que solo lleva a cabo planes de igualdad porque son una obligación legal. Pero, para Nieto, solo las que estén realmente convencidas de que esto es un activo para la compañía podrán sacarle partido. “Son las empresas que crearán un empleo de más calidad y no de bajo coste, mientras que otras verán la igualdad como uno de esos puntos documentales más como son los riesgos laborales o la protección de datos”, resumió.

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