Pakistán, los brotes verdes del ‘anfitrión’ del Día del Medio Ambiente

El país avanza pese a algunos puntos negros que empañan su desarrollo

A pesar de sus problemas, promueve varios proyectos de conservación

Una niña planta un arbusto, en Islamabad.
Una niña planta un arbusto, en Islamabad.

Reforestar Pakistán plantando 10.000 millones de árboles en cinco años. Tal vez sea este el programa de conservación del medioambiente más llamativo impulsado por el Gobierno del centrista Imran Khan, elegido primer ministro del país de Asia del Sur hace casi tres años. Desde luego, no es el único. Por su compromiso con la lucha contra el cambio climático, Pakistán –el quinto Estado más poblado del globo, con más de 200 millones de habitantes– ha sido nombrado por la ONU anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente 2021.

En el complicado desarrollo de Pakistán, empañado por la corrupción y la inestabilidad, las inversiones españolas escasean. Aun así, Siemens Gamesa ha podido hacerse un hueco en la floreciente economía verde paquistaní.

En este ámbito, si los planes de reforestación, ecoturismo, gestión del agua y vehículos eléctricos se han llevado a cabo gracias al fondo gubernamental de restauración de ecosistemas, el despliegue de las energías alternativas se enmarca en otra iniciativa del Ejecutivo paquistaní llamada Clean&Green.

Primer parque eólico de Siemens Gamesa en Pakistán.
Primer parque eólico de Siemens Gamesa en Pakistán.

A través de este instrumento, que según los operadores del mercado podría atraer inversión extranjera por unos 15.000 millones de dólares –cerca de 12.250 millones de euros–, las fuentes renovables alcanzarían el 10% de la capacidad instalada en 2025, y el 30% en 2030. “Para cumplir este objetivo, el Ejecutivo ha creado, entre otras cosas, perspectivas de negocio de 1 gigavatio (GW) anual para proyectos eólicos entre 2025 y 2030”, destacan desde Siemens Gamesa.

La empresa con sede en Zamudio (Bizkaia) es uno de los pocos ejemplos de compañías españolas que se han establecido en este mercado. Hace cuatro años firmó su primer proyecto de parque eólico en Pakistán, a través de la filial en Pekín. “Las turbinas que propusimos resultaron ser las más eficientes de su categoría en ese contexto”, subrayan fuentes de Siemens Gamesa. Nació así Zephyr, 50 megavatios (MW) instalados en Gharo, a unos 70 kilómetros al este de Karachi. Su éxito aseguró los ocho proyectos posteriores que se encuentran en fase de construcción.

Inestabilidad

Por lo general, sin embargo, se puede decir que “la inversión española en Pakistán es prácticamente nula”, tal y como se lee en la página web del Ministerio de Exteriores. El acumulado desde 1993 es de apenas 1,5 millones de euros, en 2017 fue cero; en 2018, 70.000 euros, y el último dato disponible, el de 2019, es otro cero. Indra, Mango y Typsa son algunas de las compañías españolas que han podido hacer negocios en este país.

Estas cifras no sorprenden a Ana Ballesteros, investigadora sénior del laboratorio de ideas Barcelona Centre for International Affairs (Cidob, por su acrónimo original en catalán), para quien “un país que no se lleva bien ni con uno solo de sus vecinos no augura estabilidad de inversión”.

En su opinión, si de la política exterior se pasa a las cuestiones internas, los negocios no pueden prosperar no solo por “los cortes de electricidad constantes y largos en el tiempo”, sino también por una “cultura corporativa poco transparente y poco responsable” y el hecho de que, “a través de sus empresas, los militares, integrados en varias instituciones, controlan buena parte de las concesiones de contratos públicos con gran opacidad, así como las infraestructuras y el llamado corredor económico Pakistán-China”.

Incentivos fiscales

Pese a todo, desde Siemens Gamesa –que, para facilitar la actividad, ha establecido en Pakistán una filial gestionada por un director general local y que actualmente cuenta con 15 empleados, también locales–, fuentes consultadas aseguran que el Gobierno de este país “está muy interesado en atraer la inversión extranjera”, por lo que “concede incentivos fiscales y ha puesto en marcha un proceso de aprobación de ventanilla única para todos, sean del lugar o extranjeros”.

Desde la firma califican de “fluida” su relación con los organismos oficiales y subrayan que “la ejecución de proyectos y las operaciones de mantenimiento se desarrollan con normalidad”. Lo importante, en sus palabras, “es que exista una política clara para el crecimiento de la energía eólica y unos procedimientos específicos que seguir”.

El Gobierno de Pakistán, contactado para este reportaje tanto directamente como a través de su Embajada en Madrid, no ha podido contestar a tiempo a las preguntas formuladas por CincoDías.

Un tsunami de sostenibilidad

  • Plantas. La campaña Un tsunami de 10.000 millones de árboles lanzada por el Gobierno paquistaní incluye la restauración de manglares y bosques y su plantación en entornos urbanos (escuelas, universidades y parques).
  • Fondos. El 1 de junio el Banco Mundial ha sellado un acuerdo con Islamabad para financiar con unos 188 millones de dólares (144 millones de euros) su proyecto quinquenal de restauración de ecosistemas e hidrometeorología.
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