Patentes de vacunas: el giro de Biden puede tener peligrosos efectos secundarios

En una próxima pandemia, las empresas pueden estar menos dispuestas a desarrollar nuevos fármacos y cobrar precios más altos al principio

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

La revolución de las vacunas de Joe Biden corre el riesgo de crear dolencias persistentes. Su decisión de apoyar la eliminación de las protecciones de la propiedad intelectual de las vacunas del Covid es lógica, pero las dificultades prácticas hacen que no sirva de mucho para ayudar a los países devastados por la pandemia, y podría ser contraproducente.

La Casa Blanca se había resistido a una propuesta de la OMC para obligar a a compartir las patentes durante la pandemia. La medida de Biden se produce en medio de un dramático aumento de las muertes en India y Brasil. Su apoyo da a las propuestas una oportunidad realista: Bruselas ha dicho rápidamente que Europa está dispuesta a discutirlo.

En teoría, tiene sentido. Reduciría el coste de fabricación para los más pobres y les facilitaría el desarrollo de una gama más amplia de remedios. Los países más ricos también saldrían ganando, ya que se limitaría la aparición de mutaciones peligrosas.

El mayor obstáculo para la adopción generalizada de vacunas no es la existencia de patentes, sino la escasez de materias primas y capacidad de fabricación. Firmas como AstraZeneca han buscado en todo el mundo asociarse con empresas como el indio Serum Institute y Siam Bioscience, en Tailandia. GlaxoSmithKline y Sanofi, que no tienen tratamientos aprobados, están ayudando a fabricar fármacos de otros grupos. Las vacunas complejas, como las de Pfizer y Moderna, son difíciles de reproducir por parte de fabricantes no especializados.

Aun así, la medida ha sacudido la Bolsa. Una de las preocupaciones es que la intervención temporal abra la puerta a movimientos similares, por ejemplo, sobre la insulina o los medicamentos contra el cáncer. Parece poco probable: puede ser difícil reunir apoyo internacional para una medida de este tipo fuera de una crisis. Pero lo que más preocupa es que, en la próxima pandemia, las empresas estén menos dispuestas a desarrollar nuevos fármacos y cobren precios más altos al principio para recuperar sus costes. Sería un efecto secundario no deseado para un tratamiento relativamente débil.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías