José Coronado: “Solo el 8% de los actores vive de este oficio”

Acaba de estrenar la nueva campaña de promoción del aceite de oliva español

coronado

Está de promoción. La Interprofesional del Aceite de Oliva Español quiere destacar ante el consumidor todo lo que hay detrás de una botella de aceite. Para ello, ha confiado una campaña al actor José Coronado (Madrid, 1957), encargado de ensalzar las bonanzas de uno de los productos estrella del campo español, con 2,6 millones de hectáreas de cultivo y 500.000 toneladas de consumo interno, según el presidente de la asociación, Pedro Barato

¿Qué supone para usted ser la imagen del aceite de oliva español?

Supone un orgullo, una gran responsabilidad, ya que es un producto inigualable, con una gran difusión debido a la exportación. Un producto que está ligado a unos valores, a unas características y virtudes en cuanto a salud. Es la base de la dieta mediterránea; previene infartos, diabetes, ictus, además de ayudar al medioambiente, al cambio climático. Es un producto que se vende solo.

¿Por qué cree que le han elegido?

Pienso que me ofrecen este tipo de papeles por la credibilidad alcanzada a lo largo de una carrera. Creo que es importante ser una persona que escucha y a la que la gente tiene cariño. Se trata de que lo que digas sea cierto. Todo esto me ha ayudado a tener esa credibilidad. Y estoy agradecido.

Se trata de apoyar a las marcas españolas.

Ahora más que nunca porque nadie nos va a venir a ayudar. En este caso, es un producto con pasado. Detrás de cada botella hay historia, hay empleos... Somos el primer productor de aceite de oliva y debemos quitarnos complejos. Los italianos lo venden todo muy bien, y nosotros tenemos algo único, que es oro líquido.

¿La publicidad es un valor refugio para los actores?

Es un complemento que no llega gratis. Para conseguirlo has tenido que despuntar en lo tuyo. Además, es un buen ejercicio para reivindicar lo que hacemos bien. Este es un trabajo de ida y vuelta. La publicidad es un complemento para un actor, no solo es una ayuda para nuestra economía, sino que dado que eres un personaje público puedes aportar a la sociedad, y en este caso, a la salud. Hay veces, cuando ves que puedes aportar a que un sector crezca, a mantener la salud y la tradición, que lo harías gratis.

¿Cómo le está afectando la pandemia profesionalmente?

A mí, por suerte, me va bien, dentro de este drama mundial. Llevaba cinco años sin parar, necesitaba unos meses sabáticos y ha venido impuesto. Este tiempo me ha servido para coger fuerzas. Además, he terminado una serie de televisión que hemos rodado en Barcelona y una película muy divertida.

El sector de la cultura está tocado.

Ni a la televisión ni al cine les afecta tanto como al teatro. En una sala de teatro estás en silencio, con tu mascarilla, y no hay tanto riesgo, no debería haber las restricciones que hay. El teatro volverá, de lo que se trata es de aguantar el tirón.

Las series de televisión se han convertido en un fenómeno industrial.

Hace 15 años que empezó con fuerza este fenómeno, y es un orgullo ver que las series españolas se ven en todo el mundo. Son marca España. Durante el confinamiento, me ocurría una cosa, que veía a los médicos, a los bomberos, a los sanitarios, haciendo cosas importantes, ayudando, y yo me sentía impotente, pero luego me sentía reconfortado cuando la gente me daba las gracias porque le había entretenido con alguna serie. Y pensaba que esa era otra forma de aportar algo, entreteniendo a la gente.

Es un oficio en el que hay que saber gestionar los tiempos de espera.

Este oficio mío es complejo, el azar influye mucho. Se trata de insistir. Se lo digo a mi hijo [Nicolás Coronado, también actor y participante en la actual edición de MasterChef Celebrity], que toree primero las vaquillas, que luego vendrán los miuras. Hay que empezar por lo pequeño, sin despreciar ningún trabajo, lo grande ya llegará. Eso sí, siempre bebiendo de la fuente del teatro. Que no suene el teléfono se vive con angustia. Solo el 8% de los actores vive de este oficio, y el 92% restante lo tiene que complementar trabajando en un banco, en un bar o en lo que sea. Cada vez irrumpen más actores y actrices con talento, y somos muchos para el trabajo que hay.

¿Y con el ego cómo se convive?

Yo juego en la primera división, pero no pido ganar la Champions. Si se gana, bien, pero no me obsesiono con esas cosas. Tampoco tengo una asignatura pendiente porque me enamoro de lo que me llega. No sueño con papeles, me ilusiono con los trabajos que me ofrecen.

¿Le han tentado para trabajar fuera?

Alguna vez me han llamado, pero las circunstancias de la vida lo han impedido. Yo empecé en esta profesión con 30 años, tenía un hijo, y no era el momento. Prefiero ganarme la vida en mi país, sin necesidad de batirme el cobre en otro país. No me creo nada especial, y en esta profesión se puede caer en el halago fácil. A mí me gustan las muestras de cariño, me embargan. Cuando me piden una foto o un autógrafo me gusta, recibes una energía que te retroalimenta, me da la vida. Una manera de darle salida a la fama es la solidaridad o dar la cara por las cosas en las que uno cree, o concienciar a la gente de algo. Tenemos que sentirnos españoles, no con tanta banderita, sino congratulándonos de lo que tenemos.

¿Los españoles nos vendemos mal?

Envidio a los franceses, que son un poco pretenciosos alabando lo suyo. Debemos ser más chovinistas y creer más en lo nuestro. El marketing es la asignatura pendiente.

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