Aerolíneas

Easyjet reinventa su táctica comercial, operativa y laboral para salir a flote

Sevuelve selectiva con los ‘slots’, prima rutas rentables, abre bases estacionales y flexibiliza su plantilla

Un avión de Esyjet despega del aeropuerto Madrid-Barajas.
Un avión de Esyjet despega del aeropuerto Madrid-Barajas.

El gigante del low cost Easyjet se ve como uno de los supervivientes de la crisis, por su capacidad de adaptación, y puede estar marcando el camino a numerosos rivales con su reconversión. La compañía ha dado la vuelta a sus estructuras de negocio para soportar la histórica caída de actividad y tomar posiciones ante una tímida demanda que se mueve en función de los anuncios de restricciones para volar.

En este ejercicio de resistencia, la británica ha optado por cerrar importantes bases, como Southend, Stansted y Newcastle, y apuesta por nuevos emplazamientos estacionales de fuerte componente turístico para la próxima primavera, como es el caso de las bases de Málaga o de Faro (Portugal). La empresa pasa a actuar con mayor oportunismo, tomando de forma selectiva “los slots más atractivos disponibles en los lugares donde surja la oportunidad”, señaló ayer en el marco del avance de sus resultados económicos. Su intención con ello es seguir las tendencias de viaje y primar los vuelos que dejan tesorería positiva.

El escenario es de máxima complejidad para actuar con un mínimo de previsión: “Las crecientes restricciones de viaje han suprimido una vez más la demanda de los clientes para este otoño, y los patrones de reserva de los clientes tardíos han hecho que la visibilidad siga siendo limitada”, explicó la empresa. Sin embargo, se anticipó al mercado semanas atrás adelantando las reservas de la próxima temporada de verano. Todo un intento por estimular la demanda y captar ingresos.

La aerolínea anunció ayer que perderá hasta 930 millones en su ejercicio fiscal 2020

Cuando apenas está arrancando el otoño, Easyjet ha declarado que las reservas para la temporada alta están en niveles similares a los de otros años. Pronto para hacer balances, pero sus directivos cruzan los dedos para que la crisis sanitaria se haya embridado en Semana Santa y los meses sucesivos para que las reservas de hoy no se conviertan en devoluciones mañana. De momento, el primer trimestre de 2021 va a seguir siendo duro. La aerolínea naranja espera actuar al 25% de la capacidad prevista.

El cierre del año fiscal 2020, el pasado 30 de septiembre, llega con unas pérdidas de 815 a 845 millones de libras (de 897 a 930 millones de euros), las primeras sufridas por esta empresa en sus 25 años de vida.

En el cuarto trimestre, coincidente con el verano, acogió a 9 millones de viajeros, tras haber trabajado al 38% de su capacidad. Este saldo final deja una cifra de tráfico para la totalidad del ejercicio de 48 millones de viajeros, un 50% por debajo de 2019. Un desplome en línea con la rebaja del 48% en la capacidad decidida por la empresa, que ha puesto en el mercado durante los último 12 meses 55 millones de asientos. El factor de ocupación en 2020, por su parte, ha disminuido 4,3 puntos, hasta un 87,2%.

“De acuerdo con la política de dividendos de Easyjet y a la luz de la pérdida esperada, la junta no recomendará el pago de un dividendo con respecto al año que finalizó a 30 de septiembre de 2020”, anticipó la empresa, que presentará sus resultados definitivos el próximo 17 de noviembre.

Reforma laboral

Easyjet, que seguirá apostando por operar desde y hacia aeropuertos principales, ha reforzado su caja con más de 2.400 millones de libras en efectivo (2.640 millones de euros), lo que debería servir de colchón para soportar el golpe sobre el transporte aéreo.

El programa de reestructuración de la compañía va a suponer un coste de 120 millones de libras (132 millones de euros), lo que lastrará aún las cuentas en la primera mitad del ejercicio 2021. “Hemos tomado medidas para minimizar pérdidas, reforzar la liquidez y reducir la pérdida de efectivo mientras lanzábamos un amplio programa de reestructuración”, señaló el CEO de Easyjet, Johan Lundgren, quien reclama medidas al Gobierno del Reino Unido en apoyo a la aviación. El país ha sido de los más pacatos después de que el sector aéreo haya recibido 135.000 millones en ayudas públicas en todo el mundo.

Tras optar por decisiones transformadoras, como es la reducción del tamaño de la flota o el aplazamiento en la entrada de nuevos aviones, la firma se está centrando en transformar su estructura laboral. El periodo de consultas para flexibilizar la plantilla ha finalizado en el Reino Unido, y dirección y sindicatos negocian en mercados como Alemania, Portugal y Suiza.

El recorte de personal estará en el entorno del 30%. Sin embargo, Easyjet ha buscado amortiguar el impacto del despido obligatorio con la propuesta de un fuerte aumento de los empleos “estacionales y flexibles”. Un camino popr el que aún deben pasar las aerolíneas de IAG, Air France-KLM o Lufthansa.

La meta es el ahorro de costes anuales y una menor salida de caja, especialmente durante el invierno, mientras se mantiene la posibilidad de reactivar puestos de trabajo en función del comportamiento de la demanda.

La reducción de capacidad ya ha derivado en un ahorro de costes anuales del 36%, hasta los 3.840 millones de libras. En su cuarto trimestre el consumo de caja se ha estimado en 700 millones de libras en comparación con los 774 millones de libras del trimestre fiscal anterior. El camino está trazado; ahora todo depende de la verdadera profundidad de la crisis.

En busca de huecos en el mercado español

Tercera base. Easyjet tendrá tres bases en España a partir de la próxima primavera con la apertura de un asentamiento estacional en Málaga. Su intención es reforzarse en la temporada de verano, entre abril y finales de octubre. El modelo de la base estacional replica la experiencia, desde 2017, en el aeropuerto de Palma de Mallorca.

Tres aviones. La nueva base andaluza, al igual que la que se establecerá en Faro, estará equipada con tres aviones A320. La actividad en Málaga generará un centenar de puestos de trabajo directos entre pilotos y tripulación. España y Portugal suponen una cuarta parte de los viajeros que Easyjet movió en 2019.

Punto clave. “Málaga era hasta ahora el destino más popular en nuestra red que aún no contaba con una base”, señaló ayer Javier Gándara, director general de Easyjet para el sur de Europa. El directivo señaló que, pese a la crisis sanitaria, su empresa se encuentra ante una oportunidad para crecer en España, donde es la cuarta aerolínea por volumen de tráfico (18,3 millones de pasajeros en 2019). Easyjet comenzó a volar a Málaga en 1999, habiendo alcanzado los 36 millones de pasajeros.

Canarias. La low cost abrirá dos nuevas rutas entre Canarias y Reino Unido, que enlazarán Londres-Luton con Fuerteventura y Gran Canaria. El arranque de operaciones está fijado para el 13 de febrero con dos frecuencias semanales.

Normas
Entra en El País para participar