Hace falta una nueva regulación laboral para las plataformas

Debe permitir aprovechar el dinamismo de nuevos sectores sin condenar a la precariedad a los trabajadores

E l Pleno de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo ha declarado que la relación existente entre un repartidor (rider) y la empresa Glovo tiene naturaleza laboral. El Supremo rechaza elevar cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea y estima el primer motivo del recurso de casación para la unificación de doctrina interpuesto por el demandante, argumentando que concurren las notas definitorias del contrato de trabajo, en particular las de dependencia y ajenidad.

Hasta ahora se habían producido sentencias contradictorias sobre la cuestión y es la primera vez que el asunto llega al Supremo. El fallo de los jueces es un golpe muy duro al modelo de distribución de las plataformas digitales, basado en ocasiones en la flexibilidad, pero con demasiada frecuencia en la precariedad de falsos autónomos con derechos laborales mermados. El Supremo trata de unificar doctrina sobre la cuestión y aunque cabe pensar que puedan existir supuestos de hecho diferentes para otros trabajadores u otras empresas del mismo sector, lo que se conoce del pronunciamiento del tribunal deja muy claro por dónde va el criterio de la sala de lo Social, reunido en pleno para la ocasión.

El Supremo sostiene que Glovo no es una mera intermediaria en la contratación de servicios entre comercios y repartidores, sino que es una empresa que presta servicios de recadería y mensajería fijando las condiciones esenciales para la prestación de dicho servicio y es titular de los activos esenciales para la realización de la actividad. Para ello se sirve de repartidores que no disponen de una organización empresarial propia y autónoma, los cuales prestan su servicio insertados en la organización de trabajo del empleador, explica el Supremo, que tras examinar en particular las notas de dependencia y ajenidad del trabajador, concluye que concurren en la relación laboral las notas definitorias del contrato de trabajo.

La regulación laboral española no está preparada para algunas de las realidades de la nueva economía, pero la solución no puede consistir en que las plataformas cojan atajos y se salten la regulación para cobrar ventaja competitiva frente a las compañías tradicionales. La legislación, sin embargo, debe ganar flexibilidad y adecuarse a nuevas demandas y necesidades de la sociedad. El Gobierno está trabajando precisamente en una regulación del trabajo en plataformas digitales. Debería tratar de poner sobre la mesa cuanto antes una propuesta que permita aprovechar el dinamismo de nuevos sectores y prosperar a las empresas sin condenar a la precariedad laboral a los trabajadores.