Ignacio Araluce: “Necesitamos una fórmula que haga viable la nuclear en la transición”

El máximo directivo de la asociación que agrupa a las empresas del sector asegura que sufren pérdidas por la caída de la demanda y de los precios de la energía, así como por los altos impuestos que ya soportan 

Ignacio Araluce, Foro Nuclear
Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear.

Es desde hace tres años el presidente de Foro Nuclear, la asociación que agrupa a 55 empresas punteras de esta industria, que emplea a 28.000 personas, exporta productos, servicios y tecnología a más de 40 países e invierte unos 70 millones anuales en I+D. Pero que ahora vislumbra su futuro más en Asia que en Europa por la apuesta renovable.

Ignacio Araluce (San Sebastián, 1955), que estudió Ciencias Físicas e Ingeniería Nuclear, y desarrolló gran parte de su carrera (21 años) en la central de Almaraz, teme a un mercado deprimido en el largo plazo, aunque por un exceso de oferta de la potencia instalada y no de caída de demanda como ocurre ahora debido al Covid. Y pide al Gobierno soluciones para que el negocio sea viable en la transición, a 2035, fecha prevista para el apagón nuclear. “Estamos trabajando a pérdidas”, se queja.

¿Cómo afrontó el sector el estado de alarma?

Como todos los demás sectores, con la sanidad como prioridad y la premisa de mantener seguros a la población, las empresas y a los empleados. Aumentando el teletrabajo y estableciendo unas rigurosas medidas de protección para los trabajadores que debían acudir a las centrales, y que han sido supervisadas por el Consejo de Seguridad Nuclear.

¿Qué cambios supuso?

Hemos retrasado o alargado los tiempos de las paradas de recarga de combustible programadas para este semestre de 25-30 días a 45 o dos meses para que coincidieran menos trabajadores. En estas operaciones de mantenimiento normalmente sube el personal a entre 800 y 1.000.

Y la caída de la demanda y de los precios de la energía, ¿qué impacto ha tenido?

Las centrales en funcionamiento, que eran la mayoría, han operado a una potencia más baja, en torno al 70%, porque el mercado spot así lo requería y porque los precios de la generación han caído ostensiblemente. Esto significa que hemos estado trabajando a pérdidas. Pese a ello, la nuclear sigue siendo la primera fuente de generación [aporta el 21,41% del total], seguida de la eólica, como sucede en los últimos años.

Somos partidarios de un almacén temporal centralizado (ATC) de residuos, aunque la decisión no nos corresponde

¿Cree que se mantendrá este contexto a largo plazo?

Es difícil ser adivino. Está claro que los mercados se están recuperando: en abril los precios estaban en torno a una media de 17 euros el megavatio hora; en mayo, a 21, y ahora está alrededor de 30. ¿Cuánto se va a recuperar y qué pasará en el futuro? No lo sé. Pero, desde el punto de vista de la viabilidad, tenemos un problema en el que he insistido, y es la altísima fiscalidad. Pagamos por generar, más o menos, entre impuestos y tasas, incluidas las de Enresa para la gestión de residuos y el desmantelamiento de centrales y la reciente ecotasa catalana, en torno a 22 euros el megavatio hora. En abril, con un mercado a 17, ni siquiera podíamos pagar los impuestos. También nos preocupa que en el medio plazo tengamos un mercado deprimido, que los precios de generación bajen mucho, pero por una causa contraria a la actual: exceso de oferta, de una gran cantidad de potencia instalada, por la mayor penetración renovable, cuyos costes variables de operación y mantenimiento tienden a cero, solo cuesta la inversión inicial.

Pero el camino es hacia más solar y eólica, ¿la nuclear pierde entonces competitividad?

Depende de lo que se quiera. En el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) somos una pieza fundamental. Se nos contempla en esta transición energética por una razón: no somos emisores de CO2 y seguimos siendo la fuente que más genera. En el futuro serán las renovables, pero nosotros producimos de forma continua, lo que se llama una potencia firme, independientemente de las condiciones climáticas.

¿Qué propone?

En otros países hay mecanismos en el mercado, pero aseguran también unos pagos por capacidad, pero esto supone una reforma. Si la energía nuclear es necesaria en la transición energética, tal y como está en el PNIEC, entonces hay que darle viabilidad.

La renovación de las licencias de Almaraz y Vandellós tienen ya luz verde del Consejo de Seguridad Nuclear y del Gobierno

¿Pide pagos por capacidad?

No, no. Lo único que digo es que tenemos que seguir funcionando y no se le puede pedir a algunas empresas que sigan operando a pérdidas. Espero que no sea a así, alguna medida se encontrará.

¿Y si no hay reforma?

No me pongo en ese escenario, soy optimista.

¿Ha hablado el sector con el Gobierno al respecto?

Son absolutamente conscientes de la situación, están estudiando los mercados, el futuro, lo que contempla el PNIEC y cómo hacerlo viable. Por eso confió en que se van a encontrar soluciones.

¿Prevé que suban más los impuestos? Hace poco hubo una revisión al alza de la tasa a Enresa

Espero que no, ya pagamos casi 8 euros el megavatio hora a Enresa. Ingresamos muchísimo dinero a esta entidad, unos 500 millones anuales, por el desmantelamiento y el combustible gastado y los desechos, pagamos por los residuos que generamos. Creo que habrá fondos suficientes para el desmantelamiento.

Ignacio Araluce: “Necesitamos una fórmula que haga viable la nuclear en la transición”

¿Qué pasará con el almacén de residuos? Eso sigue en el aire

En este momento, sí. El almacén temporal centralizado (ATC), aprobado por mayoría en el Congreso y que se iba a construir en Villar de Cañas, se ha paralizado por una serie de condicionamientos. Incluso, el Ministerio [de Transición Ecológica] le ha pedido al Consejo de Seguridad Nuclear que no finalice los estudios. Ahora estamos esperando la última decisión. Cabe un ATC o un ATI, almacén temporal individual en las propias centrales. Por otro lado, ha salido el borrador del Plan Nacional de Residuos Radiactivos y ya veremos cuál será su tramitación y dónde acaba.

¿Qué opción le parece mejor?

El ATC no nos parecía mal, desde el punto de vista económico, de seguridad y control, pero no es una decisión que nos corresponda.

En cuanto a la renovación de los permisos de las centrales para seguir operando, ¿qué ha sucedido?

Están en marcha. La renovación de las licencias de Almaraz I y II y de Vandellós tienen ya el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear. Falta la aprobación del Gobierno, que tiene hasta finales de agosto para tomar la decisión [esta autorización ha sido concedida el sábado pasado, posterior a la realización de la entrevista, hasta 2027, 2028 y 2030, respectivamente].

“La energía nuclear tiene una expansión temrenda en Asia”

Dado que en Europa el futuro es renovable, ¿en que países del exterior es aún atractiva la nuclear y qué puede aportar España en estos proyectos?

El sector nuclear español es puntero. El negocio comenzó hace mucho tiempo, se tomó la decisión de ser autosuficientes y hoy su particpación es relevante. Eso ha creado un entramado industrial importante, tenemos desde  fabricantes de combustibles, como Enusa, hasta productores de grandes equipos, como Ensa, ambas participadas por la SEPI. Contamos también con empresas privadas de ingeniería, como Tecnaton, Empresarios Agrupados, IDOM, y promotores como Westinghouse... De hecho, parte de su facturación viene del extranjero, en torno al 50%. Con esto quiero decir que hay una cantidad de empresas que sí están relanzando la energía nuclear. En general, en Asia están interesados en empresas españolas porque son punteras, muy desarrolladas, con una cultura propia y una tecnología importante. La energía nuclear no se va a parar, tiene una expansión tremenda en Asia. En Europa estamos parados o bajando, pero aún se construyen centrales en Reino Unido, Francia, República Checa, Eslovaquia y Finlandia.

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