Merkel y Macron no doblegan a los frugales y Sánchez admite que tendrá que hacer renuncias

Países Bajos y Suecia mantienen el objetivo de reducir el tamaño del fondo y el peso de las subvenciones

Fondo de reconstruccion Europa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el presidente francés, Emmanuel Macron, este miércoles en París. AP

Alemania y Francia por un lado, y Países Bajos y Suecia por el otro. La mini gira europea del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes del comienzo de la cumbre que intentará cerrar el fondo de reconstrucción comunitario, ha tenido parada en las cuatro capitales que marcan el rumbo de las negociaciones. Las dos potencias europeas, junto con Italia y Portugal, son las principales aliadas de España para intentar poner en marcha el plan, mientras que Países Bajos y Suecia lideran el bloque de los austeros, contrario al planteamiento del fondo. Este miércoles, en Suecia, donde ha sido recibido por el primer ministro Stefan Löfven antes de partir hacia París, Sánchez se ha encontrado con el rechazo de su anfitrión a que las ayudas se distribuyan en forma de subvenciones y a que la gobernanza dependa de una mayoría del consejo, y no del consenso.

Así, como ya dijo el lunes el primer ministro holandés, Mark Rutte, Löfven se ha mostrado contrario a que el fondo europeo conceda ayudas directas a los Estados miembros, y ha insistido en que es partidario de que solo haya préstamos enfocados a las "necesidades reales" de las economías. Löfven también ha identificado como obstáculo el tamaño del fondo propuesto por la Comisión y validado por el Consejo (750.000 millones, de los que dos terceras partes son transferencias). Todos estos puntos, sin embargo, son cruciales para España.

En vista a cuáles son las posturas con las que los socios encaran la negociación del viernes y sábado, Sánchez ha tenido que reconocer que "todos tendremos que hacer renuncias para poder llegar al acuerdo, porque lo importante es que demos una respuesta común". A juicio de Löfven, "el acuerdo en julio es muy complicado, pero no imposible". Eso sí, ha insistido, todo el mundo debe ir dispuesto a "encontrar el punto medio" para cerrar el pacto.

De poco han valido, por ello, las reiteradas peticiones que han llegado esta semana desde Berlín y París, así como desde Roma, Lisboa o Madrid. Ayer, la canciller alemana, consciente de las divergencias que hay en Europa, pidió a los socios intentar cerrar el acuerdo con "premura" para garantizar que la recuperación comienza cuanto antes. Aunque el presidente francés, Emmanuel Macron, no ha hablado públicamente tras el encuentro con Sánchez, París considera a Madrid un socio y aliado en las negociaciones. Durante las últimas semanas, Macron ha llamado a cerrar el plan, reiterando que del fondo no dependen solo los países más golpeados por la crisis sanitaria y económica, sino el conjunto de la Unión.

Los cuatro frugales (Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca) llegan a la cumbre que se celebrará presencialmente en Bruselas "sin prisa" por cerrar el fondo, como recordó el lunes el propio Mark Rutte. Entre sus prioridades está rebajar tanto la potencia del fondo (750.000 millones con 500.000 millones en subvenciones) como la del presupuesto comunitario al que va asociado (1,074 billones de euros). También quieren dar más peso a los créditos a devolver, cambiar los criterios de reparto entre países y obtener una mayor fiscalización de las ayudas. Es decir, que las reformas verdes y digitales que las capitales lleven a cabo, esenciales para poder captar las ayudas, sean validadas por consenso entre los Veintisiete, lo que en la práctica da a cada socio capacidad de veto y un mayor control sobre el resto de capitales.

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