La Comisión Europea empeora sus previsiones y teme una caída del PIB español del 10,9% en 2020

Bruselas considera que el impacto de la pandemia será mayor de lo esperado inicialmente y eleva también la caída del conjunto de la UE al 8,3%

La Comisión Europea empeora sus previsiones y teme una caída del PIB español del 10,9% en 2020 pulsa en la foto

La Comisión Europea ha constatado este martes que el impacto económico de la pandemia del coronavirus está siendo más severo de lo esperado por lo que actualizó a la baja sus previsiones de crecimiento económico de la Unión Europea, agravando especialmente la debacle esperada en el caso de España. En concreto, Bruselas estima ahora que la economía española retrocederá un 10,9% este año, frente a la caída del 9,4% proyectada en primavera, lo que consolida a España como el país más golpeado por la crisis de toda la Unión Europea tras Italia.

El informe de la Comisión Europea ofrece una proyección de la evolución trimestral del PIB español en la que anticipa que, tras la caída del 5,2% sufrida en el primer trimestre del año, la mayor incidencia de las medidas de confinamiento habría hecho culminar el segundo trimestre del año con una caída del 16,9%.

A partir de ahí, eso sí, la Comisión asume que el PIB reconquistará el terreno positivo, en términos trimestrales, para avanzar un 12,9% entre junio y septiembre, y un 3,4% entre octubre y diciembre, dando paso a un 2021 ya íntegramente en terreno positivo.

En todo caso, la recuperación estimada para el próximo ejercicio sería solamente parcial, con un avance del PIB del 7,1%, solo una décima más de la prevista en primavera, pese a que desde entonces se ha rebajado la evolución del PIB para este año en 1,5 puntos.

La mayor caída tras la de Italia

En todo caso, el empeoramiento de las estimaciones para España no es un episodio aislado. La revisión veraniega de las proyecciones económicas de la Comisión Europea apunta a una caída histórica del PIB de la zona euro del 8,7% este año, al que le seguiría una recuperación parcial de solo el 6,1% el próximo ejercicio. En el caso el conjunto de la UE, la caída de 2020 será del 8,3%, con un rebote limitado al 5,8% en 2021. Ambas previsiones empeoran visiblemente las estimaciones iniciales de impacto del Covid-19 realizadas por Bruselas en primavera, cuando asumía que la zona euro caería un 7,7% en 2020 y que la UE cedería un 7,4%, estimando además crecimientos más sólidos en 2021.

Eso sí, la caída prevista para la economía española solo es superada por la proyectada para Italia, del 11,2% (frente al -9,5% esperado en primavera). En el caso de resto de grandes potencias europeas, la caída estimada para Francia es del 10,6% (antes 8,2); la de Alemania del 6,3% (una mejora frente al 6,5% anterior); y la del exsocio comunitario, Reino Unido, del 9,7% (antes 8,3%).

“El coronavirus se ha cobrado ya la vida de más de medio millón de personas en todo el mundo, un número que sigue subiendo cada día, en algunas partes del mundo a un ritmo alarmante. Y esta previsión pone de manifiesto los efectos económicos devastadores de la pandemia”, destacó Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía, defendiendo que “la respuesta política en toda Europa ha contribuido a amortiguar el golpe para nuestros ciudadanos, pero esta sigue siendo una historia de creciente divergencia, desigualdad e inseguridad”. “Por ello es tan importante alcanzar un acuerdo rápido sobre el plan de recuperación propuesto por la Comisión para inyectar tanto nueva confianza como una nueva financiación a nuestras economías en este momento crítico”, reivindicó el comisario.

Impacto desigual

La Comisión recuerda que el impacto de la pandemia ya fue notable en el primer trimestre del año, cuando la mayoría de Estados miembros comenzaron a impulsar medidas de confinamiento de la población y paralización de la actividad para evitar la propagación de la enfermedad. , agrega Bruselas, el segundo trimestre del año ha sido mucho más duro porque es el periodo que ha concentrado el grueso de la paralización económica y, por tanto, la mayor contracción del PIB de los distintos países europeos. Con todo, desde la Comisión Europea apuntan a que los datos de mayo y junio indican que lo peor habría pasado ya. La expectativa está puesta ahora en que la recuperación económica se consolide en el segundo semestre del año, aunque se asume que será incompleta, postergando a futuros ejercicios la equiparación a los niveles precrisis, y arrojará un escenario desigual entre países.

El informe europeo recuerda que aunque la pandemia ha afectado a todos los Estados miembros, la caída de la producción este año y la magnitud del repunte en 2021 dependen del calado del impacto sobre las diferentes economías y de la severidad de las medidas de contención de la enfermedad que se han ido poniendo en marcha. En todo caso, el pronóstico de Bruselas asume que “las medidas de bloqueo continuarán disminuyendo y no habrá una segunda ola de infecciones” que lleven a nuevos confinamientos y paralización de la actividad. Aún así, reconoce la Comisión, los riesgos en el horizonte “son excepcionalmente altos y principalmente a la baja”.

Principales riesgos

Así, enumera el Ejecutivo comunitario, existen riesgos considerables de que el mercado laboral conserve cicatrices de la crisis a más largo plazo de lo esperado, y de que las dificultades de liquidez puedan convertirse en problemas de solvencia para muchas empresas. También ve peligro para la estabilidad de los mercados financieros y teme la posibilidad de que los Estados miembros “no puedan coordinar suficientemente las respuestas de las políticas nacionales”. Además, añade, la posibilidad de que el Brexit se salde sin un acuerdo comercial “también podría resultar en un menor crecimiento, particularmente para el Reino Unido”, apunta.

Como motivos para el optimismo, concede, estaría la probabilidad de contar con una vacuna temprana contra el coronavirus, si bien no incluye en este lote el fondo europeo de recuperación que, al no haberse pactado aún entre los socios, supone más bien un riesgo en caso de desencuentro.

El efecto de la “nueva normalidad”

Consumo. El apartado específico sobre España del informe de la Comisión Europea recoge que “el país entró en una ‘nueva normalidad’ a finales de junio, durante la que las medidas de distanciamiento social permanecerán vigentes” lo que, “junto con los cambios en el comportamiento del consumidor” que ya ha traído la pandemia, prevé que “tengan un impacto duradero en las actividades” relacionadas con el sector servicios, como alimentación, alojamientos, comercio minorista, o entretenimiento, ilustra. El turismo, asume, tardará también en recuperarse, por lo que la esperanza está puesta en las manufacturas y la efectividad de los ERTE para contener la destrucción de empleo.

La inflación. En el caso de las perspectivas europeas sobre la evolución de la inflación, las cifras han cambiado menos respecto a las previsiones ofrecidas en primavera, pese a las importantes variaciones en algunas de las variables de precios al consumo. Así, recoge Bruselas, aunque los precios han subido más de lo previsto, en un momento de caída del petróleo y auge del coste de los alimentos, la expectativa es que el efecto sea compensado por las peores perspectivas económicas y el efecto de reducción del IVA en el caso de algunos estados como Alemania. De esta forma, la Comisión Europea prevé una inflación en la zona del euro, medida por el índice de precios al consumo armonizado (IPCA), del 0,3% en 2020 y del 1,1% en 2021. En la UE, las previsiones de inflación apuntan a un 0,6% en 2020 y a un 1,3% en el año que viene. En el caso de España, Bruselas resta una décima a sus estimaciones de primavera, en cada caso, y espera ahora que la inflación acabe 2020 en el -0,1% y 2021, en el 0,9%.

Normas
Entra en El País para participar