Fedea propone sufragar las crisis con un recargo temporal sobre el IRPF

Recomienda impulsar hoy una suerte de "coronatributos" para impulsar luego una reforma tributaria integral coordinada entre Gobierno, comunidades y municipios

Angel de la Fuente, director de Fedea.
Angel de la Fuente, director de Fedea.

El Grupo de Trabajo Mixto Covid-19 coordinado por Fedea para ofrecer un diagnóstico del impacto económico de la crisis del coronavirus en España así como recomendaciones para la salidas de esta nueva crisis, aboga por retrasar hasta 2022 la puesta en marcha de un plan de alza de impuestos y recorte del gasto a fin de comenzar a reconducir las malogradas cuentas públicas. El grupo, sin embargo, propone ahora una solución fiscal de urgencia para sufragar los cuantiosos costes de la emergencia sanitaria, social y económica: una suerte de “coronatributos” con los que elevar los ingresos públicos en el corto plazo.

Fedea, que ha encargado una decena de informes monográficos a 120 expertos económicos y de otras ramas, publicó este lunes el documento específico sobre materia tributaria. Un texto que aboga por “introducir un recargo extraordinario de carácter temporal sobre el IRPF con el fin de ayudar a sufragar parte de los gastos extraordinarios asociados a la crisis”.

“Este recargo podría articularse de forma similar a las tarifas complementarias aplicadas entre 2012 y 2014 y su fecha de introducción debería estudiarse con cuidado para evitar frenar el inicio de la recuperación económica”, ilustra el servicio de estudios, recordando que aquella medida proporcionó ingresos extra por 5.000 millones anuales.

Aquella subida fiscal, puesta en marcha para sanear las cuentas ante el impacto de la crisis anterior, supuso un alza progresiva de 0,75 a 7 puntos porcentuales extra en función del tramo de rentas de cada contribuyente que se aplicó sobre la cuota estatal. Los ingresos adicionales, en todo caso, se repartieron con las regiones. Para elevar la aceptación social de la medida, Fedea propone ligar directamente el alza a la crisis del Covid-19, adaptándola a la situación de los contribuyentes (ver despiece) y denominándola “coronaregarco”. Con todo, los expertos asumen que la duración temporal del incremento dependerá de las ayudas recibidas de la UE.

En paralelo, algunos miembros de la comisión de expertos reunidos por Fedea –aunque no la mayoría, como en el caso anterior– abogan también por complementar este recargo del IRPF con una subida temporal del IVA.

La reforma posterior

Superados los momentos más duros de la crisis gracias a estas medidas transitorias, y una vez asentada la recuperación, Fedea recomienda acometer una reforma tributaria integral en la que Gobierno, autonomías y municipios actúen de forma coordinada para revisar todo el modelo fiscal.

El objetivo de esta reforma debería de ser lograr el equilibrio presupuestario en el medio plazo acabando con el déficit estructural de la economía española, cifrado en unos 35.000 millones de euros en el ejercicio 2019.

En este campo, Fedea ofrece varias propuestas. La principal pasa por reevaluar la efectividad, eficiencia y equidad de los beneficios fiscales que reducen el gravamen efectivo de los principales impuestos, como el IRPF, IVA e Impuesto sobre Sociedades, a fin de reducir el número de exenciones, reducciones, deducciones, bonificaciones, o tipos reducidos, vigentes.

“La eliminación de algunos de estos beneficios podría generar un volumen importante de ingresos y contribuir a reducir las ineficiencias asociadas con esos impuestos”, asumen desde Fedea, donde consideran que ese también “puede ser un buen momento para eliminar el régimen de estimación objetiva”, el llamado sistema de tributación por módulos, para actividades económicas del IRPF o el régimen simplificado de IVA, de los autónomos.

A partir de ahí, Fedea apuesta por rediseñar Sociedades como un impuesto “neutral” para que “no distorsione las decisiones de inversión, financiación y organización empresarial”, integrándolo con el IRPF y garantizando un reparto equitativo de su recaudación entre los países que corresponda en el caso de empresas multinacionales.

Fedea también aboga por una reforma integral de la tributación del capital a fin de evitar que el gravamen en el IRPF o el impuesto sobre el Patrimonio provoquen situaciones confiscatorias, impulsando en paralelo una reforma del impuesto sobre sucesiones y donaciones.

El informe también propone aproximar el gravamen sobre bebidas alcohólicas, labores del tabaco y combustibles fósiles al de la media de la UE; elevar los impuestos medioambientales; aumentar los ingresos públicos basados en el principio del beneficio (tasas, precios públicos, copagos, etc.); reforzar la lucha contra la economía sumergida, la evasión y la elusión fiscal; o mejorar la coordinación entre administraciones tributarias en el ámbito internacional y doméstico.

“Las reformas tributarias deben llevarse a cabo en coordinación con las comunidades autónomas, lo que no se ha hecho hasta ahora. Asimismo, la reforma también debería contemplar la revisión de las figuras que integran la tributación local, en coordinación con los entes locales”, defienden los expertos reunidos por Fedea.

“Coronatributos” para facilitar su aceptación social

Por tramos. El recargo del IRPF impulsado en 2012 que Fedea insta a replicar ahora arrojó unos ingresos adicionales de unos 5.000 millones de euros al año, con lo que la medida distará de paliar el ingente gasto sanitario de la pandemia o la batería de medidas anunciadas por el Gobierno por un monto cercano a los 200.000 millones de euros (si bien el grueso, unos 140.000 millones, son avales públicos, sin coste inicial). En todo caso, los expertos coordinados por Fedea asumen que la medida sería impopular en la coyuntura actual y ofrecen una serie de recomendaciones para “favorecer su aceptación social”. En primer lugar, proponen hablar de “coronatributos”, o de “coronarecargo”, para ligar directamente el alza fiscal a la emergencia sanitaria. Además, defienden que “la suerte que cada uno corra a consecuencia de la pandemia se reflejará en su renta y, por tanto, en el recargo a pagar”. Proponen además dejar un tramo exento dirigido a los colectivos más perjudicados por la crisis, “por ejemplo, el umbral de ingresos máximos a percibir por prestación de desempleo o por cese de actividad”, y el estudio de fórmulas de “progresividad y redistribución”. “Una fórmula sencilla, progresiva y ya conocida por los contribuyentes es la de los incrementos crecientes en los tipos marginales”, sugieren, subrayando que la medida no tendría coste específico al englobarse en la liquidación habitual del impuesto

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