El Banco de España prevé que el PIB cierre el segundo trimestre con “el mayor retroceso de la serie histórica”

Estima una caída del 20% por la dureza y duración del confinamiento, que habrían llevado el paro al 20%, y asume que la recuperación no llegará antes de finales de 2022

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“La actividad económica registrará el mayor retroceso de la serie histórica en el segundo trimestre” de 2020 debido al confinamiento de los españoles en sus hogares y la parálisis comercial impuesta durante el estado de alarma para contener la pandemia del coronavirus Covid-19, ha alertado el Banco de España este jueves en el Informe trimestral de la economía española.

En concreto, el organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos estima que la caída del PIB entre abril y junio será del entorno del 20%, llevará la tasa de paro del 14% al 20%, y dará paso a una incierta recuperación que, en el mejor de los escenarios posibles, no permitiría recuperar los niveles económicos precrisis al menos hasta finales del año 2022.

El documento detalla que el impacto de estas medidas ha sido más pronunciado que en otros países debido a su severidad, duración e impacto sobre determinados sectores particularmente importantes del país.

“El descenso de la actividad durante el período de confinamiento habría sido mayor en España en comparación con el conjunto del área del euro, debido a la mayor severidad de las medidas aplicadas y al mayor peso de las actividades más expuestas a la interacción social en la estructura sectorial de nuestro país”, explica el informe, en relación a la fuerte caída del turismo o los servicios.

De las siete semanas de confinamiento pleno (desde el inicio del estado de alarma hasta el comienzo del plan de desescalada de las restricciones), dos marcaron el final del primer trimestre, que ya provocaron una caída del PIB sin precedentes, del 5,2%. “Este retroceso, que ha supuesto el final de la fase de crecimiento ininterrumpido iniciada a finales de 2013, es notablemente más pronunciado que el observado en el peor momento de la crisis anterior, entre enero y marzo de 2009, que fue del 2,6%”, detalla el informe, que apunta a que el retroceso se habría visto fuertemente agravado durante las otras cinco semanas, ya en el segundo trimestre del año.

El impacto, en todo caso, habría ido oscilando en el tiempo. Así, desde la entrada en vigor del estado de alarma, el 14 de marzo, hasta el inicio del proceso de desescalada, el 4 de mayo, la caída de la actividad habría sido del 30%, si bien la suspensión de toda actividad no esencial entre el 30 de marzo y el 9 de abril habría agravado la parálisis hasta el 50%.

De esta forma, “la caída del PIB español se habría intensificado notablemente en el segundo trimestre, hasta situarse en una horquilla cuyo punto medio sería un descenso cercano al 20% intertrimestral”, pues es este periodo el que concentra el grueso del periodo de confinamiento y del periodo de suspensión de la actividad no esencial.

En todo caso, esta proyección supone una estimación intermedia entre los dos escenarios centrales que baraja el Banco de España. El primero de ellos, basado en la tesis de una recuperación temprana (avalada por los indicadores de alta frecuencia que registran una importante reactivación económica especialmente en el último tramo de junio) apuntan a una caída del 16% en el segundo trimestre.

Por el contrario, una proyección basada en una recuperación gradual, estimada estrictamente por el impacto de las medidas de confinamiento, arroja una caída del 21,8% entre abril y junio. “Los dos escenarios contemplados en las proyecciones consideran caídas muy elevadas del PIB de nuestro país en el conjunto de 2020, concluye el supervisor, recordando que en el primer caso arrojaría una caída anual del PIB del 9% y, en el segundo, del 11,6%.

Existe la opción, sin embargo de que un rebrote u otras circunstancias acaben imponiendo un escenario más adverso, en el que la recuperación sería más lenta que en los anteriores hipótesis y la caída del PIB en el año acabaría siendo del 15,1%.

En cualquier caso, “solamente en el escenario de recuperación temprana, el nivel del PIB al final de 2022 superaría al previo a la crisis, lo que subraya la posibilidad de que las consecuencias de la crisis tengan un componente duradero”, detalla el Banco de España, abriendo la puerta a que la recuperación requiera aún más años.

“La actividad económica se ha visto afectada muy negativamente en el segundo trimestre por las medidas de restricción a la actividad económica y a los movimientos de la población”, incide el análisis del supervisor, que admite que “la naturaleza de las medidas de confinamiento adoptadas en España ha sido muy similar a la de otras muchas economías” pero subraya que “las diferencias por países en cuanto a la severidad y duración de las medidas han sido significativas” y “España es uno de los países en los que las restricciones han tenido efectos más intensos y prolongados”.

Así, frente a los países vecinos, el retroceso sufrido por España en el primer trimestre fue mayor que el -4,7% de Italia o el -2,2% de Alemania, aunque fue algo inferior al -5,83% de Francia.

"El deterioro más severo de la actividad y del gasto, a raíz de la pandemia y las medidas para su contención, tuvo lugar en el mes de abril”, mientras que “desde principios de mayo, los indicadores apuntan a una suavización parcial y progresiva de los descensos interanuales de la actividad”. “Con todo, la actividad y el gasto se mantienen todavía claramente por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria”, matiza el Banco de España.

En este marco, calcula, la tasa de paro en términos de la Encuesta de Población activa “podría acercarse al 20% en el segundo trimestre”, en el que “la tasa de ahorro de los hogares habría mostrado un fuerte repunte”, dando paso a un fuerte “retroceso del consumo” en el marco del confinamiento pese a la amortiguación que, admite, han supuesto sobres las rentas las distintas medidas de apoyo fiscal impulsadas por el Gobierno.

El acceso a la financiación

Tipos contenidos. “La crisis del Covid-19 no se ha traducido en un aumento de los tipos de interés del crédito bancario concedido a las familias y las empresas no financieras”, expone el Banco de España, en el que refleja la importancia que ha tenido el plan de avales públicos de 100.000 millones de euros para contener el coste de los créditos empresariales. Pese a ello, el supervisor ha detectado que el 12% de las pymes temen “un importante deterioro en su acceso a la financiación bancaria” de abril a septiembre, una cota importante, aunque algo inferior al 18% de los que lo plantearon durante la crisis soberana de 2012. El Banco de España asume que, o bien estas firmas han subestimado la importancia del plan de garantías públicas del ICO, o bien asumen que estos avales no bastarán para que la banca les facilite financiación dado el fuerte deterioro económico que afrontan.

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