Hostelería, ¿y si lo peor está por llegar?

Los bares descartan la recuperación sin oficinas ni turismo

Crisis hosteleria
Carlos Davalillo, propietario de la Green Tavern, un pub irlandés de aire clásico en Madrid.

La alegría por la reapertura de los bares y restaurantes, tras más de dos meses de cierre por el Covid, ha dado paso al temor ante una posible clausura en otoño si no cambian las circunstancias actuales. El sector de la hostelería se pregunta en este momento si lo peor está aún por llegar.

La incertidumbre, las deudas acumuladas, las dudas sobre cuándo volverá la plena movilidad, el trabajo presencial y el turismo espolean esta inquietud. Los hosteleros consultados aseguran que van a trabajar con determinación para salvar la situación este verano, pero piden mayor claridad, medidas concretas y más financiación para evitar echar definitivamente la persiana.

Piden certidumbre, concretar medidas y financiación

Es el caso de Carlos Davalillo, propietario de la Green Tavern, un pub irlandés que da desayunos y comidas en el barrio de Canillejas de Madrid. Recién reabierto el pasado 8 de junio tras casi tres meses cerrado, no sabe si podrá aguantar. Ha pedido un crédito con aval del ICO (Instituto de Crédito Oficial). El banco le ha informado de que está preconcedido, pero el dinero no le ha llegado “porque el ICO no tiene fondos para pagarlo”, explica. No ha logrado que el casero le rebaje el alquiler del local. De momento, ha salido adelante metiendo a sus trabajadores en un ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) y con ayuda de la familia.

Ahora ha sacado a cinco de sus seis trabajadores del ERTE y ha echado a andar con tres mesas en la terraza y el 50% del aforo en el interior. Por delante tiene el verano, la peor época para su negocio. Vive fundamentalmente de las oficinas y sin ellas le será difícil aguantar. Adelanta que “si llega el dinero, no habrá problema”. Pero si no lo hace, en junio tendrá que cerrar. “No hay alternativa”, confiesa, mientras se queja de normativas poco claras y que cambian con frecuencia.

A los hosteleros les preocupan las secuelas de la crisis: el aumento del paro y el descenso del gasto

En una situación parecida está Jorge Tocina, propietario junto con su socia de dos locales, una cafetería y un restaurante, en el interior del Centro Comercial Tormes de Salamanca. Con la terraza del restaurante abierta desde el 1 de junio y la cafetería desde el día 8, han sacado ya del ERTE a ocho de sus diez trabajadores. Cuenta que el “consumo, de momento, va despacio”.

En su caso, han tenido que poner dinero de su bolsillo para aguantar el tiempo que han estado cerrados. Han conseguido, eso sí, suspender el pago de los alquileres y que les concedan el cese de actividad como autónomos. El problema es que estos gastos habrá que pagarlos más adelante. Tocina reconoce que la situación es “complicada y que el verano se presenta incierto”. Admite que si el gasto no se reactiva lo suficiente, “valoraremos qué hacer en julio”. La solución pasa por cerrar primero uno de los dos locales. “Lo vamos a intentar, pero no tenemos todo asegurado para sobrevivir”.

La confederación del sector admite que algunos dueños se precipitaron al abrir sus locales

“Lo peor está por llegar”. Con esta dura frase resume la sensación del sector José Luis Yzuel, presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España. Aunque dice que “no se sabe cómo está el mercado hasta que se abre”, cree que “algunos se han precipitado al hacerlo”.

Yzuel opina que la “situación es muy grave y que la recuperación será lenta”. Denuncia la “incertidumbre absoluta” y exige “prorrogar los ERTE hasta el 30 de septiembre, solucionar el tema de los alquileres, concretar las medidas, aumentar la financiación con microcréditos, reactivar el turismo y acabar con el calvario” que supone pedir un ICO.

Los datos que miden el impacto del coronavirus sobre la hostelería no son nada buenos. Un primer informe, el menos pesimista de los dos que se han publicado, elaborado por la consultora Bain & Company y la firma de servicios profesionales EY, prevé para 2020 un descenso en la facturación del 40%. Esto supondrá una pérdida de 55.000 millones de euros y la destrucción, en el peor de los casos, de 360.000 puestos de trabajo.

Luis Mota, uno de los responsables de La Cervecera de Niza, un local situado junto al estadio del Atlético de Madrid, el Wanda Metropolitano.
Luis Mota, uno de los responsables de La Cervecera de Niza, un local situado junto al estadio del Atlético de Madrid, el Wanda Metropolitano.

El segundo estudio, realizado por la Universidad de Valencia y la consultora Foqus, arroja resultados aún más dramáticos. La caída de las ventas oscilará entre los 54.500 y los 67.000 millones de euros. Los puestos de trabajo que se perderán estarán entre 900.000 y 1,1 millones, de los que, en el peor escenario, 676.000 serían directos.

Las huellas que dejará la crisis económica a partir de septiembre, con el aumento del paro y el descenso del consumo, es lo que preocupa a Luis Mota, uno de los responsables de La Cervecera de Niza, un local situado junto al estadio del Atlético de Madrid, el Wanda Metropolitano. A pesar de que la ausencia de conciertos y partidos les resta algo más de un 30% de su facturación anual, Mota reconoce que “por suerte es verano”, la mejor época. Tienen una gran terraza que suele estar llena y con las reservas agotadas, y el 8 de junio abrieron también el 50% del interior.

Les ayuda el pertenecer a un grupo con una veintena de establecimientos repartidos por Madrid, HSG Hostelería. Han sacado ya del ERTE a siete de sus once trabajadores. No han pedido ayudas –“nos hemos comido los ahorros”, cuenta Mota– y, además, han invertido 15.000 euros en un fondo para los sueldos, ampliar la terraza, reparar maquinaria y material sanitario. Ahora solo queda “esperar”, concluye.

Menús solidarios para familias necesitadas

El dueño de Casa de Comidas Carmela, Jaime Rincón (en el centro, de rodillas), y sus trabajadores, en el interior del local.
El dueño de Casa de Comidas Carmela, Jaime Rincón (en el centro, de rodillas), y sus trabajadores, en el interior del local.

“Los restaurantes tienen que ser motores de acción social. Ganar dinero es secundario”, afirma convencido Jaime Rincón, propietario de Casa de Comidas Carmela, de Madrid. Y no es una frase para quedar bien. Es un lema que ha convertido en realidad.

Con esa mentalidad puso en marcha el proyecto solidario Comida para todos (#comidaparatodos), para llevar alimentos a familias necesitadas de los barrios de San Blas y de Simancas de la capital. En colaboración con la Asociación de Vecinos de San Blas y su plataforma de ayuda al desempleado han repartido ya casi 4.000 menús. Ahora están sirviendo 50 al día. Su objetivo es cubrir las necesidades de las 142 familias que se encuentran en esa situación.

Hay tres formas de colaborar con esta iniciativa: con un donativo directo de 3 euros; haciendo un pedido a domicilio (por cada diez euros de facturación se destinará uno a este plan), y utilizando los proveedores de este local para hacer la cesta de la compra. De esta forma se consiguen mejores precios, descuentos y se destina también parte del importe para sacar adelante esta idea.

“Nos ayudamos entre todos, clientes, restaurante y proveedores, para poder así ayudar a los demás”, dice Rincón. El hostelero sostiene que “esta acción está empujando las ventas”, aunque reconoce que “es difícil mantenerse”. Rincón utiliza también las instalaciones de su local cuando cierra por las tardes y los fines de semana para formar a personas como ayudantes de cocina y camareros. Su objetivo es ayudarles a encontrar un empleo cuando todo esto acabe.

¿Cómo atraer más clientes a mi local?

Solución digital. Los bares y restaurantes necesitan imperiosamente atraer nuevos clientes para subir su facturación. Y más en estos momentos de incertidumbre en los que no saben cuándo volverá la movilidad plena y la gente a trabajar a sus oficinas. Una forma de hacerlo es potenciando el servicio de comida a domicilio a través de soluciones digitales.

Factura más. Es lo que ofrece Fidmi a los particulares y a los negocios de hostelería. Se trata de una aplicación que compara todas las opciones de reparto a domicilio: ofrece una tabla con precios, tiempos de entrega y ofertas de las diferentes empresas de reparto y restaurantes. Asimismo, ayuda a dar visibilidad a los locales que tienen sus propios repartidores.

Oferta especial. Fidmi ha lanzado ahora una iniciativa para ayudar a los restaurantes en estos tiempos del coronavirus: “Se pueden registrar de forma gratuita. Esto permite que los usuarios pidan directamente sin pasar por intermediarios”, explica Raúl Catalán, uno de sus fundadores. Calcula un ahorro de hasta un 35% por pedido, sin mencionar los costes fijos mensuales.

La primera. Catalán asegura que son la única plataforma de este tipo que hay actualmente en Europa. “Nuestro objetivo es seguir captando clientes en nuestro país, donde tienen ya más de 500 usuarios y han conseguido más de mil descargas, y expandirnos después por otros países”, afirma.

Normas
Entra en El País para participar