Las bromas entre compañeros, un salvavidas emocional ante las crisis

El Covid-19 y la prolongación del teletrabajo ha aumentado el nivel de ansiedad entre los trabajadores

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Las primeras semanas el reto era lograr adaptarse al teletrabajo: encontrar un espacio tranquilo, compatibilizar la jornada laboral con el cuidado del hogar, lograr que todas las conexiones funcionasen… Con el paso del tiempo, una vez se ha visto que todo funciona correctamente, el desafío desde el punto de vista de los recursos humanos es mantener un buen clima laboral a pesar del desgaste que genera la cuarentena, especialmente cuando muchas empresas se plantean mantener el trabajo en remoto más allá del confinamiento.

En este cometido, la comunicación de­sempeña un papel fundamental; tanto la que se realiza desde el punto de vista de la empresa como la que ocurre de manera espontánea entre los trabajadores. En la primera, el foco debe ponerse en la sensación compartida que está teniendo gran parte de los empleados estos días, explica el profesor de Deusto Business School Jon Segovia. Un tercio de la población china sufre de ansiedad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asimismo, en 2009, tras la última crisis, la Sociedad Española de Salud Pública advirtió de que las depresiones aumentaron un 18%. “La ansiedad es un miedo a lo desconocido; hay que ponerle un nombre a ese miedo para saber qué cosas producen esa sensación de peligro”, desarrolla Segovia. Aquí, el cometido de la empresa es plantear los diferentes escenarios que pueden entrar en juego, según lo que pueda ocurrir.

Sin embargo, más allá de los mensajes institucionales, la comunicación informal cobra más importancia que nunca. “La gente debe encontrarse protegida y sentirse muy unida”, apunta el profesor de la citada escuela de negocios. No solo entre compañeros, sino que también es necesario que los jefes habiliten esos canales. “Tampoco vale hacer un discurso ocasional, sino que deben ser mensajes continuos”, advierte.

La comunicación más informal es clave para aliviar estos momentos de malestar y cansancio que van creciendo con el paso de los días, recoge la directora del máster de Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional y Coaching de la EAE Business School, Merche Aranda. “Al estar enfrentando los problemas solos en casa, es más fácil bloquearse con alguna tarea y, al compartir nuestras preocupaciones, nos damos cuenta de que a lo mejor no eran para tanto”, continúa. En este sentido, la experta propone dos maneras de establecer estas relaciones: mediante bromas y vídeos por grupos de WhatsApp o realizando las pausas de café, de la misma manera y a la misma hora que se realizan en la oficina, pero de forma virtual. “Funcionan como desatascador emocional en momentos de saturación”, resume la portavoz de EAE, quien también hace hincapié en que estos espacios deben ser utilizados con moderación.

La cautela no solo debe regir la frecuencia con la que se recurre a los momentos de distensión, sino también la forma, recuerda Segovia. Por norma general, las relaciones telemáticas hacen que la empatía sea mucho menor porque se pierde información, ya que la comunicación no verbal no se aprecia de la misma manera y se desconoce el contexto en el que se encuentra la otra persona.

Una idea que apoya Isabel Aranda, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, quien recuerda que “por teléfono las cosas no se entienden de la misma manera, ya que estamos muy acostumbrados a hablarnos entre bromas, pero, por ejemplo, la ironía no se aprecia igual”. Frente a ello, la experta aboga por separar de manera clara los momentos de distensión de los de trabajo más formal, con el fin de evitar malentendidos. Un ejemplo puede ser destinar los 10 últimos minutos de las reuniones a conversaciones más distendidas o, incluso, convocar una llamada específicamente para ello.

Segovia va un paso más allá y recomienda que, en la medida de lo posible, se mantengan las mismas costumbres sociales que se tenían antes del confinamiento. De esta manera, el experto recomienda que si era habitual celebrar los cumpleaños con un regalo común u organizar un afterwork los viernes, se mantenga esa costumbre con creatividad a través de las plataformas virtuales. “Más allá de su función social, estos ritos son importantes porque generan sensación de control y reducen la ansiedad”, desarrolla. Unos espacios que, según el profesor de Deusto Business School, también permiten hacer un diagnóstico del estado del equipo. “Hay que prestar mucha atención a las personas que no están participando en estas comunicaciones informales; puede que no sea por falta de ganas, sino por una acepción mental más grave que les hace cerrarse”, apunta.

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