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Los brókeres aceleran las alianzas con rivales para blindarse ante problemas

Varias entidades ya han sido sondeadas para dar soporte; se harían cargo de los activos

del competidor

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La llegada de la crisis vírica a la economía también tiene repercusión en una de las áreas del sector financiero: las empresas de servicios de inversión. Es decir, en las sociedades y agencias de valores, conocidas también como brókeres. Así, estas aceleran las alianzas con rivales para proteger los activos de los clientes, tanto los instrumentos financieros como su dinero en efectivo. Ya lo marca la ley, que entró en vigor en 2019, pero ahora se han puesto las pilas.

La intervención de Esfera Capital por parte de la CNMV el pasado 20 de marzo ha sido el detonante de estos movimientos de última hora. El organismo que preside Sebastián Albella dispone de poderes máximos y puede determinar que todo se traspase a los bancos o brókeres asociados en caso de problemas de la entidad. Es obligatorio que todas las firmas cuenten con un plan de contingencia para salvaguardar los instrumentos financieros de sus clientes.

La norma que exige estas alianzas es previa al inicio de la crisis global de­sen­cadenada por el coronavirus. En concreto, se publicó en el BOE en diciembre de 2018, y obliga a todas las entidades financieras que presten servicios de inversión a llegar a un acuerdo con un rival para proteger los activos de la clientela y también su dinero.

Las empresas de servicios de inversión tendrán otra opción a la mencionada. Las 95 registradas, excluyendo las 141 firmas de asesoramiento financiero (eafs, antes denominadas eafis) pueden depositar las acciones o cualquier otro producto y el efectivo de sus clientes en cuentas de otras entidades.

“La CNMV está detrás de las sociedades y agencias de valores para que todas tengan una entidad de soporte que, por defecto, se haga cargo de la salvaguarda de todos sus activos”, explica el consejero delegado de una gestora de fondos con 6.000 millones de euros de activos bajo gestión. “A nosotros ya nos han contactado varias firmas con las que teníamos cierto trato”.

Dar una solución rápida cuando se detecta un agujero contable o un problema operativo es fundamental para evitar que los activos gestionados queden desatendidos durante un tiempo y puedan devaluarse innecesariamente.

Un buen ejemplo de esta rápida reacción es lo sucedido tras la intervención de la agencia de valores Esfera Capital por parte de la CNMV. El supervisor anunció su decisión el viernes 20 de marzo, tras haber detectado un descuadre contable de seis millones de euros. El vigilante de los mercados tomo la decisión a instancias de la propia firma. Tres días después, la matriz anunciaba que había vendido su gestora de fondos a Andbank España. Y esta última firmó el 10 de abril que se queda también con los 6.000 clientes del bróker que atesoran unos 160 millones de euros.

Aunque el agujero detectado, ligado a la operativa con derivados, afectaba solo a la agencia de valores del grupo, había muchos clientes de la gestora de Esfera que también tenían cuenta en la agencia.

Rapidez

“Estas operaciones rápidas son las más adecuadas cuando ha habido una intervención, porque transmiten a los clientes sensación de normalidad y de que sus activos van a seguir bien gestionados”, explica un gestor de fondos. “Si no se hace así, los inversores pueden retirar todo el dinero en poco tiempo y desangrar en unos días la entidad”.

La norma abre la puerta incluso a que se tomen medidas adicionales en caso de que, pasados tres meses después de que se instara el traspaso, este no se hubiera ejecutado. En este supuesto, el supervisor de los mercados realizará una especie de concurso para ver qué entidades quieren hacerse cargo de los activos. Si ninguna quiere hacerlo, la CNMV la designará a la fuerza.

El dinero en efectivo está blindado además en las sociedades y agencias de valores. “Salvo en el caso de las entidades de crédito [los bancos], adoptarán las medidas necesarias para impedir la utilización por cuenta propia de los fondos de los clientes”, sentencia la norma.

Pleno derecho

Los clientes serán los dueños de pleno derecho del dinero entregado a la entidad, incluso cuando ese efectivo se materialice en activos a nombre del intermediario. Esto puede ocurrir aunque en realidad esos activos pertenezcan a los inversores.

Algunos intermediarios aún estudian qué tipo de contrato necesitan definir esa relación de soporte. Conforme al texto legal, deberán alcanzar “acuerdos con otras entidades ajenas al grupo para que, a requerimiento de CNMV, en el supuesto de que atraviesen dificultades financieras o se manifiesten dudas razonables sobre su viabilidad o sobre la adecuada protección de los inversores, puedan acordar el traspaso en bloque de los instrumentos financieros custodiados y del efectivo de sus clientes”.

“La puesta en marcha de esta medida no es fácil, porque nadie quiere ofrecer a una entidad rival datos operativos valiosos. Es clave buscar un socio con el que ya se mantenga algún tipo de colaboración”, indica el director de una gestora.

Fuentes jurídicas señalan que la norma se elaboró para evitar situaciones como la que ocurrió cuando estalló la crisis de Banco Madrid. La entidad fue intervenida por el Banco de España el 10 de marzo de 2015, y el 17 la CNMV hizo lo mismo con la gestora y también con su bróker, Interdin. Ambas colgaban de Banco Madrid.

Un sector con dificultades

Beneficios mínimos. En conjunto, las empresas de servicios de inversión (sociedades y agencias de valores) registraron el año pasado un beneficio neto de 60,69 millones de euros en 2019 (75,5 millones antes de impuestos), con una caída del 38% frente al año anterior. Y el 33% de las empresas de servicios de inversión registradas en la CNMV perdió dinero el ejercicio pasado. El desplome de las ganancias se suma a las caídas anteriores. La entrada en vigor de Mifid 2 fue un golpe para estas firmas. Ya 2018 fue considerado el peor ejercicio de la historia de estas empresas de servicios. Ese año ganaron un 87% menos que en 2007, el mejor ejercicio de su historia tras sumar unos resultados de 900 millones de euros antes de impuestos. La CNMV ya anticipó el año pasado que el sector se enfrentaba a una reconversión.

A la cola. El año pasado, las sociedades de valores que más dinero perdieron antes de impuestos fueron UBS Securities (11,3 millones de números rojos), la filial de Credit Suisse (5,6 millones) y Ahorro Corporación Financiera (3 millones). Los farolillos rojos en las agencias de valores fueron Julius Baer (3,9 millones de euros), Mutuactivos Inversiones (1,7 millones) y Axon Wealth Advisory Digital (1,3 millones).

Hasta febrero. Las sociedades y agencias de valores ganaron 7,82 millones en los dos primeros meses del año, frente a los 0,23 millones de los mismos meses de 2019.

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