UGT pide un plan nacional de inclusión tecnológica ante la brecha digital que ha mostrado el Covid-19

Advierte de los déficits que sufren jóvenes y mayores

UGT pide un plan nacional de inclusión tecnológica ante la brecha digital que ha mostrado el Covid-19
EFE

UGT ha vuelto a reclamar hoy al Gobierno que ponga en marcha un Plan Nacional de Inclusión Tecnológica, advirtiendo de que la crisis sanitaria generada por el contagio del coronavirus Covid-19 ha puesto de manifiesto la brecha digital existente entre territorios, pero también entre diferentes colectivos.

En un comunicado, el sindicato ha recordado que los déficits digitales se concentran en los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad: una parte de la infancia, que no puede seguir el curso escolar, y gran parte de nuestros mayores, que quedan aún más aislados en estos momentos.

El estado de alarma como consecuencia de la pandemia mundial Covid-19, que ha obligado a las familias a confinarse en sus hogares, pone de relieve la dramática realidad de la brecha digital entre nuestra infancia y nuestros mayores.

Según el sindicato, en una situación que obliga a los escolares a realizar sus tareas a través de medios informáticos, y, por otro lado, confina al aislamiento social y familiar al colectivo más vulnerable al coronavirus, los seniors, la falta de herramientas o conocimientos digitales se convierte en una carencia de primer orden.

“Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística para 2019, un 10% de los niños entre 10 y 15 años nunca usa un ordenador, lo que significa que 300.000 jóvenes españoles no tienen la posibilidad de continuar con el curso escolar en sus domicilios en situación de confinamiento”, advierte. UGT indica que la mayoría de estos niños presentan un perfil muy definido: viven en poblaciones pequeñas (menos de 10.000 habitantes), en familias monoparentales, o residen en con hogares de cinco o más miembros. “De hecho, un 18% de las familias monoparentales no tiene ordenador y casi la mitad no posee una tablet. Estas cifras demuestran que los déficits digitales se concentran en los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad”, explica.

Además, según UGT, se registran severas diferencias por CCAA. Por ejemplo, los niños sin acceso a un ordenador en Galicia alcanzan al 20% de las familias monoparentales; el 25% de los hogares de Andalucía con cinco o más miembros no pueden dotarse de ordenadores para sus hijos.

Pero esta carencia no es exclusiva de los más jóvenes. Según la segunda encuesta en las escuelas europeas sobre dotación de dispositivos TIC (2ndSurvey of Schools: ICT in Education), menos de la mitad de los estudiantes españoles de secundaria usan un ordenador con fines educativos. A esto debe sumarse que un 40% de nuestra juventud no va más allá de unas habilidades digitales básicas, e incluso uno de cada seis no posee ninguna competencia relacionada con la informática. Obviamente, todas estas carencias acabarán afectando negativamente a su desarrollo académico, lo que representa un lastre para su desarrollo personal y para su empleabilidad futura.

UGT advierte de que la situación no mejora cuando en el otro extremo de la pirámide de edad, e indica que un 41% de las personas con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años no dispone ni de una sola competencia informática. “En un momento en donde mantener la comunicación es clave para sobrellevar las consecuencias mentales y físicas del aislamiento, sólo un 9% de los mayores de 75 años usa herramientas de comunicación por internet; apenas un 10% sabe usar el correo electrónico”, indica el sindicado, que comenta que estas cifras mejoran entre el colectivo entre 65 y 74 años, pero aún muy lejos de lo deseable: menos de un 30% usa internet para realizar video-llamadas y un 21% entra en redes sociales.

De nuevo, el lugar de residencia marca la diferencia: sólo un 2% de los mayores que viven en poblaciones pequeñas tiene acceso a la banca electrónica, una herramienta vital cuando no se tiene acceso a una sucursal bancaria.

En este escenario, UGT insiste en la urgencia de confeccionar un Plan Nacional de Inclusión Tecnológica que palíe esta gravísima desigualdad, una demanda que no ha tenido eco suficiente ni en Gobiernos, ni en Administraciones Públicas y empresas. “Ahora, la realidad de esta crisis sanitaria, viene demostrar que la inacción y la apatía legislativa no sirven para reparar nuestras fallas sociales”, dicen.

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