Canarias

Coronavirus: los que están parados y los que no pueen parar

Los autónomos, sin apenas actividad, se sienten abandonados por el Gobierno. La otra cara está en los supermercados, de los que algunos aumentan sus ventas hasta un 15%.

La estatua a Lolita Plumas en la Plaza Santa Catalina, desierta.
La estatua a Lolita Plumas en la Plaza Santa Catalina, desierta.

La situación no es fácil para nadie, pero muy especialmente para los trabajadores autónomos. Muchos han tenido que parar o echar el cierre de su negocio. Pero siguen pagando el alquiler del local o pagando facturas. Las medidas del Gobierno, incluido el aplazamiento de seis meses del pago de las cuotas, no les tranquilizan. “Estamos muy cabreados y engañados. Se nos dijo que no nos iban a dejar tirados y lo estamos” resume Juan Carlos Arricivita, presidente en Canarias de la Asociación de Trabajadores Autónomos. Compara lo hecho en España con las ayudas de países de nuestro entorno, como Portugal o Reino Unido: “Aquí hablaban de 200.000 millones sobre la mesa y bueno… 10.000 millones para autónomos y de préstamo encima. Al interés que la entidad bancaria quiera. Es ridículo”.

Se encuentran problemas con las mutuas que han de gestionar el llamado paro de autónomos que “están rechazando peticiones argumentando que puedes seguir vendiendo online, ¡a señores de 70 años que tienen una tienda y no saben manejar un ordenador!”. Teme que el encierro dure mucho más allá del 11 de abril, “ya hay quien habla de junio o julio. Para entonces empezaremos a ser deudores y no podremos acceder a líneas ICO al no estar al corriente de pagos”. Arricivita es pesimista sobre la salida de esta crisis para los casi 130.000 autónomos canarios. Cree que “se va a quedar mucha gente por el camino. Ya nos llegan emails a la asociación pidiendo teléfonos de Cáritas. Hay quien nos dice tengo 100 euros en la cuenta, dos hijos y soy separada. Porque muchos autónomos viven al día”.

“Estamos muy cabreados y engañados. Se nos dijo que no nos iban a dejar tirados y lo estamos”.

Juan Carlos Arricivita, presidente en Canarias de la Asociación de Trabajadores Autónomos.

La otra cara de la moneda está en los supermercados, uno de los sectores esenciales que han visto aumentar sus ventas. Trabajan a plena capacidad y con todas las precauciones para evitar los contagios. En el caso de Dinosol, al que pertenecen los hipermercados y supermercados Hiperdino, las ventas han aumentado. Según su Consejero Delegado, Javier Puga, “marzo lo podemos terminar con un 15% más de ventas, no es habitual, pero lo hubiéramos acabado con un 25% o 30% más si no se hubieran ido los turistas”.

El cierre de los hoteles marcó un antes y un después para muchas superficies de alimentación. En el caso de Dinosol tuvieron que cerrar 77 de sus 234 tiendas en Canarias al quedar las zonas turísticas vacías. “Pero tenemos la suerte de que todo el personal no eventual de esas tiendas, más de 400 personas, las estamos reubicando en las tiendas de zonas residenciales. Así que no vendemos en zona turística, pero vendemos más en las zonas residenciales. Compensamos, vendemos un poquito más con menos margen” afirma Puga.

La cadena tuvo que contratar en los primeros momentos del confinamiento a 360 personas para afrontar la fuerte demanda, aunque solo se mantienen un centenar al reubicar a los empleados de las zonas turísticas. Además, la empresa ha visto dispararse las ventas online. “Hemos pasado de 100 a 500 pedidos diarios y queremos pasar a 5000 de aquí a un mes y medio. Damos prioridad a personas mayores y vulnerables, pero nos cuesta preparar todos los pedidos. Es un reto” destaca Puga.

Control de la Guardia Civil en Las Palmas de Gran Canaria
Control de la Guardia Civil en Las Palmas de Gran Canaria

Otro sector que podría esperarse que fuera bien en medio de una pandemia es el farmacéutico. Pero no es así. Están obligados a abrir, puesto que son un servicio público. “No nos quejamos. Queremos dar lo mejor a la población” dice Carlos Gallinal, presidente de la Asociación de Farmacéuticos de Las Palmas. Pero es complicado aun con menos afluencia porque “la atención es más lenta por las medidas de distanciamiento y desinfección entre cada paciente. Y además hemos dividido a los empleados en turnos para que, si hay uno contagiado haya otro equipo dando servicio”.

Todo esto supone una mayor carga de trabajo, pero no más beneficios. De hecho el descenso en las ventas es significativo: “Nuestro número de tiques está bajando alrededor del 30%. Y en zonas turísticas podemos hablar incluso de disminuciones superiores al 80%. Hay gente que está teniendo un beneficio de 15 euros al día, pero sin apenas ERTES” señala Gallinal.

Problemas de una pandemia

Epis para farmacias. Los farmacéuticos canarios piden equipos de protección para no contagiarse. “Sobre todo teniendo en cuenta que están en primera línea con población enferma y muchos casos de coronavirus son asintomáticos” dice Gallinal. Ocho farmacéuticos han fallecido en España por Covid 19.

Escasez de medicamentos. El presidente de ASFARPAL señala que “la farmacia en Canarias prácticamente no se ha acogido a ERTES. El empleo es profundamente estable y hay un compromiso total con el mantenimiento del empleo”.

Mamparas agotadas. El material plástico para mamparas se ha agotado. Su uso en farmacias, supermercados y hospitales como barrera “ha dejado el stock a cero” afirma el propietario de la empresa especializada Comesan. Sin embargo, la carga de trabajo “solo compensa la falta de otros trabajos que escasean” dice Joaquín Roldán, dueño de una carpintería metálica que lleva días instalando mamparas sin parar en los hospitales grancanarios.

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