Más higiene, menos sed y reverdecer lo árido a golpe de RSC

La mitad de las firmas del Pacto Mundial miden su huella hídrica

Desaladora de Aqualia en Cap Djinet, Argelia.
Desaladora de Aqualia en Cap Djinet, Argelia.

Es la pescadilla que se muerde la cola. El agua se considera el elemento esencial para una gestión forestal sostenible y los bosques actúan como el regulador imprescindible del ciclo hídrico. Por ello, toda iniciativa encaminada a la restauración ecológica debe contemplar esta doble dirección que, en realidad, es solo una, aunque con evoluciones diferentes.

Los satélites internacionales que han observado la Tierra durante los últimos 20 años ven un planeta cada vez menos azul y, sin embargo, más verde. En lo que va de siglo se ha ganado un 5% en cobertura vegetal, reconquistándose, por ejemplo, terrenos antes cultivados, y para 2030, la Organización de las Naciones Unidas ha marcado el reto de lograr un 3% más, “porcentaje mínimo, cuando la subsistencia del 25% de la población mundial depende de estas zonas”, detallaron en su último foro sobre bosques. A su vez, hablar de agua también es sinónimo de problema: la extracción de este recurso ha aumentado 1,7 veces más rápido que el crecimiento demográfico.

La cifra

5% de cobertura vegetal hemos ganado en lo que
va del siglo XXI 

Conforme crece la concentración de CO2 que absorben, las plantas son más eficientes en el uso del agua.

Y sí, las empresas españolas lo saben. Los proyectos para conservar y reforestar zonas boscosas abundan, sobre todo a través de sus voluntariados. Igualmente, son conscientes de que el agua es un recurso tan necesario como limitado que marca sus agendas de sostenibilidad. Otra cosa es que se contemplen como prioritarios. “El ODS 6 no figura entre los que mayor interés despierta, pero se trabaja de forma intensiva por determinados sectores, como el de utilities, construcción y tercer sector, y en estos casos se registran muy buenas prácticas y actuaciones de gran envergadura”, opina Cristina Sánchez, directora de la Red Española del Pacto Mundial.

El 91% de las empresas cotizadas calcula su impacto en materia de agua

Maji ni Uhai, el agua es vida, es el reconocido programa de cooperación internacional de Ferrovial, inaugurado en 2007 en Tanzania para dotar de fuentes manuales a 30 comunidades, que les ha permitido reducir la malaria y acortar a la mitad los tiempos y distancias que recorrían para abastecerse. “Hemos conseguido un impacto importante al suministrar más de 1,3 millones de metros cúbicos de agua potable a unos 223.000 beneficiarios directos en nueve países. Nuestras actuaciones en el Serengeti son el primer eslabón de un programa amplio de infraestructuras sostenibles y de saneamiento. Realizamos unos tres proyectos anuales que financiamos y gestionamos como socios y siempre mediante microalianzas con alguna ONG local”, explica Cristina Moral, gerente de responsabilidad corporativa de la firma.

Acueducto de Bombeo y presa El Realito en México.
Acueducto de Bombeo y presa El Realito en México.

Aqualia, compañía participada por FCC e IFM Investor, especializada también en el servicio integral del agua, está en 12 países en los que atiende, sobre todo, a los colectivos más vulnerables. “Estamos aterrizando en Colombia, donde hemos conseguido las primeras concesiones en agua urbana con dos operaciones muy potentes. En España, el mercado está mucho más maduro”, comenta Luis de Lope, director en Aqualia Internacional.

Ferrovial ha potabilizado 1,3 millones de m3 para 223.000 beneficiarios

Lo corrobora desde Eptisa, Juan Ortas, director de ingeniería de agua: “Aquí el tema de obras está mucho más parado que en otros países; lo que más se mueve es saneamiento e instalaciones de depuración y tratamiento. También hay preocupación por la planificación hídrica, las cuencas hidrográficas, zonas inundables, calidad de las aguas y por la seguridad en presas y embalses de cara a evitar desastres. Además, energías renovables y minihidráulica acaparan ahora mucho interés”. La multinacional se encuentra trabajando en India, Filipinas y Latinoamérica.

Para Cristina Sánchez, “el sector privado debe elevar la rapidez y urgencia en la gestión sostenible. El cálcu­lo del impacto de su consumo debe ir a más; el 91% de las sociedades cotizadas ya lo hace”. El Índice Global 100 destaca a Iberdrola como “una de las eléctricas con mejor productividad de agua”.

Recortar el consumo 

Essity, compañía de productos de higiene y salud ha reducido el 17,5% el consumo de agua en 4 años.  En 2019, la compañía ha logrado reducir en un 30% los niveles de sólidos en suspensión y en un 23% los residuos orgánicos. Estos datos muestran que Essity ha superado los objetivos que se había marcado.

Entre las mejoras implantadas en España, cabe destacar la instalación de maquinaria de última generación en la planta de Allo (Navarra), así como la incorporación de un tanque que permite almacenar el agua sobrante y reutilizarla posteriormente. Estas mejoras permiten a la planta navarra producir papel con un 30% menos de agua. 

Además, la fábrica de Puigpelat (Tarragona) dispone  de una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), en la que se han realizado mejoras sustanciales para dotar de mayor estabilidad a la planta, como la monitorización en continuo a través de la digitalización. De este modo, se ha optimizado su tratamiento, facilitando así la reutilización de las aguas de proceso y la reducción de la carga contaminante del vertido.

Schweppes Suntory España tiene como objetivo reducir el consumo de agua hasta un 15% en 2030. El grupo japonés sigue impulsando campañas de concienciación sobre el uso del agua entre sus empleados y continúa trabajando para alcanzar su ambición en 2030: reducir el consumo de agua en sus fábricas hasta un 15% y las emisiones de CO2 un 25% en 2030. Como prueba de esto, desde 2016, la compañía ha reducido un 10% el uso de agua y mejorado la eficiencia energética de sus procesos de producción en un 15% en su fábrica de Toledo.

Guardianes del Júcar es el programa de la compañía de bebidas para la recuperación del cauce del río Júcar colindante a su fábrica de concentrados CITRESA (Carcaixent, Valencia) a través de dos actuaciones: la rehabilitación de un tramo del Barranco de Barxeta y la ejecución de un filtro verde (depuradora de Alzira) para la mejora de la calidad de las aguas.

Actualmente, la primera fase de limpieza en el Barranco de Barxeta ha finalizado y durante el mes de marzo se pondrá en marcha la segunda fase de esta primera actuación: plantaciones, trabajos de bioingeniería en la margen fluvial y creación de una pequeña área recreativa.
Tanto las obras del Barranco Barxeta como las del filtro verde acabarán este año y está planteado que el proyecto termine, definitivamente, tras el verano de 2021, una vez finalicen los riegos de mantenimiento tras la plantación de este año. 

En Perú

Fundación Aquae y UNICEF España han puesto en marcha el proyecto Agua para la Amazonía Peruana ha beneficiado directamente a casi 7.000 habitantes de Amazonas gracias a la construcción de 421 baños ecológicos, a los que se sumarán otros 60 a finales de este año.

Se eligieron las regiones amazónicas Loreto y Ucayali por su alto porcentaje de población rural y su limitado acceso a soluciones de saneamiento adecuadas al contexto rural, remoto e inundable. 

La defecación al aire libre es muy frecuente en estas comunidades y las aguas residuales se vierten a los ríos y al suelo, favoreciendo la generación de focos de infección. La población local consume agua de estos ríos altamente contaminados, lo cual afecta a su calidad de vida y a su salud, manifestándose en forma de diarrea y parasitosis, que afectan mayoritariamente a los niños y niñas. 

Árboles, esponjas del ciclo del agua

Ahorro. Cada euro invertido en proteger las cuencas fluviales ahorra de 10 a 50 veces el gasto requerido en tratamiento de aguas y filtración.
Bosque Endesa. Este proyecto incluye tanto la restauración forestal de 40 hectáreas de Doñana tras el incendio de 2017 como la de la Atalaya en Madrid. Ambas iniciativas calculan una duración de 40 y 30 años, respectivamente.

One Oak. La startup española de moda sostenible planta un árbol por cada producto vendido. Su objetivo: reforestar bosques europeos.

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