La bajada de tipos de la Fed impresiona más que deslumbra

La coordinación del G7 es más creíble cuando, además de hablarse de ella, se hace visible

Edificio de la Reserva Federal en Washington (EE UU).
Edificio de la Reserva Federal en Washington (EE UU).

Jerome Powell ha sido criticado por Trump por hacer menos que sus pares de la zona euro para estimular la economía. Estimulado por la rápida propagación del virus, la Fed ha tomado la iniciativa. Le hubiera venido bien algo de ayuda europea.

Apenas unas horas antes de la medida de emergencia de bajar los tipos medio punto, anunciada entre las reu­niones programadas, el G7 dijo que utilizaría las herramientas apropiadas para salvaguardar el crecimiento. El alivio del proveedor de liquidez financiera global tendrá un impacto beneficioso más allá de las fronteras de EE UU.

Pero hace poco más de una década, el G7 estaba haciendo mucho más. Es cierto que los problemas actuales son muy diferentes de los que enfrentaron las economías después de la crisis, que podían aliviarse mediante inyecciones coordinadas de liquidez y tipos más bajos. Las interrupciones en las cadenas de suministro y el encierro de la gente en casa son otro nivel, y requieren gasto del Gobierno para mitigar el impacto. No hay duda de que por eso el repunte inicial de los mercados de EE UU se invirtió en una hora. Además, dado que los tipos ya están por debajo de cero en Japón y en la zona euro, no está claro cuánto más podrían reducirse.

Pero incluso un movimiento simbólico podría haber ayudado a reforzar la confianza en la capacidad del G7 para actuar en unidad cuando sea necesario. La flexibilización sería bienvenida por parte del BCE. Italia sufrió una contracción en su PIB en el cuarto trimestre, incluso antes de que se sintiera el impacto del virus. Japón, que tiene lazos comerciales mucho más estrechos con China y Corea del Sur, también podría seguir el ejemplo de Powell.

Es cierto que Christine Lagarde podría verse abocada a elaborar un paquete de medidas, que incluya quizá medidas para pymes. Y su capacidad de ofrecer incluso un recorte simbólico de los tipos se ve obstaculizada por la disidencia de gente como Robert Holzmann, el jefe del banco central austriaco, que dijo el martes, antes del anuncio de la Fed, que no apoyaría tal medida. Pero la coordinación del G7 es más creíble cuando, además de hablarse de ella, se hace visible.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías