Cuatro escenarios para una nueva relación comercial con Reino Unido

El principal temor de España es la imposición de aranceles. Frutas y verduras serían las más afectadas sin pacto de libre comercio.

Activistas antibrexit protestando en las puertas del Parlamento Europeo
Activistas antibrexit protestando en las puertas del Parlamento Europeo

La Unión Europea se encamina hacia un terreno desconocido. Mañana arranca el período de transición para que Bruselas y Londres cierren al final del ejercicio un acuerdo que establezca su futura relación una vez que se haya producido el brexit.

Y una de las partes más importantes de ese acuerdo será la consecución de un pacto comercial que proteja unos intercambios que ahora mismo representan una parte sustancial de las exportaciones e importaciones de los 28 países miembros de la UE y del Reino Unido. La Unión Europea es el principal socio comercial del Reino Unido, ya que el 45% de las ventas de bienes británicos van a la UE y el 53% de las importaciones proceden de algún socio comunitario.

Reino Unido cerró 20 acuerdos preferenciales en 2019 para buscar alternativas de venta a la UE

Entre los países más interesados por que la UE selle un acuerdo de libre comercio con Reino Unido se encuentra España por la importancia que han ido adquiriendo las relaciones bilaterales desde que España ingresó en la Unión Europea el 1 de enero de 1986. Reino Unido es el cuarto mayor comprador de bienes para España, con una cuota del 6,9%, por debajo de Alemania, Francia y Portugal, y es uno de los mayores clientes de la industria de coches, frutas y verduras y bienes de equipo. Todos ellos permanecen atentos ante la evolución de las negociaciones para lograr un pacto comercial y analizan los posibles escenarios que se abrirán.

En principio hay cuatro sobre la mesa: una relación sin acuerdo con aranceles fijados por la Organización Mundial de Comercio; un acuerdo de libre comercio con beneficios arancelarios y exenciones; una unión aduanera con libre circulación de mercancías al estilo del firmado con Turquía; o la integración en la Asociación Europea de Libre Comercio, como Suiza o Noruega, que le mantendría dentro del mercado común, pero sin someterse a las regulaciones de Bruselas.

El primer escenario es el menos deseado para las patronales españolas consultadas, toda vez que la imposición de aranceles encarecería las exportaciones y las haría menos competitivas frente a otras zonas del mundo. De hecho creen que tendría un impacto similar a la de un brexit duro en materia comercial. Los fabricantes españoles de coches calculan que un escenario con aranceles para vender al Reino Unido le costaría 370 millones de euros y ya se afanan por buscar durante este período de transición destinos alternativos como Japón, Marruecos, Sudáfrica o Israel. El principal temor de la industria se centra en el caso de los componentes, donde existen mercados alternativos en Asia o EE UU.

Los bienes de equipo temen la burocracia por los nuevos requisitos a la industria

Pero el sector que resultaría más perjudicado sin un acuerdo preferencial sería el de frutas y verduras, en el que Reino Unido acoge el 12% de las exportaciones, con 1,5 millones de toneladas al año y un valor de 1.776 millones de euros, con un peso vital de las coles, lechugas y tomates, en el caso de las verduras, y la frambuesa, mandarina y uva en las frutas. El encarecimiento de las ventas de España a Reino Unido provocaría el cambio de proveedor hacia otros destinos con los que Reino Unido ha sellado recientemente acuerdos de libre comercio, como el firmado con seis países centroamericanos (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá) y con tres países andinos (Colombia, Ecuador y Perú) lo que le garantiza una alternativa a España para lograr abastecerse de fruta y verdura.

Ambos pactos se firmaron en julio y en mayo de 2019. Solo en ese ejercicio se firmaron 20 acuerdos preferenciales para buscar alternativas a la UE. El más importante en términos económicos es el sellado con Noruega e Islandia (el comercio trilateral asciende a 36.100 millones de euros), ya que le permitiría beneficiarse de aranceles y precios bajos para la compra de materias primas como petróleo o aluminio.

Ese efecto de sustitución, sin embargo, no se puede trasladar de una forma directa a otros sectores más sofisticados tecnológicamente. Es el caso de los bienes de equipo, el sector más exportador de España, con un 21% del total y una importante cuota de mercado en Reino Unido. En concreto de los 41.500 millones que exporta al año, un 6,4% (en torno a 2.656 millones) tuvieron como destino Reino Unido. Juan Ramón Durán, director general de Sercobe, la patronal que representa a 400 empresas de ese sector, considera que la demanda procedente de Reino Unido para determinados productos de la industria de bienes de equipo no tiene sustituto. “Lo que me preocupa es la burocracia que se genere a partir de unos sistemas de estandarización o certificación, que sean distintos a los de la Comisión Europea, lo que genere una carga de trabajo excesiva a las empresas”, recalca.

Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles, considera materialmente imposible cumplir los plazos fijados para negociar la nueva relación comercial. “Si la salida se ha negociado en 2 años y medio y tres prórrogas, la nueva relación no puede cerrarse en once meses”, recalca. “Son demasiados temas: la unión aduanera, la protección de datos, la política de cielos abiertos, la convergencia fiscal o la prestación de todos los servicios financieros, desde consultoría a banca”.

El segundo pais de la UE que más coches matricula

Automoción. España cerró el pasado ejercicio con una producción de 2,82 millones de coches, de los que 2,31 millones se destinaron a exportaciones otros mercados. Dicho de otra manera que el 82% de los coches que se fabrican en plantas españolas se exportan. El brexit va a cambiar las reglas del juego para el tercer mercado de exportación para los productores españoles, a donde dirigen cerca del 12% del total. La importancia de este mercado se resume en que es el segundo país de la UE, solo por detrás de Alemania, en el que más vehículos se matriculan al año (2,36 millones al año), lo que ilustra la necesidad de importar coches para satisfacer la demanda. Por su parte, España es el noveno productor del mundo de coches, con una cuota del 2,9%, por detrás de China (29%), EE UU (12%), Japón (10%), India (5,4%), Alemania (5,3%), México (4,3%), Corea del Sur (4,2%) y Brasil (3%).

Frutas y verduras. De los 1,5 millones de toneladas de frutas y verduras que exporta España a Reino Unido al año, el producto que más pesa en la balanza exportadora en volumen es la mandarina, con 137.000 toneladas anuales y un valor de 150 millones de euros, lo que se sitúa en ambas magnitudes en torno al 9% del total exportado. Le siguen muy de cerca la lechuga y las coles, con 127.000 y 126.000 toneladas y un valor de 116 y 143 millones de euros, respectivamente.

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