Miel transparente, etiquetado oscuro

La ley actual impide conocer con detalle el origen de la mezcla

Las importaciones chinas tumban el precio al por mayor

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Las colmenas españolas son las segundas productoras de miel de Europa y exportan más de 20.000 toneladas anuales; sin embargo, a sus criadores les cuesta mucho cubrir sus costes de producción. Una razón es el fuerte incremento de las importaciones, sobre todo chinas, muy baratas y de menor calidad, que tiran el precio mayorista a la baja.

Solo consumidores bien enterados que anteponen la calidad al bolsillo podrían ayudar a revertir esta situación. El problema, según los apicultores, es que no lo están.

La etiqueta de los botes que se venden en los supermercados no es del todo clara, lo cual no favorece la elección de producción española por parte de los compradores. Esta falta de transparencia, que no se da en el caso de los vinos ni otros alimentos, deja a un sector del que dependen 28.700 productores a merced de China, de donde procede el 62% de las importaciones extracomunitarias.

La norma de calidad de la miel aprobada en agosto de 2003 establece que en el marbete se mencionará el país o los países donde esta haya sido recolectada, pero en el caso de mezclas, si las mieles vienen de más de un Estado miembro de la UE o tercer país, dicha mención podrá sustituirse por una de las siguientes leyendas: mezcla de mieles originarias de la UE, no originarias de la UE o mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE, según corresponda.

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Etiquetado de miel en España conforme a la norma de calidad vigente. Cinco Días

De tal suerte que puede que apenas el 1% de la composición sea española y el 99% restante china o argentina, la única pista que el consumidor recibirá en el lineal es que se trata de una combinación de mieles producidas dentro y fuera de la UE, sin más información que esa.

Por eso, los apicultores reclaman una reforma que obligue a los distribuidores a detallar los mercados de procedencia con porcentajes exactos.

“Los envasadores no son nuestros enemigos, al contrario, son nuestros clientes, pero para ellos es más fácil comprar miel fuera, mezclarla con una pequeña porción de la nuestra y presentar una etiqueta con esa leyenda. El perjudicado es el consumidor, que no sabe lo que está comprando”, señala Urbano González, presidente de la Asociación Española de Apicultores.

Los apicultores piden que se identifique a los países con porcentajes

Dispuestos a llevar su batalla al Parlamento, esta y otras 62 asociaciones locales crearon hace cinco años la plataforma Etiquetado Claro, que ha trasladado sus demandas a los partidos políticos. Fruto de esa presión, en noviembre de 2018 la Comisión de Agricultura del Senado aprobó una moción que instaba al Gobierno a contemplar la petición del sector.

En respuesta, el Ejecutivo comunicó a la Cámara que preparaba un proyecto de modificación de la norma de calidad que recogía la propuesta.

Para poder tramitarlo, España envió el borrador a la Comisión Europea que, en noviembre pasado, contestó limitando el alcance de la reforma. Bruselas acepta que se obligue a los envasadores a listar los países de procedencia, pero sin detallar el porcentaje que representa cada uno y sin ponerlos en orden decreciente, por considerar que ambos aspectos contravienen la directiva comunitaria de la miel.

El Gobierno recogió la propuesta, pero Bruselas considera que contraviene la directiva de la UE

Fuentes del Ministerio de Agricultura informaron de que se han tomado en cuenta estas observaciones y se ha redactado un nuevo texto que deberá contar nuevamente con el visto bueno de la Comisión. “Este trámite ya se ha iniciado y se espera respuesta”, precisan.

Italia introdujo en 2006 la obligación de identificar en la etiqueta los países donde se ha recolectado la miel, aunque, precisamente para no vulnerar la directiva europea, no exige precisar porcentajes ni listarlos en orden descendente. Eso sí, el incumplimiento se sanciona con multas de entre 600 y 6.000 euros. Francia sopesa dar pasos similares este año.

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Etiquetado de miel en Italia.

En el Ministerio de Agricultura aclaran que España es partidaria de que se lleve a cabo una armonización comunitaria en temas de indicación de origen y de etiquetado de la miel, “de manera que no se generen situaciones de desventaja competitiva entre países ni distintos niveles de información al consumidor”.

En 2018, último año del que se tienen datos completos, la producción de España bajó de las 30.000 a las 29.000 toneladas, lo que le valió perder el primer lugar en la UE a manos de Rumanía (31.000 toneladas), según estadísticas de Bruselas. De ese total, España exportó 23.000 toneladas (18.000 a la UE y 4.600 fuera de la UE) por 89.000 millones de euros.

Sin embargo, las importaciones ascendieron a 27.940 toneladas (11.164 de la UE y 16.776 de fuera de la UE) por 57.550 millones de euros. Dentro del segmento extracomunitario, China es el principal abastecedor, con el 62% del volumen, seguido a gran distancia por Uruguay (13%) y Argentina (11%).

De acuerdo con González, la miel china arriba a los puertos de Valencia y Bilbao a precios de entre 1,05 y 1,15 euros por kilo “e incluso por debajo de euro”, mientras que los distribuidores pagan por la española entre 2 y 2,50 euros si es trashumante y de calidad normal y entre 4,90 y más de 5 euros si es estanca y ecológica. A causa de esta diferencia, los apicultores apenas cubren sus costes de producción, que Bruselas estima de media en 2,73 euros.

La miel china cuesta 1 euro o menos por kilo, la mitad que la española

González alega que los bajos precios obtenidos durante la campaña 2019, cuando la producción cayó debido a la sequía y la pérdida de población de abejas en las colmenas –un fenómeno que achaca al uso de pesticidas y la escasez de agua–, solo se explican por la entrada de grandes cantidades de miel china. “Cuando hay menos producción, lo normal es que suba un poco el precio. Pero aquí se nos ha seguido pagando al por mayor igual o incluso menos que en 2018”, lamenta.

Los apicultores sostienen que la miel china es más barata porque está mezclada con sirope de maíz y arroz, para lo cual ha sido sometida en origen a un proceso de sobrecalentamiento. Por eso, piden también que la reforma fije un límite al calentamiento de 45 grados. “Por encima de esa temperatura, la miel pierde enzimas y se vuelve un edulcorante más”, avisa Mario Fernández, coordinador de la plataforma.

Apicultura España
Un apicultor realiza tareas de mantenimiento en una colmena en Girona el verano pasado. Getty Images

Rebeca Vázquez, secretaria general de la Asociación Española de Comerciantes y Envasadores de Miel (Asemiel-Animpa), asegura que son partidarios de que aumente la información en el etiquetado, siempre que se respete la unidad de mercado.

“La medida debería ser única y de aplicación para toda la UE, pues la imposición a nivel nacional de exigencias adicionales a la directiva europea perjudicaría a la industria sin aportar valor alguno al consumidor, ya que los operadores extranjeros no estarían obligados a cumplirla”, sostiene. Es más, advierte de que incentivaría la deslocalización de la actividad del envasado.

La plataforma Etiquetado Claro ha convocado al colectivo a una manifestación para el viernes 31 de enero. Los apicultores se concentrarán a las 12 frente al Ministerio de Agricultura y desde allí marcharán por el paseo del Prado hasta el Congreso de los Diputados, donde leerán un manifiesto.

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