La cumbre constata la emergencia pero acaba sin medidas para combatirla

El mercado regulado de emisiones de carbono es uno de los grandes fracasos de la COP 25

La presidenta de la Cumbre del Clima, la chilena Carolina Schmidt en la presentación de las conclusiones.
La presidenta de la Cumbre del Clima, la chilena Carolina Schmidt en la presentación de las conclusiones. Europa Press

La COP 25 era una Cumbre del Clima de transición, una pequeña parada antes de la más sustanciosa reunión de Glasgow el próximo noviembre. No estaba prevista como una gran citas histórica, como dejó notar el estatus de los representantes que acudieron a la inauguración. En 15 días la dinámica social y científica cambió esta percepción: la emergencia climática recalcada por los científicos, que anunciaron 2019 como el año más caluroso de la historia, el récord de emisiones registrado, la mayor concienciación social y el papel activo del sector privado pedía a gritos tomar medidas más contundentes y apremiantes.

Ninguno de estos elementos, no obstante, ha podido con la tozuda realidad de las negociaciones internacionales. La cita ha permitido seguir el ritmo de negociaciones entre los 190 países para completar las normas para la aplicación del acuerdo de París. El resultado es “agridulce”, en palabras de la ministra en funciones de Transición Energética, Teresa Ribera y de varios delegados y “decepcionante” para las ONG ecologistas como Greenpeace, el movimiento Juventud por el Clima liderado por Greta Thunberg o los activistas indígenas.

Se esperaba más del documento final, titulado “Chile-Madrid, tiempo de actuar”, consensuado dos días después de la jornada prevista para la clausura, tras 14 horas de negociaciones y suspense final.

Una mayor ambición de los Estados en recortes de CO2 queda pendiente para la cita de Glasgow

El documento de mínimos insta a los Estados a aumentar la ambición climática en 2020 y a cumplir el Acuerdo de París, que compromete a evitar que la temperatura media del planeta suba este siglo por encima de 1,5 grados. Ha sido el máximo compromiso obtenido porque cualquier acuerdo se tiene que firmar por la unanimidad de casi 200 gobiernos. Al final de las negociaciones, la oposición de Brasil a punto estuvo de hacer descarrilar incluso este documento.

No se han conseguido, por el contrario, objetivos más ambiciosos y vinculantes como un acuerdo sobre los mercados de derechos de carbono ni mayores compromisos de reducción de emisiones. Avances, en todo caso, que tampoco se esperaban antes de la cumbre.

Concentración de la plataforma Juventud por el Clima, durante la COP.
Concentración de la plataforma Juventud por el Clima, durante la COP. EFE

La COP 25 sí sienta las bases para una mayor esfuerzo frente a la emergencia climática y abre un nuevo ciclo en estas reuniones de Naciones Unidas. Insta a que en 2020 los países presenten compromisos de reducción de emisiones más amplios de cara a la próxima cita, COP 26, en Glasgow (Reino Unido). De los 190 presentes, 84 ya se han obligado a presentar planes más duros en 2020, como ha pedido la ONU en varias ocasiones. Dentro de ese compromiso están Alemania, Francia, España y el Reino Unido.

El problema reside los que no están: EE UU, China, la India y Rusia (que juntos suman alrededor del 55% de las emisiones mundiales de efecto invernadero) y no han dado señales durante esta cita de querer ser más ambiciosos. Ante el rechazo de Donald Trump al protocolo de París, la delegación estadounidense , con la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, el candidato a presidente Michael Bloomberg y 70 multinacionales, principalmente tecnológicas, pidió al presidente no salirse de estos pactos.

Las cifras

84 países anunciaron que presentarán en 2020 compromisos de lucha contra el cambio climático (NDC) más ambiciosos que los firmados en el Acuerdo de París.

178 multinacionales han firmado que cumplirán en 2050 la neutralidad climática, lo que supone evitar que la temperatura media del planeta suba más de 1,5ºC.

1 billón de euros dedicará el Banco Europeo de Inversiones (BEI) durante la próxima década a la transición energética. Además, dejará de financiar combustibles fósiles.

El acuerdo de Chile Madrid reconoce que las políticas climáticas deben ser permanentemente actualizadas en base a los avances de la ciencia. Esta revisión constante puede obligar a ajustes más duros a partir de los nuevos datos sobre el calentamiento global. “Se ha conseguido un compromiso a reforzar la acción climática a partir de 2020 guiados por la ciencia, que seguramente es la segunda victoria importante que hemos logrado”, destacaba Ribera.

La Cumbre de Madrid confirma que la lucha contra el cambio climático es una cuestión transversal, que toca todo la actividad humana, la energía, el transporte, los bosques o la agricultura. El texto reconoce la importancia de los océanos en el sistema climático. Y también acuerda desarrollar medidas que permitan dar respuesta al desigual efecto que produce el cambio climático en los más vulnerables.

Artículo 6

La parte nuclear de las negociaciones entre los delegados de los países versó sobre el llamado artículo 6 del Acuerdo de París. Sin opciones de consenso, los delegados se han dado un nuevo plazo a partir de junio de 2020 para aprobar un sistema de mercado de derechos de emisiones de carbono en Glasgow (Reino Unido). Este mercado es la vía para introducir en el circuito económico el impacto ambiental de estos gases.

El principal punto de desacuerdo es el reconocimiento de los derechos adquiridos en años anteriores. Aunque la Unión Europea se abrió a ampliar un plazo de transición para reconocer lo bonos antiguos de CO2 hasta 2023, Brasil exigió extender este periodo hasta 2025, bloqueando los avances. “Los países ricos no quieren abrir sus mercados de crédito de carbono”, afirmó ayer el ministro de Medio Ambiente Brasileño.

Tras el fracaso, los países se obligan a seguir trabajando en el diseño de mecanismos de mercado y a lograr un “buen acuerdo durante la COP26” que evite la doble contabilidad y garantice, al mismo tiempo, la integridad ambiental en el sistema y contribuya a cumplir la ambición del Acuerdo de París.

El Pacto Verde, principal logro

El vicepresidente de la Comisión Europea encargado del Pacto Verde, Frans Timmermans en la Cumbre del Clima (COP25).
El vicepresidente de la Comisión Europea encargado del Pacto Verde, Frans Timmermans en la Cumbre del Clima (COP25). EFE

La Unión Europea, responsable del 8% de las emisiones, ha tomado la delantera en la emergencia climática. Sin duda, su mayor éxito es la presentación del Pacto Verde. La Comisión Europea ha presentado un paquete de medidas para afrontar nueva economía, su Green New Deal.
La UE ha logrado, en los menos de 15 días transcurridos desde que se formó la nueva Comisión, activar un ambicioso paquete de medidas para afrontar la emergencia climática.
Bruselas concretará la fórmula final para incrementar los fondos públicos para llevar a cabo la transición, inicialmente de 35.000 millones de euros, y elevarlos hasta 100.000 millones a través del presupuesto comunitario, aportaciones de los Estados y préstamos del Banco Europeo de Inversiones.
La UE convertirá también al Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un Banco Climático, que permitirá desbloquear un billón de euros de inversión durante la próxima década y dejará de financiar proyectos relacionados con las energías fósiles en 2021.

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