Glovo, a punto de captar 200 millones y convertirse en el segundo ‘unicornio’ español

Algunas fuentes aseguran que la operación se cerrará en días y que la firma catalana alcanzará una valoración de 1.100 millones

Glovo
Un repartidor de Glovo.

La startup barcelonesa Glovo, uno de los principales actores del mercado español e internacional de reparto de comida a domicilio, está a punto de cerrar una nueva ronda de financiación, la quinta que llevaría a cabo la compañía, presente ya en 24 países y más de 100 ciudades. La startup tiene previsto captar en esta ocasión 200 millones de euros, para lo que se ha puesto ya en contacto en las últimas semanas con varios posibles inversores interesados en participar en la firma.

De completarse esta nueva ronda como se prevé, la compañía alcanzaría una valoración de 1.100 millones de euros, según apuntan varias fuentes que conocen las intenciones de la empresa. De esta forma, Glovo se convertiría en lo que se denomina un unicornio (nombre que reciben las startup que superan los 1.000 millones de dólares de valoración —994 millones de euros—), y pasaría así a ser la segunda de España en conquistar este valor. Se uniría a Cabify, la primera startup española por valoración, al superar ya los 1.400 millones de euros.

Glovo ya recibió 150 millones de euros en una ronda de inversión a finales de abril, en la que participaron la firma tecnológica de capital riesgo Lakestar; y el grupo Drake, propietario de la franquicia de pizzerías Papa John’s. Tras esa última ronda de financiación, Glovo ya había alcanzado una valoración superior a los 600 millones de euros.

Previamente, en julio del pasado ejercicio, la compañía, fundada en 2015 y liderada por Óscar Pierre, ya cerró otra ronda en la que captó 115 millones. Una operación en la que participó el dueño de La Tagliatella, AmRest Holdings, entre otros, y que dio una valoración a la compañía superior a los 300 millones.

Fuentes conocedoras de la nueva operación aseguran a CincoDías que uno de los inversores que podría estar interesado en participar en Glovo es el gigante japonés SoftBank. Y la ronda de financiación podría cerrarse en un espacio de tiempo muy breve. De hecho, se manejan como fecha este jueves o el próximo lunes. Fuentes de Glovo, por su parte, prefirieron no hacer comentarios, mientras otras aseguran que podría retrasarse ligeramente la operación.

El problema es que la nueva ronda de financiación llega justo tras una nueva sentencia sobre el modelo laboral de Glovo. El pasado viernes, la Sección Primera de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) falló en bloque que los riders de Glovo son trabajadores por cuenta ajena y no autónomos como dice la compañía. La sentencia obliga a la firma española a readmitir o indemnizar a un repartidor al que despidió de “forma improcedente” y podría marca el criterio para resolver futuros recursos respecto a casos similares.

Fuentes próximas a la compañía aseguran que la ronda que ultima cerrar la empresa no será la última que lleve a cabo: “Pronto deberá hacer más, pues Glovo sigue siendo una máquina de quemar dinero. Aún no ha alcanzado el break even, y necesita mucho dinero para seguir creciendo”. Esta misma fuente asegura que Glovo “debería enfocarse ya en la rentabilidad, porque el tamaño de las rondas de financiación que necesita ya no son fáciles de conseguir”.

L afirma también estaría obligada a captar más fondos si quiere plantar cara a los gigantes a los que se enfrenta, Uber Eat, Deliveroo, Delivery Hero y Just Eat, entre otros. Todos quieren dominar un mercado que mueve 100.000 millones de dólares, según Reuters. De ahí los últimos movimientos vividos en el sector: en octubre pasado Prosus lanzó una oferta hostil sobre Just Eat que superaba en un 20% a la que le había hecho Takeaway en julio. Y, en mayo de este año, también Amazon lideró una ronda de financiación de 512 millones en Deliveroo, que ahora está bajo revisión de las autoridades de la Competencia del Reino Unido.

“Si SoftBank entra finalmente en Glovo, algo que me cuesta creer porque es uno de los principales accionistas de Rappi [rival importante de la firma española en Latinoamérica]", dice una fuente próxima a la compañía, "quizás es que esté pensando en consolidar ambos proyectos. Ello le supondría perder una de las dos marcas, pero también es cierto que ganaría en economía de escala, algo clave en este negocio del reparto a domicilio”.

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