Mejor no mezclar churras con merinas; en el gas tampoco

Los industriales españoles pagan por la energía unos precios mucho más caros que sus competidores europeos

Mejor no mezclar churras con merinas; en el gas tampoco

En el tema de cuánto le cuesta el gas a la industria española se hacen afirmaciones que parten de planteamientos erróneos para concluir en falsedades. El viejo refrán de “no mezclar churras con merinas” viene a cuento en esta historia.

Las industrias españolas, que se juegan mucho en esto –su competitividad, ni más ni menos– saben muy bien cuánto gas consumen y lo que pagan por él. Por tanto, merece la pena dar datos y aclarar este asunto y que los árboles nos dejen ver el bosque.

Lo primero que debo puntualizar es en qué banda de consumo están las industrias españolas que usan gas para fabricar sus productos y lo segundo que haremos será listar con qué países de nuestro entorno compiten esas industrias para comparar nuestros costes con los de ellos.

El 90% de las industrias españolas que utilizan gas en su producción consumen más de 30GWh/año. Por tanto para establecer sus costes no se pueden utilizar estadísticas de otras magnitudes de consumo. Las industrias manufactureras utilizan el gas para fabricar sus productos (no para calefacción, ni para agua caliente, ni para cocinar) llegando a consumir el 60% del total nacional, un verdadero respaldo para la sostenibilidad del sistema gasista. La factura del gas industrial asciende cada año a más de 4.700 millones de euros. Queda claro que no puede hablarse de costes del gas para la industria si vamos a estadísticas de precios de pequeños consumidores o consumidores no industriales.

Y en cuanto al segundo punto, estas industrias compiten en mercados exteriores, es decir, son fundamentalmente exportadoras. Compiten con sus productos fabricados en España frente a otros productos similares fabricados en Francia, en Alemania o en Italia, que son prioritariamente sus más directos competidores y que disfrutan de unos costes del gas significativamente inferiores a los que pagan nuestros industriales aquí. Dicho lo cual, no vale comparar nuestros costes con los de Serbia, Bosnia-Hercegovina y Macedonia, queda claro que son los alemanes, franceses, italianos o ingleses quienes constituyen nuestra competencia y con ellos se deben comparar nuestros costes.

El análisis de los costes del gas para la industria de acuerdo a estas dos realidades nos arroja un resultado indudable: los industriales españoles pagan unos precios del gas mucho más caros que sus competidores europeos. Por eso el coste del gas es vital para la supervivencia de nuestras industrias y por eso trabajamos para lograr un gas competitivo para la industria, porque de ello dependen cientos de miles de empleos y cientos de empresas que generan riqueza para el país. Pero además hay un tercer mensaje en esta temática que también distorsiona la realidad. Se banaliza con que el peso del peaje en la factura del gas para la industria es relativamente pequeño en el coste final y por tanto no tiene importancia. Pues bien, una industria española que compite con una alemana tiene un diferencial de precios del gas de unos 5€/MWh. Si consume 200GWh/año, la factura del gas será un millón de euros más cara al año en España que en Alemania. Viendo el diferencial habitual con los hubs europeos, la mitad de ese diferencial corresponde al coste de la molécula y la otra mitad al de los peajes. Así que si nos centramos en el coste de los peajes en lugar de hablar en términos globales, también somos los que más pagamos de toda Europa.

Los datos en los que nos basamos en este artículo proceden de resultados obtenidos desde los simuladores de coste de peajes y de datos facilitados por los Organismos Reguladores y Operadores de los Sistemas Gasistas de cada uno de los países que realmente son la competencia de nuestra industria. El coste del peaje de transporte y distribución para un cliente industrial de tamaño medio es el más alto de todos los países de su competencia.

En estos últimos diez años el peaje de transporte y distribución se ha incrementado en España más de un 60% para toda la industria.

Para que la industria española recupere la competitividad perdida respecto a sus competidores de Francia, Italia o Alemania es preciso que baje el precio del gas natural como producto y que se reduzca el coste de los peajes a abonar por el uso de las infraestructuras. Esa combinación es la clave para un gas industrial competitivo. Una rentabilidad razonable para las actividades reguladas, que conduzca al fomento del uso de las infraestructuras y a la aplicación de medidas que aseguren la apertura e integración del sector gasista en el mercado europeo, es la clave para armonizar nuestros costes del gas con los de nuestros competidores. Eso supondría competir en igualdad con esos países.

Once asociaciones de industrias consumidoras de gas nos unimos hace unos meses para trabajar en las propuestas de circulares que la CMNC debe aprobar y que constituirán el nuevo marco normativo del gas. Pequeños, medianos, grandes y muy grandes consumidores de gas de muy distintos sectores hemos presentado juntos nuestra realidad, argumentos, análisis y propuestas. Las once asociaciones confiamos en que la nueva normativa del gas sea el camino hacia un gas competitivo para la industria española. La industria debe ser un motor de la economía nacional —más ahora que la recesión se ve venir—, pero necesita gas para empujar al país hacia el futuro.

Verónica Rivière es Directora general de GasIndustrial