ODS

Lograr un mundo de ciudades y asentamientos sostenibles

Más de la mitad de la población vive en ­núcleos urbanos. No es posible alcanzar el conjunto de los ODS sin transformar radicalmente la forma en que se ­construyen y administran estos espacios

Ciudades
Una pareja circula en una moto eléctrica de Acciona.

Las primeras ciudades surgieron durante el IV milenio a. C. en Mesopotamia. Desde entonces la progresión de los núcleos urbanos ha ido en aumento y hoy son responsables del 60% del PIB mundial. “Siempre han sido impulsoras e incubadoras de innovación, industria, tecnología, emprendimiento y creatividad”, señala la ONU, que también pone en valor su capacidad de crear prosperidad, mejorar el desarrollo social y proporcionar empleo.

En la actualidad, la mitad de la población vive en menos del 2% de la superficie de la Tierra y se espera que la cifra aumente hasta dos de cada tres personas en 2050. Si en 1990 había 10 ciudades con 10 millones de habitantes o más, en 2014 las megaciudades eran 28.

Los núcleos urbanos consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de efecto invernadero, según la ONU

Los núcleos urbanos consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de efecto invernadero. La contaminación del aire –ocasionada en gran parte por el tráfico, pero también por la industria, generación de energía, quema de residuos y el uso de combustibles domésticos– provoca siete millones de fallecimientos anuales, según la Organización Mundial de la Salud. En España, la cifra es de 10.000 muertes al año. La contaminación es la cuarta causa de mortalidad a nivel mundial.

Otros problemas derivan de la urbanización y el crecimiento de la población, que supera el ritmo de construcción de viviendas adecuadas y asequibles, lo que provoca el aumento de barrios marginales y asentamientos improvisados, recuerda la ONU. Además de la generación de residuos y su eliminación o la gestión de las aguas.

Más de mil millones de personas viven en este tipo de comunidades, según la ONU. Ellas son las más afectadas por el cambio climático al vivir en viviendas poco estables y ubicadas en zonas susceptibles de desastres naturales, como inundaciones, desprendimiento de tierras o terremotos. Problema común al de las poblaciones de entornos de menor tamaño de países en desarrollo.

Con el fin de atacar directamente este paisaje y lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, se ha diseñado el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11: ciudades y comunidades sostenibles. Su primera meta es, precisamente, garantizar el derecho a la vivienda. De aquí a 2030 se debe asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y también mejorar los barrios marginales.

Punto de reciclaje digital instalado por Ecoembes y el Gobierno de Cataluña.
Punto de reciclaje digital instalado por Ecoembes y el Gobierno de Cataluña.

En esta línea resulta también necesario proporcionar apoyo a los países menos adelantados, además de reducir los riesgos naturales en los núcleos urbanos de aquí a 2020, con la consecuente disminución de los fallecimientos que estos provocan.

Por otra parte, se establece que las ciudades deben reducir para 2030 su impacto ambiental per cápita. Sin olvidar el acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

De cómo está España en su camino por conseguir estos retos habla el informe Mirando hacia el futuro: ciudades sostenibles. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 100 ciudades españolas, elaborado por la Red Española para el Desarrollo Sostenible. En él se concluye que España se sitúa en una posición media-alta en la comparación internacional. Además, afirma que se debe realizar un mayor esfuerzo en políticas de apoyo a la innovación y de infraestructuras como medios para reducir las de­sigualdades.

Trabajar en todos los sentidos

El sistema B home de ArcelorMittal.
El sistema B home de ArcelorMittal.

Gestión de residuos. Indra, junto a Ecoembes, ha desarrollado la plataforma de gestión inteligente de residuos Smart Waste. Basada en internet de las cosas, optimiza la recuperación y reciclaje en todo el territorio nacional contribuyendo a la economía circular. La solución centraliza los datos obtenidos desde distintas fuentes y, gracias a sus capacidades de big data y de predicción, transforma los datos brutos en conocimiento para los gestores públicos, que lo utilizan para una mejor planificación y toma de decisiones. Por ejemplo, al establecer rutas dinámicas de recogida, adaptadas al incremento o disminución de los residuos por ruta o por contenedores.

Viviendas sostenibles. ArcelorMittal, a través de su sistema B home, industrializa el proceso constructivo para extender el acero a los edificios residenciales generando menos residuos e incrementando la seguridad del personal que participa en estos trabajos. Estas viviendas se construyen bajo los criterios más exigentes del Código Técnico de Edificación, con las mismas garantías que cualquier inmueble de construcción tradicional y preparadas para ser certificadas energéticamente. Por su parte, Banco Santander, con el apoyo del Banco Europeo de Inversiones, facilita la financiación para la mejora de la eficiencia energética de las viviendas.

Espacios verdes. Sanitas impulsa la iniciativa Healthy Cities, una alianza de 40 compañías que se comprometen a cuidar la salud y promover los hábitos saludables de vida de sus colaboradores, entre ellos, luchar contra el sedentarismo, a través de la promoción de la actividad física en el entorno laboral. El proyecto ha puesto también en marcha dos rutas cardiosaludables en Madrid, otra en Bilbao y una zona cardioprotegida en el centro de Málaga.

También insiste en un modelo urbano de ciudad compacta, con mezcla de usos; el apoyo al transporte público y el menor consumo de suelos y de recursos naturales. “En realidad, el ODS 11 es un objetivo en el que, sea cual sea el tamaño del asentamiento, aterrizan todos los demás: transporte, agua, edificación, energía...”, dice Inés Sánchez Madariaga, coautora del informe, directora de la Cátedra Unesco de Género y profesora titular de Urbanismo en la Universidad Politécnica de Madrid.

Rafael de la Cuadra, líder en economía circular de la Fundación Advanced Leadership, sostiene que si se quieren lograr dichas metas es necesario actuar con unas reglas de juego claras que permitan a todos los municipios trabajar con unos estándares a la hora de incorporar nuevos recursos.

“Estamos empezando la casa por el tejado”, afirma y añade: “Basándonos en datos, se deben establecer unos principios para elegir las mejores innovaciones en todos los ámbitos, por ejemplo, en recogida de residuos, instalación de luminarias eficientes...”. Asimismo, ­exige mayor información para que el ciudadano pueda escoger de forma consciente qué servicios o productos quiere consumir.

Los vehículos eléctricos, objetivo común para las empresas

Punto de recarga para vehículos eléctricos instalado por Iberdrola.
Punto de recarga para vehículos eléctricos instalado por Iberdrola.

El transporte es responsable de más del 30% de las emisiones de dióxido de carbono de la UE, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, un porcentaje que en algunas ciudades se dispara. Concretamente, en Madrid lo hace hasta el 41%, según un estudio elaborado por Siemens.

Dado su lastre para el medio ambiente, muchas empresas se han comprometido para permitir el acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles. Iberdrola, dentro de su modelo Smart City para las principales ciudades españolas, favorece la integración del vehículo eléctrico. En esta línea se enmarca su plan de despliegue de puntos de recarga eficientes, económicos y accesibles a todos los ciudadanos. Desde sus centros de control de movilidad eléctrica monitoriza y evalúa el impacto de este tipo de vehículos en su red de distribución.

El fomento de la movilidad compartida es una medida común en Acciona y Ferrovial. La primera, a través de sus 4.500 motos eléctricas en Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona y Lisboa, ha evitado la emisión de 405 toneladas de CO2 en los nueve primeros meses del año, lo que según la compañía es el equivalente a retirar de circulación más de 43.000 vehículos durante un día. Por su parte, Ferrovial, junto a Renault, lanzó Zity en diciembre de 2017. Sus 650 automóviles eléctricos suman más de 13 millones de kilómetros recorridos y han evitado la emisión de más de 1.500 toneladas de CO2 a la atmósfera.

A través de Transforming Transport, Indra aplica el big data para mejorar la movilidad. Incrementa hasta un 60% la eficiencia operativa del transporte y hasta el 50% la gestión de activos. El programa predice con dos horas de antelación embotellamientos, lo que facilita la gestión del tráfico y reduce la probabilidad de accidentes. Disminuye un 17% el tiempo de viaje de los camiones y un 38% el número de vehículos de reparto.

Reducir las emisiones en sus repartos es precisamente el objetivo de Correos. Su flota eléctrica está compuesta de aproximadamente 500 vehículos, que son utilizados en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Sevilla, Granada, Ciudad Real, Toledo y Santander, entre otras ciudades. Además, la compañía ha instalado en 150 de sus furgonetas dispositivos de ayuda a la conducción que aumentan la seguridad vial de sus conductores, monitorizando la vía por la que circulan, dentro de un proyecto con la DGT y el Ayuntamiento de Barcelona. También desarrolla proyectos piloto con gas natural comprimido (Ecogate), gas licuado del petróleo (PostLowCit) y nuevos vehículos eléctricos (Scoobic).

Disminuir las emisiones propias del negocio es también un paso importante en la movilidad y la calidad del aire de las ciudades. En este sentido, el 78% de la flota de vehículos de Banco Sabadell son sostenibles. Por su parte, Sacyr ha incorporado vehículos de bajas emisiones a su flota de limpieza viaria y recogida de residuos, entre los que se encuentra el primer camión 100% eléctrico. En paralelo, desarrolla una herramienta de software que reduce el consumo de baterías de maquinaria eléctrica de recogida y supera el rendimiento de otros vehículos de las mismas características de combustible fósil.

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