Finanzas

El mundo al revés de los tipos cero, ¿pagar por el depósito y cobrar por la hipoteca?

Los bancos españoles han comenzado a cobrar por los depósitos a grandes empresas y clientes institucionales, aunque rechazan llegar a cobrar al pequeño ahorrador

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Pagar por el depósito y cobrar por la hipoteca. La era de los tipos negativos está conduciendo a un escenario impensable y extremo para el ahorro y la actividad bancaria. Y esta situación insólita ha comenzado a llegar a la banca española: las entidades han empezado a cobrar por los depósitos de las empresas y hay ya clientes con hipotecas a un tipo de interés variable que han quedado por debajo de cero y a los que, si bien no se les paga por ese tipo negativo, sí han dejado de pagar intereses.

El fenómeno aún está poco extendido pero es una clara muestra de cómo los tipos negativos están haciendo saltar las costuras de la banca tradicional. El derrumbe del euríbor a doce meses, la referencia a la que se revisa la inmensa mayoría de hipotecas en nuestro país, ha llevado a terreno negativo el interés de préstamos hipotecarios que se contrataron hace más de una década con diferenciales por debajo de los 30 puntos básicos. Y la decisión del BCE de rebajar aún más, al -0,5%, la tasa de depósito –que se aplica al exceso de liquidez de la banca– ha terminado por empujar a los bancos a cobrar por los depósitos a empresas.

Es el primer paso en la búsqueda desesperada por sacar algo de margen al maltrecho negocio bancario, que se ve cercado por numerosos frentes. Un recorte de costes, con ajustes de plantilla y cierre de oficinas, que no da mucho más de sí. Una deuda soberana, el gran activo libre de riesgo, con rentabilidades mínimas que no contribuyen a los ingresos financieros. Una actividad crediticia en retroceso ante el miedo a la contracción económica y en la que los tipos cero empujan a bajar los precios. Y una estructura de ahorro y aversión al riesgo inamovible, que apenas desplaza el dinero hacia otros productos financieros, como los fondos de inversión, a los que sí se podría sacar algo más de jugo con el cobro de comisiones.

Con este panorama, el cobro a los clientes por sus depósitos ha terminado por llegar, aunque la gran línea roja que no desea cruzar la banca está en el ahorro de los particulares. Las entidades no se plantean penalizar los depósitos del pequeño ahorrador, una medida que dinamitaría la relación con el cliente y minaría la imagen pública que a duras penas está reconstruyendo el sector bancario tras los duros tiempos del rescate financiero y escándalos como el de las participaciones preferentes o las cláusulas suelo.

“No tenemos ningún plan de cobrar a los particulares, autónomos ni microempresas”, aseguran en Bankia, donde sí han comenzado a cobrar por los depósitos de empresas. Según explican en la entidad, se les cobra siempre y cuando solo tengan posiciones en pasivo –sin que se les haya concedido un crédito– y no sean inferiores al menos a los 500.000 euros, ya sea en depósitos o cuentas a la vista.

La caída a cero de la remuneración no ha disuadido a los españoles de seguir ahorrando en depósitos y en cuentas en lugar de en fondos

En CaixaBank también reconocen que están cobrando por los depósitos de grandes empresas, al igual que en Bankinter, BBVA y Sabadell. Y en Santander afirman que lo están haciendo con determinados clientes institucionales. Las entidades coinciden en que tal penalización va a depender siempre de la vinculación comercial con el banco y del volumen de ahorro depositado.

Así, una gran empresa que no genere negocio – a través por ejemplo de la concesión de crédito o de la contratación de servicios financieros– y tenga una gran posición de liquidez depositada en un banco tendrá todas las papeletas para tener que pagar por sus depósitos o incluso por su liquidez en cuenta corriente. Fuentes financieras apuntan que la penalización se concentra en los depósitos a menor plazo y puede oscilar entre el 0,1% y el 0,4%.

La posibilidad de que los particulares lleguen a pagar por sus ahorros en el banco es tabú. Los hogares españoles tienen en depósitos a plazo casi 150.000 millones de euros y 686.263 millones de euros en cuentas a la vista, según datos del Banco de España, y la tendencia observada en los últimos años es de reducción de las imposiciones a plazo en favor de la liquidez. La rebaja hasta prácticamente cero de la remuneración de los depósitos y la creciente aversión al riesgo de las familias españolas, cada vez más preocupadas por la desaceleración económica, ha acelerado este año la entrada de dinero en cuentas a la vista. Hasta agosto registran un aumento de 40.183 millones de euros, mientras los depósitos a plazo descienden en 13.600 millones de euros.

“Los depósitos a la vista se han convertido en un activo refugio, hay una clara aversión al riesgo en las familias. Además, están cayendo las suscripciones netas a fondos de inversión pese a la revalorización del mercado”, explica Federica Troiano, experta de AFI. El balance del año a cierre del mes de septiembre se salda con salidas netas en los fondos de inversión por 88 millones de euros, con una rentabilidad media acumulada del 5,5%, a años luz de los nuevos depósitos a plazo.

“La estructura del ahorro no ha cambiado pese a la nula rentabilidad de los depósitos, que ha seguido cayendo sin que eso haya trasladado el dinero a otros productos. Solo se mantienen de forma puntual algunas promociones de cuentas nómina”, señala Antonio Gallardo, analista de iahorro.com. La cuenta nómina de Bankinter es una de las escasas supervivientes, al ofrecer un 5% TAE el primer año aunque para un saldo máximo de 5.000 euros.

Los depósitos a plazo, sin perspectiva alguna de mejora de rentabilidad, han desaparecido incluso del escaparate bancario. En Bankia reconocen que no los comercializan. “Es un producto que en este momento no tiene sentido porque implica tener los ahorros sin posibilidad de movimiento, sin obtener ninguna rentabilidad. Para eso es mejor una cuenta corriente al uso, en caso de que no se quiera invertir de ninguna manera”, resumen en la entidad. En Santander, reconocen que la apuesta por la Cuenta 1,2,3 desterró al depósito de su oferta y no ha vuelto al escaparate a pesar de la pérdida de rentabilidad de la cuenta.

La querencia de los españoles por el ahorro más conservador ha permitido incluso que la banca española esté pagando las menores remuneraciones entre la zona euro sin que ello haya ahuyentado al cliente. Un 0,06% a particulares y el 0,16% a empresas, mientras que la media de la zona euro está en el 0,52% al pequeño ahorrador y el 0,35% a la empresa.

La banca española también tiene unos precios para las nuevas hipotecas superiores a la media europea, del 2% frente al 1,52% en el conjunto de la zona euro, una diferencia que se explica en buena parte por el peso de los préstamos a tipo fijo. Sí es común a toda la banca del euro el hecho de no estar pagando al cliente por una hipoteca variable que queda con interés negativo. Por el momento, el sector tampoco contempla la reducción del capital pendiente de amortización como forma de reflejar ese interés negativo.

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