Los avances EE UU-China indican que el botín de la paz será pequeño

El robo de la propiedad intelectual y las transferencias forzosas de tecnología siguen en el aire

Uno de los viceprimeros ministros chinos, Liu He, y el presidente de EE UU, Donald Trump, en abril en la Casa Blanca.
Uno de los viceprimeros ministros chinos, Liu He, y el presidente de EE UU, Donald Trump, en abril en la Casa Blanca.

Es pronto para sacar el champán. Donald Trump dice que ha llegado a un primer acuerdo con Pekín que incluye 50.000 millones de dólares en compras agrícolas, pero siguen en el aire asuntos importantes. Y muchas firmas ya están cambiando sus cadenas de suministro.

China solo ha reconocido que hay avances. Trump dice que “Phase One [fase uno]” es el “mayor y más grande acuerdo de todos los tiempos” para los agricultores de EE UU, que preveían que las exportaciones a China cayeran este año un 70% respecto a los más de 20.000 millones anuales de la era Obama. Trump dijo además que suspendería los aranceles más altos sobre los 250.000 millones en productos chinos que iban a entrar en vigor hoy.

Nadie se acuerda ya de los motivos originales de la guerra. La llamada investigación de la Sección 301, que permite al presidente tomar represalias por prácticas comerciales desleales, se basó en el supuesto robo de propiedad intelectual y la transferencia forzada de tecnología por parte de China. El Gobierno estudia casos relacionados con Boeing, GE y DuPont. Puede que estos asuntos solo se aborden de forma superficial. Trump dice que el tema de la propiedad intelectual está en este primer acuerdo, pero no aporta detalles. Se supone que las transferencias de tecnología se resolverán más adelante.

Mientras, la incertidumbre ha obligado a las empresas a cambiar de lugares donde obtener los materiales y fabricar las cosas. GoPro, Steve Madden y Hasbro ya están en ello, y Apple está valorando hacer lo mismo. Eso se suma a los caros impuestos a la importación, que se han aplicado a más de 500.000 millones de dólares de productos chinos. Ford dijo el año pasado que le costaría 1.000 millones en ganancias. Otros, como Caterpillar, han tenido que subir los precios.

Por ahora no hay nada firme. El posible acuerdo final podría no ser muy distinto de la oferta de Pekín de 2018 de comprar 70.000 millones en productos de EE UU. No está claro cómo acabarán los aranceles, pero la política comercial de Washington seguirá siendo dura. El botín de esta guerra será menor que sus costes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías