Los secretos para innovar en una gran empresa

El primero es no confundir la innovación con la digitalización, un error muy común

Los secretos para innovar en una gran empresa

Es muy común suponer que las exitosas empresas del futuro serán los innovadores a pequeña escala de hoy. La famosa cadena de videoclubes Blockbuster desapareció, usurpada por el inicio de Netflix que rechazó la oportunidad de comprarla porque se aferró demasiado a los tradicionales modelos de negocio. Otras industrias –incluida la banca– están igualmente preparadas para la disrupción.

El modelo de negocio para lanzar una start-up se basa en el apetito por el riesgo y la incertidumbre, mientras que para los negocios más consolidados el incentivo es mantener estables los ingresos y minimizar los riesgos. Además, las grandes empresas están demasiado limitadas por la escala, la estructura y los códigos de conducta establecidos como para innovar de verdad, o eso se suele creer.

Pero la idea de que las grandes empresas estén ciegas ante la posibilidad de que se produzcan alteraciones es anticuada. Muchas de las empresas más grandes del mundo tienen ahora enfoques específicos sobre innovación, en particular en lo referente a servicios financieros. El estudio de la firma de análisis de datos Indicative señala que el 65% de las compañías de servicios financieros cuentan con un laboratorio, una división o un grupo de innovación de nuevos productos .

Actualmente, en el reto de las grandes empresas prima la necesidad de innovar ante la falta de consciencia y el saber cómo gestionar adecuadamente la innovación va ganando importancia. Teniendo en cuenta lo anterior, los seis puntos clave para lograr una verdadera “innovación” en una gran empresa serían los siguientes:

1) No confunda la digitalización con la innovación. La innovación no es sólo hacer lo que siempre has hecho, sino hacerlo de forma digital. En todas las industrias, las empresas necesitan digitalizar los procesos y canales de venta de sus clientes. Hacerlo bien es de vital importancia, pero la innovación consiste en mirar más allá de lo que los clientes experimentan ahora y definir cuál podría ser esa experiencia en un futuro: podría tratarse de un nuevo modelo de negocio creado a través de asociaciones o de nuevos datos de consumo. Demasiadas empresas están tratando de ir por delante de sus competidores.

2) Sea claro sobre el tipo de innovación que se desea lograr. Los enfoques de innovación varían significativamente dependiendo del horizonte de oportunidad previsto, tanto en términos de lanzamiento al mercado como de la proximidad de las fortalezas existentes. Los equipos de innovación corporativa a menudo actúan como un catch-all para cualquier tipo de “cosa que todavía no estamos haciendo”, sin distinguir entre mejoras considerables en los negocios existentes, nuevos productos o características, y cambios mucho más radicales que requieren cambios en la estructura organizativa.

3) Sea claro en el nivel de compromiso que está dispuesto a llegar con su equipo de innovación. La verdadera innovación no se trata sólo de tener la capacidad de idear, sino también de la capacidad de ejecutar.

4) El apoyo a la innovación debe venir de arriba. Para innovar de verdad, las empresas necesitan comprometerse e invertir, pero esto no es sólo financiero. Uno de los mayores obstáculos para la innovación pueden ser los procesos arraigados. Para superar esto, los equipos de innovación necesitan la participación de los directivos, apoyando la experimentación con nuevas formas de trabajo: la cultura adecuada en el entorno de trabajo adecuado.

5) Establezca las expectativas desde el principio. El mayor desafío para la innovación empresarial puede ser equilibrar la tensión entre la prestación de servicios a corto plazo y la sostenibilidad a largo plazo, o el equilibrio entre la inversión y el esfuerzo a corto y largo plazo.

6) Finalmente, aproveche la amenaza de los disruptores para impulsar a su equipo y a su negocio. Utilice el desafío como una oportunidad. Como dice el refrán, “no dejes que se desperdicie una buena crisis”.

Las grandes empresas pueden tener algunas ventajas en la innovación, si se hace bien. En los servicios financieros, esto incluye nuestra capacidad de navegar por entornos regulatorios muy complicados y en constante evolución y de gestionar mejor los riesgos. En mayor escala esto también significa, a menudo, más recursos para desarrollar rápidamente un nuevo producto o plataforma y activarlo inmediatamente con una base de clientes ya establecida.

La narrativa actual es a menudo un simple ganar-perder entre los disruptores y los afectados, pero el panorama real tiene más matices. En el ámbito de los servicios financieros, colaboramos cada vez más con actores más pequeños, uniendo a los actores tradicionales con la agilidad de las tecnologías de la información y la comunicación. Según una encuesta de la consultora CapGemini, el 75,5% de las fintechs dijeron que su objetivo principal era asociarse con una empresa tradicional, mientras que menos de una quinta parte manifestó su preferencia por competir.

Las asociaciones pueden ser muy beneficiosas para ambas partes, ya que ayudan a compartir tanto la cultura como la experiencia. La oportunidad de establecer asociaciones -junto con programas de innovación bien gestionados- existe en muchas industrias.

Andrew Connell es Global Head de Partnership Development and Innovation, RBWM Digital, HSBC