La explosión de los pisos para turistas impacta en el statu quo del sector

Una competencia inteligente, sin descartar alianzas, será la mejor manera de afrontar el fenómeno

El sector turístico español es uno de los más importantes del mundo, en términos relativos y absolutos. Los 82,8 millones de turistas llegados el pasado año supusieron el sexto ejercicio consecutivo de récord de visitantes a España, mientras los casi 90.000 millones de gasto lograron también la mejor marca, pero esta vez por octavo año seguido y, lo que es más importante, con un aumento de gasto medio por turista y día del 7,4%. El binomio perfecto, es decir, mantener el aumento del gasto sin que el número de visitantes sea un problema para los servicios públicos o genere brotes de turismofobia, es el objetivo deseable. Sin embargo, con ser extraordinarias, las cifras no ocultan cierta desaceleración, en parte por la recuperación de destinos competidores de sol y playa, en parte por el Brexit y en parte por el enfriamiento económico. En paralelo, el turismo nacional compensa esa tendencia con un fuerte crecimiento y récords de pernoctaciones.

Esta brillante evolución corre paralela a un fortalecimiento del sector empresarial turístico, hotelero y de restauración sin parangón. Todo ello hace que España deba estar muy atenta a cualquier movimiento de calado que pueda cambiar el statu quo. Y el de los pisos para turistas es uno de estos fenómenos, que no para de crecer. De su expansión da idea que, por primera vez, el número de estos pisos en España haya superado el millón, con una cuota de mercado mundial del 7% (el 4% del parque total de viviendas en España). Las plataformas multinacionales Airbnb, con medio millón de pisos en oferta, y Booking, con más de 400.000 anuncios, copan la mayor parte del sector en España, seguidas de lejos por Vrbo, la marca en la que Expedia ha unificado todos sus alojamientos, más concentrados en destinos vacacionales. Ese orden replica el ranking del sector a nivel internacional, que cuenta con un parque conjunto de 14 millones de viviendas al cierre del primer semestre, un nuevo máximo histórico.

Las últimas previsiones de la Organización Mundial de Turismo (OMT) pronostican un fuerte crecimiento del sector, y las tres grandes que controlan el mercado lo van a aprovechar. Aunque se enfrentan a obstáculos legislativos para integrar su modelos en numerosas ciudades del mundo, están reaccionando con nuevas estrategias que van desde segmentar la demanda a diversificar el negocio. En cualquier caso, ya han modificado las costumbres de los viajeros y no solo han venido para quedarse, sino para crecer. Así lo han entendido gigantes como Accor o Marriott, que ya han entrado en ese segmento y lo están ampliando, como a menor escala lo han hecho en España Room Mate o el Grupo Piñero. Lejos de reclamar barreras administrativas, una competencia inteligente, sin descartar alianzas, será la mejor manera de afrontar el fenómeno.

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