Mercado residencial

Los sueldos precarios dificultan más el acceso a la vivienda que los altos precios

El 60% de los jóvenes vive de alquiler porque no tiene más opción, no porque rechace las ataduras de una hipoteca, según un estudio de pisos.com

Dos jóvenes haciendo prácticas.
Dos jóvenes haciendo prácticas.

Ni por libertad ni por movilidad geográfica: los jóvenes españoles viven de alquiler porque no se pueden permitir una vivienda en propiedad”, así de tajante se ha mostrado este martes el director de Estudios del portal inmobiliario pisos.com, Ferrant Font, durante la presentación de un informe que analiza cómo ha cambiado el mercado inmobiliario en estos últimos diez años. Y es que el "principal problema" de acceso a la vivienda, ha remarcado Font, es la precariedad salarial, que afecta especialmente a la generación más y mejor formada del país, algo que se agrava todavía más por los altos precios en las grandes capitales españolas. "Vemos que hay una descompensación muy grande entre la evolución que han tenido los salarios y la de los precios", ha insistido. 

Más del 60% de los millenials que viven de alquiler lo hacen porque “es lo único que se puede permitir”, y más del 10% de este colectivo, comprendido entre los 25 y los 40 años, considera que alquilar es “tirar el dinero”, una postura que vendría a desmentir las interpretaciones que a veces se escuchan desde el sector, apuntando a que el viraje hacia el alquiler se debe a un cambio de mentalidad de la gente joven. “A los millenials les gustaría comprar, pero no pueden hacerlo porque sus sueldos no les permiten tener el mínimo del 20% de ahorros previos para dar la entrada de un piso”, prosigue. Añade, sin embargo, que los jóvenes sí valoran la movilidad (23%) y la independencia y flexibilidad (22%) que les proporciona vivir de alquiler, si bien su peso en la balanza es bastante inferior al que juega la precariedad económica.

El estudio revela además que existe una gran brecha generacional entre los millenials y la generación del babyboom (nacidos a partir de la década de 1960) en lo que se refiere a los salarios en el momento de emanciparse, lo que conlleva una serie de consecuencias sociales: los jóvenes se independizan más tarde, alargan los estudios y retrasan la maternidad. “Es una gran contradicción que la generación con mayor nivel de estudios tenga salarios mucho más bajos”, insiste.

La mayoría de los millenials (el 50%) vive de alquiler y realiza un esfuerzo económico mayor que el 30% de aquellos que viven en propiedad y pagan una cuota hipotecaria. Así, la inmensa mayoría (83%) de quienes están hipotecados dedican entre el 20% y el 40% de sus ingresos al pago de la cuota. Un esfuerzo que en ningún caso sobrepasa ese 40% (límite recomendado por el Banco del España) debido, sobre todo, a la evolución de los bajos tipos de interés durante los últimos años, que han permitido abaratar los costes de financiación. En cambio, en el caso de los jóvenes inquilinos, el 45% dedica entre el 20% y el 40% de su sueldo al alquiler, al que se suma otro 40% que sobrepasa el tope máximo de esfuerzo recomendado. 

La realidad es muy distinta entre los babyboomers. El 61% de los mayores de 55 años vive en una vivienda por la que no paga nada (bien porque ha saldado su deuda con el banco o porque la ha recibido una herencia) frente a un 28% que todavía paga la hipoteca y a solo un 11% que vive de alquiler. Entre ese tercio de todavía hipotecados, la gran mayoría (61%) hace un esfuerzo limitado para pagar la cuota (destina menos del 20% de sus ingresos), mientras que el 40% dedica entre el 20% y el 40%. sin embargo, entre ese 11% que vive de alquiler, cabe resaltar que la mitad destina más del 40% de sus ingresos al alquiler, un esfuerzo que supera al de los millenials, probablemente por ser aquellos con pensiones más bajas.   

Imprescindible: más vivienda social

Por todo ello, Font considera “vital” que la Administración tome cartas en el asunto y busque soluciones que faciliten la emancipación de los jóvenes y que eviten que “la vivienda canibalice los sueldos”, ya que, advierte, si los precios siguen subiendo, el consumo de los hogares hacia otros bienes se verá severamente afectado, algo que comprometerá el progreso del conjunto de la sociedad.

El director de Estudios de pisos.com ha valorado que el rally electoral de los últimos meses haya vuelto a poner sobre la mesa el tema de la vivienda y, entre las medidas más necesarias, ha mencionado la importancia de desarrollar un parque de vivienda social en alquiler. Un ámbito sobre el que ha dicho que existe un amplio consenso, y el factor que más puede aumentar la oferta y distender los altos precios, tanto en el mercado del alquiler como en el de compraventa.

Ha destacado, además, la necesidad de que las distintas Administraciones generen más suelo finalista y apuesten por las colaboraciones público-privadas: “Muchos ayuntamientos tienen suelos pero no tiene capacidad para construir o promover, y el sector privado dispone de capacidad y conocimiento para generar nuevo producto que distensione el mercado”.

Igualmente, ha mencionado que el sector inmobiliario debe también buscar otras alternativas intermedias interesantes y formas distintas de acceso a la vivienda, como por ejemplo, el cohousing, para tener un abanico más grande de oportunidades.

En cambio, respecto a la posibilidad de implantar índice de precios oficiales encaminados a establecer topes máximos en las zonas más calientes, ha recordado que las experiencias similares adoptadas en Berlín o París no han dado los frutos perseguidos, y ha destacado que en su lugar sería preferible promover incentivos fiscales que faciliten que los propietarios saquen pisos vacíos al mercado. 

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