Nissan ve “lamentable” que Renault impida la creación de una comisión anticorrupción

La francesa pide tener representación en los nuevos comités

A la izquierda, el presidente de Renault, Jean-Dominique Senard; y a la derecha, el consejero delegado de Nissan, Hiroto Saikawa.
A la izquierda, el presidente de Renault, Jean-Dominique Senard; y a la derecha, el consejero delegado de Nissan, Hiroto Saikawa. Getty images

Las tensiones entre Renault y Nissan ya son indisimulables en la Alianza. La compañía francesa mandó una carta a su socio japonés, en la que le informaba de que se abstendrá en la votación (Renault posee el 43,4% de Nissan) de la asamblea general de accionistas de la firma nipona, donde se votará la creación de tres comisiones que supervisen los nombramientos corporativos, las compensaciones de sus directivos y las auditorías internas. En la carta, escrita por el presidente de Renault, Jean-Dominique Senard, la enseña del rombo pide tener presencia en las comisiones.

Esta medida, que Renault apoyó en un principio, decidió llevarse a cabo después del descontrol que supuestamente sufrió la compañía durante la presidencia de Carlos Ghosn, que entró en prisión el pasado mes de noviembre en Japón, tras no declarar todos sus ingresos ante el fisco de ese país y por haberse quedado de manera ilegal con fondos de Nissan. El directivo francobrasileño pretendía una mayor unión entre ambas empresas. “Sabemos que es una conspiración. Nissan no quería esa fusión”, aseguró la semana pasada Carole Ghosn, esposa del ex máximo dirigente de la Alianza.

La compañía japonesa “considera lamentable la nueva postura de Renault en este asunto, ya que va en contra de los esfuerzos de la empresa por mejorar su gobierno corporativo”, ha dicho este lunes Hiroto Saikawa, consejero delegado de Nissan. La abstención de Renault supone que la medida quede en suspenso, ya que para que salga adelante necesita ser aprobada por una mayoría de dos tercios.

Este nuevo choque entre las dos automovilísticas se produce días después de que FCA (Fiat Chrysler Automobiles) retirase su oferta de fusión en condición de igualdad con Renault. Los dos principales escollos que encontró la empresa italoamericana para que esa unión llegase a buen puerto fueron las exigencias del Gobierno francés y la posición de Nissan, que consideraba que la fusión podía alterar significativamente la estructura de su principal socio. “Esto requeriría una revisión fundamental de la relación existente entre Renault y Nissan”, explicó entonces Saikawa.

De todas formas, la automovilística nipona no tiene fuerza dentro del poder accionarial de Renault como para impedir la fusión con FCA (Nissan posee el 15% de la francesa, pero sin derecho a voto en el consejo), pero el Estado francés, que posee otro 15% de Renault sí que quería contar con el apoyo de Nissan. Bruno Le Maire, ministro de Economía francés, puso como condición sine qua non, que el pacto con FCA se hiciese dentro de la Alianza. Además, el Ejecutivo galo exigió que cualquier recorte de trabajo se llevase a cabo fuera de Francia. Por su parte, el Gobierno italiano (que no posee acciones de Fiat) pidió que tampoco se produzcan despidos ni cierres de fábricas de la compañía en suelo italiano.

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