Transporte

Joinup se adelanta a Mytaxi y ofrece precio cerrado en los viajes en taxi en Madrid

Los usuarios conocerán la tarifa antes de contratar el trayecto. Solo pagarán lo que marque el taxímetro si la cuantía es menor

Elena Peyró, cofundadora y CEO de Joinup.
Elena Peyró, cofundadora y CEO de Joinup.

La aplicación de taxi española Joinup se adelanta a la alemana Mytaxi y a otras plataformas que permiten solicitar servicio de taxi y empieza a ofrecer precio cerrado en los viajes en taxi en Madrid. La oferta arrancó ayer, un mes después de que la Comunidad de Madrid aprobara el nuevo reglamento del taxi, que entre otras cosas daba vía libre a la precontratación del taxi compartido y a que el usuario pudiera conocer las tarifas antes de iniciar la carrera.

El servicio se puede contratar a través de la aplicación móvil de Joinup, disponible para iOS y Android. Elena Peyró, cofundadora y CEO de la empresa, explica a CincoDías que la propuesta, “pionera” en España, permite a sus usuarios, tanto corporativos como particulares, pagar el precio mínimo posible. “El usuario conocerá el precio del trayecto antes de contratar el servicio. La aplicación le indicará el importe tras comunicar el origen y el destino, pero si al final del viaje el taxímetro marca menos, esa será la cantidad que pague el usuario, y si marca más se mantendrá la tarifa indicada antes de contratar el servicio”.

Según Peyró, esto permitirá viajar en taxi con la tranquilidad de conocer el precio del viaje de antemano, sin sobresaltos aunque haya atascos. Joinup espera una buena acogida del servicio, “pues se trata de un avance que venían reclamando los viajeros y que estamos seguros hará que muchos se decidan por esta opción”, apunta la directiva, que subraya que tanto su compañía como las asociaciones de taxi que colaboran con ellos han apostado siempre por una modernización y digitalización del sector que hará que se dinamice. El estreno del servicio tiene lugar también tres meses después de las huelgas del sector del taxi, que mantiene un fuerte pulso con el sector de los vehículos de alquiler con conductor (VTC), con empresas como Uber y Cabify.

Joinup, que fue fundada en 2012 por Peyró y su socio Alberto López, ambos ingenieros de caminos, tiene presencia hoy en España, Francia y Portugal, en más de 80 ciudades. Aunque inicialmente lanzaron una app que permitía compartir taxi, con un negocio puro B2C (dirigido a los usuarios particulares), la falta de medios económicos les llevó a pivotar hacia un modelo B2B, que requería menos inversión. La firma, que cuenta entre sus inversores con Cabiedes & Partners y Big Sur Ventures, asegura tener más de 500 empresas cliente (la mayoría grandes y medianas), más de 100.000 usuarios (casi todos empleados de estas compañías, pero también particulares) y una flota de más de 20.000 vehículos (10.000 en España).

La directiva confía en que el nuevo servicio de precio cerrado, que quieren replicar en otras ciudades (especialmente en Barcelona, donde “estamos trabajando ya con la Administración”), les ayude a darse a conocer más entre los usuarios particulares. “Queremos que nos conozcan más, porque nuestro servicio destaca especialmente por la calidad. No solo cuidamos mucho el vehículo y los conductores, que son profesionales con una amplia experiencia; también apostamos por un trato exquisito con el cliente. Firmamos contratos muy estrictos de calidad con nuestros taxistas, que están obligados a ofrecer agua al cliente, abrirle la puerta, poner la calefacción o el aire acondicionado a gusto, y no hablar con el si este no habla antes. Además, cuidamos mucho la atención al cliente a través de nuestro call center para resolver con rapidez cualquier incidencia que pueda surgir”.

Peyró explica que estarían encantados de ofrecer taxis compartidos. “Es algo que está en nuestro ADN, y ello ayudaría a reducir el número de vehículos en las ciudades, pero primero veremos cómo evoluciona el tema en España, donde quizás es un poco pronto para lanzarlo”.

Joinup ha cerrado cuatro rondas de financiación, captando 1,7 millones de euros, y en 2018 facturó unos siete millones. “Duplicamos la cifra cada año”, dice la ejecutiva, que resalta que ya son 50 personas (en 2015 eran cuatro) y que su tecnología está preparada para adaptarse a los requerimientos de cualquier empresa. “Podemos personalizar el servicio para cada cliente. Parametrizamos lo que necesiten”, dice.

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